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sobre Pineda de Mar
Destino turístico familiar con playa extensa y actividades culturales
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A poco más de 60 kilómetros al norte de Barcelona, Pineda de Mar se extiende entre el Mediterráneo y las primeras estribaciones del Montnegre, ofreciendo ese equilibrio perfecto que caracteriza a los mejores pueblos costeros del Maresme. Con casi 29.000 habitantes, esta villa marinera ha sabido conservar su esencia tradicional mientras se adapta al turismo contemporáneo, manteniéndose como un destino más tranquilo y auténtico que sus vecinos más masificados.
Sus tres kilómetros de playas de arena dorada constituyen el principal atractivo, pero Pineda de Mar es mucho más que sol y mar. Su casco antiguo conserva el trazado de antiguo pueblo de pescadores y agricultores, con calles estrechas que desembocan en una rambla llena de vida. La proximidad a espacios naturales protegidos y su buena conexión con Barcelona la convierten en una base ideal para explorar la Costa del Maresme.
El ambiente aquí es familiar y relajado, perfecto para quienes buscan disfrutar del Mediterráneo sin renunciar a la comodidad de los servicios modernos ni a la posibilidad de escapadas culturales o naturales.
Qué ver en Pineda de Mar
El corazón histórico de Pineda se articula alrededor de la iglesia parroquial de Santa María, un templo que combina elementos barrocos con reformas posteriores y que preside la vida del pueblo desde hace siglos. Muy cerca, el Palau dels Senyors de Pineda, un edificio señorial del siglo XVI, testimonia el pasado medieval de la villa.
Para los amantes del patrimonio industrial, el Museu del Càntir resulta una visita sorprendente. Ubicado en una antigua casa de indianos, alberga una de las colecciones más importantes de botijos y cánticos de toda Europa, con piezas que van desde ejemplares prehistóricos hasta creaciones contemporáneas. Un recorrido fascinante por la cultura popular catalana y mediterránea.
El paseo marítimo se extiende a lo largo de toda la costa, conectando las diferentes playas y ofreciendo vistas al Mediterráneo con el telón de fondo de las montañas del interior. La playa de Pineda es amplia y familiar, con zonas de aguas tranquilas ideales para el baño. En el extremo norte, junto al límite con Calella, encontramos zonas más tranquilas y naturales.
No hay que perderse un paseo por la Rambla dels Arbres, la arteria principal del pueblo, con sus plátanos centenarios creando una agradable sombra y sus terrazas animadas. Es el lugar perfecto para tomar el pulso a la vida local.
Qué hacer
El litoral invita a la práctica de deportes náuticos: windsurf, paddle surf, kayak de mar o simplemente nadar en aguas limpias y tranquilas. Varios puntos de la playa ofrecen alquiler de material durante la temporada estival.
Para los aficionados al senderismo, desde Pineda parten rutas hacia el Parc del Montnegre i el Corredor, un espacio natural protegido que ofrece itinerarios entre bosques de alcornoques y pinos, con magníficas vistas sobre la costa. La ruta circular hasta el Turó Gros es especialmente recomendable, con unos 12 kilómetros de recorrido y dificultad moderada.
Los amantes del ciclismo encontrarán tanto rutas por el interior montañoso como el agradable carril bici costero que conecta varias poblaciones del Maresme. Es una forma excelente de descubrir la comarca pedaleando junto al mar.
La gastronomía marinera está presente en los restaurantes del paseo marítimo y del centro, donde degustar pescados y mariscos de la lonja, así como los platos tradicionales catalanes. Los productos de la huerta del Maresme, especialmente las fresas y los guisantes, tienen fama reconocida.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Pineda conserva celebraciones arraigadas en la cultura popular. La Fiesta Mayor se celebra en agosto, con verbenas, conciertos, correfocs con diablos y castillos de fuegos artificiales que iluminan la playa. Es el momento de mayor animación del año.
A mediados de julio tiene lugar la Festa del Turista, pensada especialmente para los visitantes, con actividades lúdicas y culturales. La Fiesta de San Antonio, en enero, mantiene viva la tradición con la bendición de animales y hogueras.
Durante el verano, el municipio organiza cine al aire libre, conciertos en la playa y mercados artesanales que llenan de vida el paseo marítimo. La Semana Santa también se celebra con procesiones tradicionales.
Información práctica
Cómo llegar: Pineda de Mar está perfectamente comunicada con Barcelona. Por carretera, se accede por la N-II o la autopista C-32 (de peaje), con un trayecto de unos 60 kilómetros. En tren, la línea R1 de Rodalies conecta Barcelona con Pineda en aproximadamente una hora, con paradas frecuentes. Esta es una opción muy cómoda para quienes no dispongan de vehículo propio.
Mejor época: El verano (junio a septiembre) es ideal para disfrutar de las playas, aunque también es la temporada de mayor afluencia. La primavera y el otoño ofrecen temperaturas suaves perfectas para el senderismo y las visitas culturales, con menos turistas y precios más económicos.
Consejos: El pueblo es totalmente transitable a pie. Para explorar el Parc del Montnegre, conviene llevar calzado adecuado y agua. La oficina de turismo, ubicada en la Rambla, proporciona información actualizada sobre rutas, horarios del Museu del Càntir y eventos.