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sobre Canet de Mar
Villa costera con un excepcional patrimonio modernista legado por Lluís Domènech i Montaner
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A apenas 40 kilómetros al norte de Barcelona, donde la costa del Maresme dibuja una sucesión de calas y playas bañadas por el Mediterráneo, se encuentra Canet de Mar, una villa marinera que ha sabido conservar su esencia sin renunciar a la modernidad. Con sus 15.010 habitantes y situada a solo 15 metros sobre el nivel del mar, esta población costera es el destino perfecto para quienes buscan combinar playa, patrimonio modernista y autenticidad mediterránea.
Pasear por las calles de Canet de Mar es adentrarse en una historia viva, donde las casas indianas y los edificios modernistas conviven con el ritmo pausado de un pueblo de pescadores. El sonido de las olas rompiendo en sus playas se mezcla con el bullicio de su animado paseo marítimo, mientras que en el casco antiguo, las calles estrechas guardan secretos arquitectónicos que sorprenden al visitante más curioso.
Lo que hace especial a Canet de Mar no es solo su privilegiada ubicación frente al mar, sino también su rica herencia cultural ligada al modernismo catalán y su capacidad para ofrecer una experiencia turística completa: playas de calidad, gastronomía marinera, naturaleza cercana y un patrimonio que merece ser descubierto sin prisas.
Qué ver en Canet de Mar
El principal tesoro patrimonial de Canet de Mar es la Casa Museu Domènech i Montaner, residencia de veraneo del célebre arquitecto modernista. Esta joya del modernismo catalán, construida en 1919, permite conocer tanto la obra del maestro como su vida personal, y conserva el estudio donde proyectó algunos de sus edificios más emblemáticos. El museo organiza visitas guiadas que resultan imprescindibles para los amantes de la arquitectura.
Otro edificio destacado es la Iglesia de Sant Pere i Sant Pau, también diseñada por Domènech i Montaner, que combina elementos neogóticos con toques modernistas. Su ubicación en el centro del casco antiguo la convierte en un punto de referencia visual desde diversos puntos de la villa.
El Castillo de Santa Florentina, situado en una colina cercana al núcleo urbano, es una fortificación medieval que ha sido escenario de numerosas producciones audiovisuales. Aunque es de propiedad privada y las visitas están limitadas, su silueta domina el paisaje de Canet de Mar y merece acercarse para contemplarlo desde el exterior.
El paseo marítimo invita a recorrer los más de dos kilómetros de costa, desde donde se puede disfrutar de las playas de arena dorada que han hecho de Canet de Mar un destino veraniego apreciado. La Playa del Centro es la más concurrida y cuenta con todos los servicios, mientras que las calas más pequeñas ofrecen rincones más tranquilos.
No hay que perderse el Parc de la Misericòrdia, un agradable espacio verde que incluye un jardín botánico con especies mediterráneas y un antiguo palacete, ideal para un paseo relajante lejos del bullicio estival.
Qué hacer
Canet de Mar es el punto de partida perfecto para diversas rutas de senderismo que se adentran en la Serralada Litoral. El Camino de Ronda, que recorre la costa del Maresme, permite caminar junto al mar descubriendo calas escondidas y acantilados con vistas espectaculares al Mediterráneo.
Para los aficionados al ciclismo, la villa cuenta con un carril bici que conecta con poblaciones vecinas como Arenys de Mar y Sant Pol de Mar, permitiendo disfrutar de la costa sobre dos ruedas. La zona es también apreciada por los cicloturistas que recorren la N-II en busca de puertos de montaña cercanos.
La gastronomía local gira en torno al mar. En los restaurantes del paseo marítimo y del centro del pueblo podrás degustar platos marineros tradicionales como el suquet de peix, fideuà o pescado fresco a la brasa. Los establecimientos suelen trabajar con producto de proximidad y mantienen viva la tradición culinaria del Maresme.
Durante los meses de verano, las playas se llenan de vida con deportes náuticos como el paddle surf, kayak y vela. Existen puntos de alquiler de material para iniciarse en estas actividades o simplemente disfrutar del mar desde otra perspectiva.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de julio en honor a Sant Jaume, con un programa que incluye actividades tradicionales catalanas como castellers, sardanas, conciertos y el tradicional correfoc. Las calles del centro histórico se llenan de ambiente festivo durante varios días.
En junio tiene lugar la Nit de Sant Joan, celebración especialmente sentida en todo el litoral catalán, con hogueras en la playa y un ambiente mágico que recibe el verano junto al mar.
Durante el otoño, en torno a octubre, se organizan diversas actividades culturales vinculadas al legado modernista de Domènech i Montaner, con conferencias, rutas guiadas y exposiciones.
Información práctica
Cómo llegar: Canet de Mar está perfectamente comunicado con Barcelona a través de la línea R1 de Rodalies (Cercanías), con trenes frecuentes que cubren el trayecto en aproximadamente 50 minutos. En coche, se accede por la N-II o por la autopista C-32 (de peaje), tomando la salida correspondiente. La distancia desde Barcelona es de unos 45 kilómetros.
Mejor época para visitar: Aunque el verano (junio a septiembre) es la temporada alta para disfrutar de las playas, la primavera y el otoño son excelentes para visitar Canet de Mar con más tranquilidad, recorrer sus rutas de senderismo y conocer su patrimonio sin aglomeraciones. El clima mediterráneo garantiza temperaturas agradables gran parte del año.
Consejo práctico: Reserva tu visita a la Casa Museu Domènech i Montaner con antelación, especialmente en temporada alta, ya que las plazas son limitadas y es uno de los principales atractivos culturales de la villa.