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sobre Mataró
Capital del Maresme con patrimonio romano y modernista y un activo puerto
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A apenas 30 kilómetros de Barcelona, Mataró emerge como la capital indiscutible del Maresme, una ciudad costera de casi 130.000 habitantes que ha sabido conservar su esencia marinera mientras abraza la modernidad. Con sus playas de arena dorada bañadas por el Mediterráneo y un casco histórico que narra siglos de historia, esta localidad situada a tan solo 28 metros de altitud ofrece ese equilibrio perfecto entre turismo urbano y descanso junto al mar.
Pasear por Mataró es descubrir una ciudad de contrastes: el bullicio del puerto deportivo convive con la serenidad de sus plazas centenarias, mientras que las calles comerciales del centro dan paso a rincones donde el modernismo catalán dejó su huella. Su condición de primera ciudad conectada por ferrocarril con Barcelona en 1848 marcó su desarrollo industrial, pero también su carácter abierto y dinámico que aún hoy define su personalidad.
Para quienes buscan una alternativa a las aglomeraciones turísticas sin renunciar a servicios de calidad, Mataró representa un destino auténtico donde la vida cotidiana catalana se desarrolla sin artificios, con mercados tradicionales, tradición marinera viva y una gastronomía que hace del producto de proximidad su mejor carta de presentación.
Qué ver en Mataró
El patrimonio histórico de Mataró se concentra principalmente en su casco antiguo, donde la Basílica de Santa María domina el paisaje urbano con su imponente presencia. Este templo de origen medieval, aunque muy reformado a lo largo de los siglos, conserva elementos renacentistas y barrocos que merecen una visita pausada.
El modernismo dejó en Mataró ejemplos notables, siendo la Casa Coll i Regàs una de las joyas diseñadas por Josep Puig i Cadafalch. Este arquitecto, figura clave del modernismo catalán, también firmó el proyecto de La Beneficència, un antiguo edificio asistencial que hoy alberga equipamientos culturales. Pasear por las calles del centro permite descubrir otros ejemplos de arquitectura modernista en fachadas y edificios señoriales.
El Nau Gaudí, un espacio cooperativo textil proyectado por Antoni Gaudí en 1878, representa una de sus primeras obras y muestra el interés temprano del genio catalán por las estructuras funcionales. Aunque menos conocido que sus grandes obras barcelonesas, este edificio tiene un valor histórico considerable.
Las playas urbanas de Mataró se extienden a lo largo de varios kilómetros de costa, con el paseo marítimo conectando las diferentes áreas de baño. Aunque son playas de ciudad, ofrecen todos los servicios necesarios y resultan perfectas para un chapuzón mediterráneo lejos del turismo masivo de otras localidades costeras.
Qué hacer
La vida en Mataró gira en torno al mar, y el puerto deportivo es punto de encuentro tanto para navegantes como para quienes simplemente disfrutan del ambiente marinero. Los restaurantes de la zona portuaria sirven pescado fresco del Maresme, especialmente las populares gambas rojas cuando es temporada.
Las rutas de senderismo por los alrededores permiten adentrarse en las pequeñas colinas del litoral, con caminos que conectan con otras poblaciones del Maresme y ofrecen vistas panorámicas del Mediterráneo. El Camí de Ronda, aunque no tan espectacular como en la Costa Brava, permite caminar junto al mar hacia el norte o el sur.
El mercado municipal en la Plaça Gran es una cita imprescindible para conocer los productos locales: verduras de la huerta del Maresme, pescado fresco del día y la celebrada patata del Maresme, pequeña y de sabor intenso. Las mañanas de los días de mercado capturan la esencia más auténtica de la ciudad.
Para los interesados en la historia industrial y ferroviaria, Mataró conserva memoria de su pasado como pionera del ferrocarril español. Diversos puntos de la ciudad recuerdan este hito que marcó el desarrollo de Cataluña.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Mataró alcanza su momento álgido con las Fiestas de Les Santes, que se celebran alrededor del 27 de julio en honor a las santas patronas Juliana y Sempronia. Durante varios días, la ciudad se llena de actividades populares, conciertos, sardanas y los tradicionales correfocs con diablos y fuego que son marca de la cultura festiva catalana.
La fiesta mayor de invierno, conocida como Festa de la Rectoria Vella, tiene lugar en febrero y recupera tradiciones más antiguas con un carácter más intimista. Durante el Carnaval, la ciudad se vuelca en celebraciones con disfraces y comparsas que recorren las calles.
La Feria de la Candelera, a principios de febrero, es una de las más antiguas de Cataluña y mantiene viva la tradición de mercado tradicional con productos artesanales y atracciones feriales.
Información práctica
Llegar a Mataró desde Barcelona es extremadamente sencillo gracias a las frecuentes conexiones de tren de cercanías (línea R1) que cubren el trayecto en apenas 35 minutos. Por carretera, la autopista C-32 y la carretera N-II conectan ambas ciudades con un recorrido de unos 30 kilómetros.
La mejor época para visitar Mataró depende de las preferencias: el verano (junio a septiembre) es ideal para disfrutar de las playas, aunque también es el periodo más concurrido. La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables perfectas para recorrer el casco histórico y realizar rutas por los alrededores sin el calor estival.
Para moverte por la ciudad, el centro histórico se recorre perfectamente a pie, mientras que para acceder a las diferentes playas resulta cómodo el servicio de autobús urbano. Mataró cuenta con amplia oferta de alojamiento y restauración para todos los presupuestos, con especial concentración en la zona del puerto y el paseo marítimo.