Artículo completo
sobre Ulldecona
Municipio con el conjunto de olivos milenarios más grande del mundo y pinturas rupestres
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el extremo meridional de Cataluña, donde las comarcas tarraconenses se despiden antes de llegar al País Valenciano, Ulldecona se extiende como un pueblo de vocación agrícola que ha sabido conservar su esencia mediterránea. Con sus 6.229 habitantes y situada a 133 metros de altitud, esta localidad de la comarca del Montsià es uno de esos destinos que invitan a descubrir la Cataluña más auténtica, lejos de las multitudes turísticas.
El municipio sorprende por su rico patrimonio histórico, especialmente sus pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y por un conjunto urbano donde conviven testimonios de diferentes épocas. Rodeada de campos de olivos y almendros, Ulldecona ofrece ese ritmo pausado que caracteriza a los pueblos de interior mediterráneos, donde el tiempo parece transcurrir de otra manera.
Su ubicación estratégica, entre el Delta del Ebro y las primeras estribaciones de los Puertos de Tortosa-Beceite, la convierte en un excelente punto de partida para explorar una zona de gran diversidad paisajística y cultural.
Qué ver en Ulldecona
El Abric d'Ermites es sin duda el tesoro más valioso de Ulldecona. Este conjunto de pinturas rupestres, declarado Patrimonio de la Humanidad, muestra representaciones del arte levantino con escenas de caza y figuras humanas realizadas hace miles de años. El yacimiento se encuentra en la Serra de Godall y es visitable mediante cita previa, una experiencia imprescindible para comprender la antigüedad del poblamiento humano en esta zona.
En el núcleo urbano destaca la iglesia parroquial de Sant Lluís Rei, construida en el siglo XVIII en estilo barroco. Su imponente fachada y su amplio interior reflejan la prosperidad que vivió la villa en aquella época. El templo preside la plaza Mayor y constituye el centro neurálgico del pueblo.
El castillo de Ulldecona, de origen medieval, aunque muy transformado a lo largo de los siglos, es otro punto de interés. Aunque de propiedad privada y no visitable, su presencia en el paisaje urbano recuerda el pasado señorial de la localidad.
No hay que perderse un paseo por el casco antiguo, donde se conservan casonas solariegas y calles estrechas que mantienen el trazado medieval. La arquitectura tradicional, con sus portales de piedra y balcones de hierro forjado, muestra la fisonomía típica de los pueblos del bajo Ebro.
Qué hacer
Ulldecona es territorio ideal para los amantes del senderismo y el cicloturismo. Varias rutas permiten explorar el entorno natural, como el camino hacia la Serra de Godall, que combina valores naturales y arqueológicos. Los campos de olivos milenarios que rodean el municipio ofrecen paisajes de gran belleza, especialmente en primavera.
La gastronomía local merece una atención especial. La cocina de Ulldecona se basa en productos de la huerta y del mar cercano, con platos tradicionales como el arroz en diferentes elaboraciones, los guisos de pescado y las carnes a la brasa. El aceite de oliva de producción local es un elemento fundamental de su identidad culinaria.
En los mercados y tiendas del pueblo es posible adquirir productos típicos como el aceite de oliva virgen extra, la miel de la zona y conservas artesanales. Algunos productores ofrecen la posibilidad de visitar sus explotaciones agrícolas y conocer el proceso de elaboración del aceite.
Para los interesados en la cultura del aceite, la zona cuenta con almazaras donde se puede aprender sobre la tradición olivarera del territorio, que se remonta a siglos atrás.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major se celebra en agosto y es el acontecimiento más importante del calendario festivo. Durante varios días, Ulldecona se llena de actividades tradicionales, verbenas, conciertos y actos religiosos que congregan tanto a vecinos como a visitantes.
En enero tienen lugar las celebraciones de San Antonio Abad, con la típica bendición de animales, una tradición que mantiene viva la vinculación del pueblo con el mundo rural y agrícola.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles del casco antiguo en un ambiente de recogimiento y tradición.
A lo largo del año, el municipio organiza jornadas gastronómicas y ferias dedicadas a productos locales, especialmente en otoño, época de la recolección de la oliva.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona, capital de provincia, se accede a Ulldecona por la autopista AP-7 o la carretera N-340 en dirección sur, recorriendo aproximadamente 105 kilómetros. El trayecto dura alrededor de una hora. También existe conexión regular en autobús desde Tortosa y otras poblaciones cercanas.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas agradables para recorrer el pueblo y realizar actividades al aire libre. El verano puede ser caluroso, aunque las noches son muy agradables.
Consejos útiles: Para visitar el Abric d'Ermites es necesario concertar cita previa. Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por el casco antiguo y las rutas naturales. La oficina de turismo proporciona información detallada sobre actividades y puntos de interés.