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sobre El Masnou
Villa marinera con puerto deportivo y tradición náutica muy cerca de Barcelona
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A apenas 15 kilómetros al norte de Barcelona, El Masnou se extiende como un remanso mediterráneo donde el Maresme muestra su cara más auténtica. Esta villa costera de casi 25.000 habitantes ha sabido conservar su alma marinera mientras abraza con naturalidad la cercanía de la gran ciudad. Sus playas tranquilas, su puerto deportivo y sus calles que trepan suavemente desde el mar invitan a descubrir un territorio donde la tradición pesquera convive con una oferta cultural sorprendente.
Situada a solo 27 metros sobre el nivel del mar, El Masnou disfruta de ese clima privilegiado que caracteriza al litoral barcelonés: inviernos suaves y veranos templados por la brisa marina. Pasear por su paseo marítimo al atardecer, cuando los veleros regresan al puerto y las terrazas empiezan a animarse, es comprender por qué tantos barceloneses eligen este rincón como refugio de fin de semana.
Pero El Masnou es mucho más que playa. Su casco antiguo conserva el trazado de calles estrechas típico de los pueblos pesqueros catalanes, y su patrimonio arquitectónico revela siglos de historia vinculada al mar y al comercio. Un destino perfecto para quienes buscan autenticidad sin renunciar a las comodidades de estar bien comunicado.
Qué ver en El Masnou
El corazón histórico de El Masnou gira en torno a la Iglesia de San Pedro, cuya silueta preside el pueblo desde el siglo XVIII. Este templo barroco de una sola nave alberga varios retablos de interés y representa el centro neurálgico de la vida comunitaria del municipio durante generaciones.
Uno de los grandes atractivos del pueblo es su puerto deportivo, que con sus más de 800 amarres se ha convertido en uno de los más activos de la costa catalana. Un paseo por el muelle permite admirar embarcaciones de todos los tipos mientras se respira ese ambiente marinero que define la esencia del Masnou. Junto al puerto, los restos de antiguas construcciones relacionadas con la industria naval recuerdan el pasado de astilleros que tuvo la localidad.
El Museo Municipal de Náutica, ubicado en un edificio modernista junto al mar, es visita obligada para entender la relación histórica del pueblo con el Mediterráneo. Sus colecciones de instrumentos de navegación, maquetas de embarcaciones y documentos históricos narran la evolución de El Masnou como puerto comercial y pesquero.
Para los amantes de la arquitectura, un recorrido por el centro permite descubrir diversas casas señoriales y construcciones modernistas que datan de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando El Masnou era lugar de veraneo para la burguesía barcelonesa. La Casa de la Vila, de estilo neoclásico, y varias residencias particulares exhiben fachadas decoradas con esgrafiados y elementos ornamentales característicos de la época.
Las playas de El Masnou se extienden a lo largo de más de dos kilómetros de costa. Amplias, de arena fina y bien equipadas, ofrecen todos los servicios necesarios sin perder el carácter familiar que las caracteriza. Están perfectamente comunicadas por el paseo marítimo, ideal para caminar o ir en bicicleta.
Qué hacer
La oferta de actividades náuticas es uno de los principales atractivos: desde escuelas de vela hasta alquiler de kayaks y paddle surf, el mar se convierte en un auténtico parque de atracciones para quienes disfrutan del deporte acuático. Varias empresas locales organizan salidas en barco por la costa del Maresme.
El Camí Ral, antiguo camino real que unía Barcelona con Francia siguiendo la costa, atraviesa El Masnou y permite realizar agradables paseos tanto hacia el sur (en dirección a Barcelona) como hacia el norte (hacia Premià de Mar y otras localidades del Maresme). Se trata de una ruta prácticamente llana, perfecta para toda la familia.
Los aficionados al ciclismo encontrarán en El Masnou un punto de partida ideal para rutas por el Maresme, aprovechando los carriles bici que conectan las poblaciones costeras. Desde aquí también se pueden iniciar rutas hacia el interior de la comarca, con desniveles más exigentes.
La gastronomía marinera es otro de los placeres que ofrece el pueblo. Los platos tradicionales tienen como protagonistas los productos del mar: el pescado a la plancha, los arroces, los guisos de pescadores. El paseo marítimo concentra una buena oferta de restauración donde degustar la cocina local.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de junio en honor a San Pedro, patrón del pueblo. Durante varios días, las calles se llenan de actividades: correfocs, habaneras junto al puerto, sardanas, conciertos y verbenas que mantienen vivo el espíritu festivo hasta altas horas de la madrugada.
En julio tiene lugar la Fiesta de la Autonomía de Cataluña, con actos culturales y lúdicos. Y en agosto, coincidiendo con las vacaciones estivales, se organizan diversas actividades en la playa y el paseo marítimo, incluyendo cine al aire libre y conciertos.
La Feria de la Candelaria, que se celebra a principios de febrero, es una de las tradiciones más arraigadas, con paradas de productos artesanales y gastronómicos que llenan el centro del pueblo.
Información práctica
Cómo llegar: El Masnou está perfectamente comunicado con Barcelona. La línea 1 de Cercanías (Renfe) conecta ambas localidades en apenas 20 minutos. Por carretera, la C-31 (antigua N-II) y la autopista C-32 permiten llegar en coche en menos de media hora desde Barcelona. Hay servicio regular de autobuses interurbanos.
Mejor época: Aunque el verano es la temporada alta para disfrutar de las playas, la primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables, menos masificación y precios más asequibles. El invierno es igualmente apacible gracias al clima mediterráneo.
Consejo: Combina tu visita a El Masnou con otros pueblos del Maresme como Premià de Mar o Alella (esta última famosa por sus vinos) para conocer mejor esta comarca costera llena de sorpresas.