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sobre Premià de Dalt
Municipio residencial en la ladera de la montaña con vistas al mar
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Si buscas turismo en Premià de Dalt, empieza por lo práctico. Aparcar no siempre es fácil y el centro se recorre rápido. Esto es un pueblo de algo más de diez mil vecinos en la ladera de la Serralada Litoral. Mucha gente vive aquí y baja a trabajar a Barcelona o a la costa.
Los lunes por la mañana suele haber mercado. Mitad fruta, mitad ropa barata. Nada raro. Lo curioso es la cantidad de pequeños museos para un municipio de este tamaño. Da la sensación de que el pueblo ha ido guardando cosas para explicarse a sí mismo.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
La autopista C‑32 queda cerca. Desde la salida subes por una carretera estrecha que los fines de semana se llena de ciclistas. Conducen despacio, así que paciencia.
En el centro se aparca en la calle. Hay zonas reguladas en la avenida principal. El problema real es el mercado semanal, que ocupa buena parte del espacio. Si llegas ese día por la mañana, lo normal es dar varias vueltas.
Muchos vecinos dejan el coche en las calles más altas y bajan andando. No es mala idea.
Qué ver en el casco antiguo
La iglesia de Sant Pere es el edificio más antiguo. Ha tenido reformas, como casi todo en la comarca. Sigue siendo la referencia del centro.
La torre de Can Moles llama la atención cuando pasas. Está bien conservada pero no se visita porque es propiedad privada.
El santuario de la Cisa queda un poco más arriba. Aquí sí merece la pena parar un rato. La explanada tiene buenas vistas sobre el Maresme y el mar aparece al fondo cuando el día está claro.
En el pueblo hay varios museos pequeños. Uno gira en torno a la caza, otro a la bicicleta y otro recoge la historia local. Son colecciones hechas con paciencia por gente del lugar. No ocupan mucho tiempo, pero ayudan a entender cómo era el municipio cuando todavía estaba rodeado de campos.
Comer sin complicaciones
Aquí la cocina es la del Maresme interior. Embutidos, platos de cuchara y pescado cuando llega de la costa cercana.
La butifarra negra aparece en muchas casas y en el mercado. El suquet de pescado también se ve en algunas cartas, aunque estamos a unos minutos en coche del puerto y eso se nota.
Durante el año se organizan comidas populares ligadas a fiestas del pueblo o encuentros en el santuario de la Cisa. Suelen girar alrededor de la butifarra, el pan y el vino. Nada sofisticado, pero funciona.
Cuándo venir
Las fiestas mayores del pueblo se celebran alrededor de Sant Pere, a finales de junio. Hay conciertos en la plaza, actividades para vecinos y fuegos artificiales alguna noche.
En primavera suele celebrarse un encuentro popular en el santuario de la Cisa. Se mezclan misa, sardanas y comida al aire libre. Acude mucha gente del propio municipio.
En pleno verano hace bastante calor en las calles del centro. Muchos vecinos bajan a la playa de Premià de Mar o a otros pueblos cercanos. El ambiente aquí queda más tranquilo.
Caminar por la Serralada Litoral
Por encima del pueblo pasan varios caminos señalizados del parque de la Serralada Litoral. Son senderos sencillos que conectan con municipios vecinos.
Uno de ellos atraviesa la zona de colinas entre Premià de Dalt y Vilassar de Dalt. No hay demasiadas fuentes en ese tramo, así que conviene llevar agua.
También hay rutas que bajan hacia Premià de Mar. En menos de una hora puedes pasar de la montaña baja al paseo marítimo. Mucha gente hace eso: caminar cuesta abajo y volver en tren.
Premià de Dalt no intenta impresionar. Es un pueblo normal del Maresme, con urbanizaciones en la parte alta y un casco antiguo pequeño. Si estás por la zona, puedes subir una tarde, caminar hasta la Cisa y mirar el mar desde arriba. Con eso ya te haces una idea del lugar.