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sobre Castellterçol
Villa histórica cuna de Enric Prat de la Riba rodeada de bosques
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En el corazón de la comarca del Moianès, a 726 metros de altitud, se encuentra Castellterçol, un pueblo de apenas 2.735 habitantes que conserva intacto el encanto de la Cataluña interior. Rodeado de bosques de encinas y campos de cereales, este municipio barcelonés ofrece al viajero esa autenticidad rural que cada vez cuesta más encontrar, un lugar donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
El nombre de Castellterçol evoca su origen medieval, cuando estas tierras formaban parte de la red defensiva que protegía el territorio. Hoy, sus calles empedradas y su patrimonio románico son testigos silenciosos de siglos de historia. Aquí no encontrarás las aglomeraciones turísticas de otros destinos catalanes, sino la posibilidad de desconectar mientras descubres una comarca poco conocida pero llena de sorpresas.
La tranquilidad de sus paisajes ondulados, la hospitalidad de sus gentes y la proximidad a Barcelona —apenas 70 kilómetros— convierten a Castellterçol en un destino perfecto para una escapada de fin de semana o como base para explorar el Moianès, una de las comarcas más jóvenes de Cataluña.
Qué ver en Castellterçol
El principal atractivo patrimonial de Castellterçol es la iglesia de Sant Jaume, templo parroquial de origen románico que ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos. Su estructura conserva elementos medievales que merecen una visita pausada, especialmente para los amantes del arte sacro rural.
Paseando por el casco antiguo, descubrirás la esencia de un pueblo que ha sabido mantener su estructura tradicional. Las calles estrechas conducen a pequeñas plazas donde aún se respira el ambiente de los pueblos de interior catalanes. La arquitectura popular, con casas de piedra y balconadas de madera, dibuja un conjunto urbano armonioso.
En los alrededores del municipio, el paisaje se convierte en protagonista. Los bosques de la zona invitan a perderse por caminos rurales, donde el verde de las encinas contrasta con los campos cultivados. Las vistas desde los miradores naturales permiten contemplar la extensión del Moianès hasta las montañas de Montserrat en días despejados.
No hay que olvidar las masías dispersas por el término municipal, construcciones tradicionales que hablan de la importancia histórica de la agricultura y la ganadería en estas tierras. Aunque muchas son de propiedad privada, forman parte del patrimonio etnológico que caracteriza el paisaje de Castellterçol.
Qué hacer
Castellterçol es un destino ideal para los aficionados al senderismo y las rutas en bicicleta. La red de caminos rurales permite diseñar itinerarios de diferente dificultad, desde paseos suaves por los campos hasta rutas más exigentes por los bosques cercanos. El terreno ondulado ofrece el punto justo de desafío para disfrutar del ejercicio al aire libre.
La gastronomía local merece una atención especial. Como en toda la Cataluña interior, aquí se pueden degustar productos de la tierra: embutidos artesanales, quesos de elaboración tradicional y platos de cuchara que reconfortan en los meses fríos. Los restaurantes del pueblo elaboran cocina catalana casera, con recetas que pasan de generación en generación.
Para quienes buscan experiencias más tranquilas, simplemente recorrer el pueblo con calma es una actividad en sí misma. Conversar con los lugareños, descubrir rincones fotogénicos o sentarse en una terraza a observar el ritmo pausado de la vida rural son placeres que conectan con la esencia del turismo slow.
La proximidad a otros municipios del Moianès permite organizar rutas comarcales, visitando pueblos vecinos que comparten historia y patrimonio. Esta comarca ofrece una red de pequeños núcleos urbanos perfectos para el turismo de descubrimiento.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Castellterçol mantiene vivas tradiciones centenarias. La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto, con el programa habitual de actos populares: verbenas, actuaciones musicales, competiciones deportivas y comidas comunitarias que reúnen a vecinos y visitantes.
En enero, como en muchos pueblos catalanes, tiene lugar la celebración de Sant Antoni, con la tradicional bendición de animales y hogueras que iluminan las noches de invierno. Es una fiesta especialmente arraigada en las zonas rurales, donde se mantiene el vínculo con las actividades agropecuarias.
Durante el año se organizan también diversas actividades culturales y ferias que ponen en valor los productos locales y las tradiciones artesanales. Estas celebraciones son excelentes ocasiones para conocer de primera mano la cultura popular catalana.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, la forma más cómoda de llegar a Castellterçol es en coche por la C-17 (Eix del Congost) hasta Vic, y después tomar la C-25 y desvíos comarcales. El trayecto dura aproximadamente una hora. También existe conexión en transporte público mediante autocares interurbanos, aunque con menor frecuencia.
Mejor época: La primavera y el otoño son las estaciones ideales para visitar Castellterçol. Las temperaturas son agradables para caminar y el paisaje luce especialmente bonito con los colores de estas épocas. El verano, aunque puede ser caluroso, ofrece la ventaja de la Fiesta Mayor.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por el pueblo y sus alrededores. Si planeas hacer rutas de senderismo, consulta previamente los itinerarios disponibles. Castellterçol es un destino para disfrutar sin prisas, así que dedícale al menos un día completo para captar su esencia.