Artículo completo
sobre Vilassar de Dalt
Pueblo interior con castillo y parque acuático famoso
Ocultar artículo Leer artículo completo
A pocos kilómetros del bullicio mediterráneo de la costa del Maresme, Vilassar de Dalt se alza discreto sobre una colina de 142 metros, como un balcón privilegiado entre el mar y la montaña. Este pueblo de poco más de 9.000 habitantes conserva ese carácter pausado y auténtico de los municipios del interior catalán, donde las prisas parecen diluirse entre callejuelas empedradas y plazas sombreadas por plátanos centenarios.
La historia de Vilassar de Dalt se entrelaza con la de su hermana costera, Vilassar de Mar, de la que se separó administrativamente pero no sentimentalmente. Aquí, lejos del turismo de sol y playa, el visitante descubre una Cataluña más íntima: la de los masías señoriales, los viñedos del Alella que trepan por las laderas, y esos rincones donde todavía se percibe el eco de siglos de vida rural.
Pasear por Vilassar de Dalt es reconciliarse con el tiempo lento, ese que permite detenerse a contemplar los detalles arquitectónicos de sus casas modernistas, charlar con los vecinos en la plaza o simplemente dejarse envolver por el perfume de los pinos que descienden desde la Serra de Marina.
Qué ver en Vilassar de Dalt
El corazón patrimonial del municipio late en torno a la iglesia parroquial de Sant Genís, un templo de origen medieval que ha conocido diversas remodelaciones a lo largo de los siglos. Su presencia marca el centro histórico, donde las calles todavía conservan ese trazado irregular característico de los pueblos medievales catalanes.
Uno de los mayores atractivos de Vilassar de Dalt es su patrimonio modernista, herencia de la época dorada de la burguesía catalana de finales del siglo XIX y principios del XX. Paseando por el municipio se descubren varias casas y edificaciones con los característicos elementos del modernismo: cerámica decorativa, hierro forjado, líneas sinuosas y una elegancia que habla de tiempos de prosperidad.
El entorno natural de Vilassar de Dalt es igualmente generoso. El municipio se encuentra en las estribaciones de la Serra de Marina, parte del Parque de la Serralada Litoral, lo que ofrece múltiples posibilidades para los amantes del senderismo. Los caminos que serpentean entre pinares conducen a miradores naturales desde donde las vistas alcanzan tanto el Mediterráneo como el interior del Vallès.
Las masías dispersas por el término municipal son otro de los tesoros arquitectónicos del lugar. Estas construcciones rurales tradicionales, algunas de ellos reconvertidas en residencias, testimonian el pasado agrícola de una zona donde la viña ha tenido siempre un papel protagonista.
Qué hacer
Vilassar de Dalt es un destino ideal para quienes buscan desconectar caminando. Las rutas de senderismo que parten del municipio permiten adentrarse en el Parque de la Serralada Litoral, con itinerarios de diferentes niveles que atraviesan bosques de pino blanco y alcornoque. La proximidad al Parque Natural del Montnegre i el Corredor amplía aún más las opciones para los caminantes.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán en las carreteras secundarias que conectan Vilassar de Dalt con los pueblos vecinos un terreno perfecto para rutas de dificultad media, con ese punto justo de desnivel que hace la salida interesante sin resultar agotadora.
La gastronomía local merece una mención especial. La zona forma parte de la Denominación de Origen Alella, una de las más pequeñas pero prestigiosas de Cataluña, famosa por sus vinos blancos. Algunos establecimientos ofrecen menús donde los productos de la huerta del Maresme se combinan con preparaciones tradicionales catalanas.
Para los más curiosos, recorrer el municipio permite descubrir pequeños comercios tradicionales y espacios culturales que organizan exposiciones y actividades a lo largo del año, manteniendo viva la vida comunitaria del pueblo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vilassar de Dalt gira en torno a su patrón, Sant Genís, cuya festividad se celebra a finales de agosto. Durante esos días, el pueblo se viste de gala con verbenas, actividades populares, conciertos y los tradicionales correfocs que iluminan las calles con chispas y música de tabal.
En verano, generalmente en julio, tienen lugar diversos actos culturales y festivos que animan las noches estivales, con propuestas para todos los públicos que van desde el teatro hasta los conciertos al aire libre.
Como en toda Cataluña, fechas señaladas como Sant Jordi (23 de abril) o la Diada Nacional (11 de septiembre) se celebran con actividades especiales que permiten al visitante acercarse a la cultura y tradiciones catalanas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Vilassar de Dalt se encuentra a unos 25 kilómetros. La forma más cómoda de llegar en transporte público es tomar el tren de cercanías (línea R1) hasta Vilassar de Mar y desde allí un autobús local que sube al municipio en apenas 10 minutos. En coche, se accede fácilmente por la C-32 (autopista del Maresme), tomando la salida hacia Vilassar y siguiendo las indicaciones hacia Vilassar de Dalt.
Mejor época para visitar: Aunque agradable durante todo el año gracias a su clima mediterráneo suave, la primavera y el otoño son especialmente recomendables para disfrutar de las rutas de senderismo sin el calor estival. Las fiestas de agosto son perfectas para conocer el ambiente más festivo del pueblo.
Consejo práctico: Combina la visita a Vilassar de Dalt con la cercana Vilassar de Mar para disfrutar tanto del ambiente de interior como del paseo marítimo y las playas del Maresme, a apenas unos kilómetros de distancia.