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sobre Calders
Municipio situado en una colina con vistas panorámicas y un castillo medieval en ruinas
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Aparcar y llegar
El núcleo es pequeño. Las calles no son anchas. Deja el coche arriba, cerca de la entrada del pueblo, y baja andando. Entre semana no hay problema. Los fines de semana con sol se llena rápido.
Un pueblo normal
Calders está en el Moianès. Algo más de mil personas viven entre campos y bosque. No es un pueblo preparado para turismo. Tampoco lo parece.
El entorno es agrícola. Se ven masías, algunas activas, otras reformadas. Hay bancales viejos y muros de piedra seca. No hay un casco histórico extenso ni monumentos destacados.
Salir a caminar
Desde el pueblo salen pistas y senderos. Cruzan campos y zonas de encina. Son recorridos sencillos, sin mucho desnivel.
La señalización a veces falla. Lleva un mapa o una aplicación de rutas. Si te pierdes, puedes acabar en una pista agrícola sin salida.
El paisaje es de colinas suaves. Desde algunos puntos se ve Montserrat si el día lo permite.
Dónde comer y comprar
Hay lo justo para el día a día del pueblo: un par de bares y una tienda básica. Para más variedad tendrás que ir a Moià o a otra localidad cercana.
La comida aquí es la de siempre: embutidos locales, guisos de carne y pan de pueblo.
La comarca alrededor
Calders sirve como parada corta o como base para ver el Moianès. A poca distancia está el parque natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac. Allí las rutas son más largas y el terreno tiene más roca.
Consejo práctico
No esperes atracciones turísticas. Pasea por el pueblo, date una vuelta por los caminos cercanos. Si en una hora has visto lo principal, ya está. Aquí se viene por el ritmo del lugar, no por la lista de cosas que ver