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sobre Santa Susanna
Destino turístico moderno con hoteles y playas amplias
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A medio camino entre Barcelona y Girona, Santa Susanna se extiende como una localidad costera donde el Mediterráneo y las últimas estribaciones del Montnegre se encuentran en perfecta armonía. Con apenas 3.928 habitantes, este municipio del Maresme ha sabido mantener su carácter acogedor pese a su vocación turística, ofreciendo más de dos kilómetros de playas doradas sin renunciar a su identidad catalana.
Situada a tan solo 10 metros sobre el nivel del mar, Santa Susanna disfruta de ese clima mediterráneo privilegiado que caracteriza la costa barcelonesa: inviernos suaves y veranos templados por la brisa marina. Pero lo que realmente distingue a esta localidad es su capacidad para ofrecer experiencias diversas: desde jornadas de playa y deportes náuticos hasta excursiones por parajes naturales protegidos, todo en un radio de pocos kilómetros.
El paseo marítimo, bordeado de palmeras y con vistas a un mar que invita al baño gran parte del año, convive con un casco antiguo que conserva el sabor de los pueblos marineros tradicionales. Santa Susanna es ese destino que funciona tanto para familias que buscan tranquilidad como para viajeros que desean combinar sol y cultura en la Costa del Maresme.
Qué ver en Santa Susanna
El corazón histórico de Santa Susanna guarda varios tesoros patrimoniales que merecen una visita pausada. La iglesia parroquial de Sant Pere i Sant Pau, de estilo neoclásico, preside la población desde su reconstrucción en el siglo XIX, aunque conserva elementos de épocas anteriores. Su fachada austera contrasta con la luminosidad del interior, donde se pueden apreciar detalles de la arquitectura religiosa catalana.
En la parte alta del municipio, los restos del Castell de Can Ratés ofrecen una panorámica excepcional de la costa. Aunque se trata de una fortificación medieval en ruinas, el entorno natural que la rodea y las vistas sobre el Mediterráneo compensan sobradamente la subida. Es un lugar perfecto para comprender la importancia estratégica que tuvo esta zona en tiempos de piratas y conflictos marítimos.
El Font de l'Hospital, una antigua fuente situada en el camino hacia el interior, representa uno de esos rincones con encanto que los viajeros descubren al salirse de las rutas principales. La zona está rodeada de vegetación mediterránea y forma parte de las rutas de senderismo locales.
Las playas son, naturalmente, uno de los principales atractivos. La Playa de Levante y la Playa de Poniente suman más de dos kilómetros de arena fina, con servicios completos y bandera azul. Son playas amplias, ideales para familias, con zonas para practicar deportes náuticos y paseos accesibles.
Qué hacer
Santa Susanna es punto de partida para adentrarse en el Parque Natural del Montnegre i el Corredor, un espacio protegido que ofrece rutas de senderismo de diferente dificultad. Los caminos que suben desde el pueblo permiten transitar entre bosques de alcornoques y pinos, con miradores naturales hacia el mar que quitan el aliento.
Para los aficionados al ciclismo, la comarca del Maresme cuenta con numerosas rutas señalizadas que combinan tramos costeros con subidas al interior. La variedad del terreno permite tanto paseos tranquilos en bicicleta como entrenamientos más exigentes.
La gastronomía local refleja la doble personalidad de mar y montaña. Los restaurantes de la zona trabajan el pescado fresco de la lonja, especialmente la gamba del Maresme, y lo combinan con productos de huerta y recetas tradicionales catalanas. No faltan las opciones para degustar arroces marineros, suquets y la típica coca de recapte.
Los deportes náuticos tienen su espacio en las playas: desde el paddle surf hasta el kayak, pasando por las rutas en velero que permiten descubrir la costa desde otra perspectiva. El buen estado del mar durante gran parte del año favorece estas actividades.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santa Susanna mantiene vivas las tradiciones catalanas. A finales de junio, la Fiesta Mayor de Sant Pere llena las calles de verbenas, habaneras y actividades populares. Es el momento en que los vecinos y visitantes se mezclan en las plazas para disfrutar de actuaciones, bailes tradicionales y la inevitable traca final.
En agosto, las celebraciones continúan con actividades pensadas especialmente para la temporada estival, cuando la población se multiplica con la llegada de veraneantes. Conciertos al aire libre, mercados artesanales y eventos deportivos se suceden a lo largo del mes.
La celebración de Sant Jordi, el 23 de abril, se vive con intensidad como en toda Cataluña, con paradas de libros y rosas que llenan el paseo marítimo de color y cultura.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Santa Susanna se encuentra a unos 60 kilómetros por la autopista AP-7 o la carretera N-II. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. También existe conexión en tren desde Barcelona (línea R1 de Rodalies), con parada en la estación de Santa Susanna, lo que facilita las excursiones de un día sin necesidad de vehículo propio.
Mejor época: Aunque el verano es la temporada alta, la primavera (mayo-junio) y el otoño temprano (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables, playas menos concurridas y precios más contenidos. Para los amantes del senderismo, estos meses son ideales.
Consejos útiles: Conviene reservar alojamiento con antelación si se visita en julio y agosto. Para disfrutar del pueblo con tranquilidad, lo mejor es caminar por el casco antiguo a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando el ambiente es más local y relajado.