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sobre Mas de Barberans
Pueblo a los pies de Els Ports conocido por la artesanía de la pauma (palma) y sus paisajes
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Enclavado en las estribaciones de los Puertos de Tortosa-Beseit, Mas de Barberans es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Con apenas 564 habitantes y situado a 348 metros de altitud, este pequeño municipio del Montsià combina la tranquilidad de la Cataluña interior con paisajes que invitan al descanso y la desconexión. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y su entorno natural privilegiado lo convierten en un destino ideal para quienes buscan autenticidad lejos de las rutas turísticas masificadas.
El pueblo se asienta en un territorio de transición entre la llanura del delta del Ebro y las montañas de Els Ports, lo que le confiere una personalidad única. Aquí el ritmo lo marcan las estaciones, las cosechas de olivos y almendros, y una forma de vida rural que se resiste a desaparecer. Mas de Barberans es territorio de silencio, de cielos estrellados y de esa hospitalidad mediterránea que convierte cada visita en una experiencia memorable.
Para el viajero que se acerca hasta aquí, la recompensa está en lo pequeño: un paseo sin prisas, una conversación en la plaza, el sabor del aceite local recién prensado. Es el tipo de destino que no necesita grandes monumentos para conquistar, porque su mayor patrimonio es precisamente esa autenticidad que tanto escasea en nuestros días.
Qué ver en Mas de Barberans
El corazón del pueblo lo marca la iglesia parroquial de San Miguel, un templo de origen medieval que ha sufrido diversas reformas a lo largo de los siglos. Su sobria fachada de piedra y su campanario cuadrado son elementos característicos de la arquitectura religiosa de la zona. El interior conserva algunos retablos de interés y merece una visita para entender la importancia que la fe tenía en estas comunidades rurales.
Pasear por el casco antiguo es sumergirse en la arquitectura popular catalana. Las casas de piedra, con sus portales de arco de medio punto y sus balcones de hierro forjado, dibujan calles estrechas que protegen del sol en verano y del viento en invierno. Algunas fachadas conservan antiguas inscripciones y detalles ornamentales que hablan de épocas de mayor esplendor agrícola.
Pero sin duda, el mayor atractivo de Mas de Barberans es su entorno natural. El municipio se encuentra en las inmediaciones del Parque Natural de Els Ports, un macizo montañoso de gran valor ecológico donde habitan cabras hispánicas, águilas reales y una vegetación mediterránea de gran riqueza. Los bosques de pino carrasco se alternan con matorrales aromáticos y antiguos olivos centenarios que dibujan un paisaje típicamente mediterráneo.
Los miradores naturales que rodean el pueblo ofrecen vistas panorámicas espectaculares sobre el territorio del Montsià, llegando a divisarse en días despejados el mar Mediterráneo a lo lejos. Estos puntos son especialmente recomendables al atardecer, cuando la luz dorada baña los campos de olivos y almendros.
Qué hacer
Mas de Barberans es un paraíso para los amantes del senderismo y las actividades al aire libre. Desde el pueblo parten diversas rutas que se adentran en Els Ports, adaptadas a diferentes niveles de dificultad. Los caminos tradicionales, antiguamente usados por pastores y agricultores, permiten descubrir rincones de gran belleza: barrancos, fuentes naturales, masías abandonadas y formaciones rocosas singulares.
Una de las actividades más auténticas es recorrer los caminos entre olivos, especialmente durante la época de recolección en otoño e invierno. El paisaje agrícola del término municipal es un mosaico de terrazas milenarias donde el olivo es el protagonista indiscutible. Algunos productores locales ofrecen catas de aceite de oliva virgen extra, una experiencia que permite conocer de cerca los procesos artesanales de producción.
Para los aficionados a la observación de aves, los alrededores del pueblo son territorio de especies mediterráneas y montanas. Águilas, búhos reales, collalbas y multitud de pájaros forestales habitan estos parajes poco humanizados.
La gastronomía local merece una mención especial. Basada en productos de temporada y en recetas transmitidas de generación en generación, la cocina del territorio incluye platos como el arroz con caracoles, las cocas de recapte, los guisos de caza o las carnes a la brasa. El aceite de oliva y la miel de la zona son productos que merecen ser degustados.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra en torno al 29 de septiembre, festividad de San Miguel Arcángel, patrón del pueblo. Durante estos días, Mas de Barberans recupera el bullicio con actos religiosos, bailes tradicionales, comidas populares y actividades para todas las edades. Es el momento en que muchos hijos del pueblo que viven fuera regresan para reencontrarse con sus raíces.
En invierno, coincidiendo con la época de matanza tradicional del cerdo, se organizan jornadas gastronómicas donde se pueden degustar embutidos artesanales y otros productos derivados del cerdo, elaborados según métodos ancestrales.
Durante el verano, el pueblo participa en las actividades culturales de la comarca, con conciertos al aire libre y muestras de artesanía local.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital (unos 115 km), la mejor opción es tomar la AP-7 o N-340 dirección sur hasta Amposta, y desde allí la T-331 y posteriormente la T-334 que conduce directamente a Mas de Barberans. El trayecto dura aproximadamente una hora y media. Desde Tortosa, la capital histórica de la zona, son apenas 40 minutos por carretera comarcal.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves y el verdor del paisaje. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan gracias a la altitud. El invierno tiene su encanto, especialmente para quienes disfrutan de la tranquilidad absoluta.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, ya que el terreno puede ser irregular. Si visitas en verano, no olvides protección solar y agua abundante. Es recomendable contactar previamente si deseas realizar catas de aceite o conocer productores locales.