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sobre Espinelves
Pueblo de cuento en el Montseny; famoso por su feria del abeto y arquitectura románica
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Enclavado en las estribaciones del Montseny, Espinelves se alza a 752 metros de altitud como uno de los pueblos más auténticos y desconocidos de la comarca de Osona. Con apenas 281 habitantes, este pequeño municipio gerundense ha sabido conservar la esencia de la Cataluña rural, donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Sus calles empedradas, sus caseríos de piedra y su entorno natural privilegiado lo convierten en un destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano.
El pueblo debe su nombre a los abetos (avets en catalán) que poblaban antiguamente sus bosques, aunque hoy son los abedules y robles los que dominan el paisaje. Espinelves respira historia en cada rincón, desde sus construcciones medievales hasta sus tradiciones artesanales que se mantienen vivas generación tras generación. Aquí, la niebla matinal que se enreda entre las montañas y el silencio roto apenas por el tintineo de las campanas crean una atmósfera mágica que invita a la contemplación.
Situado en la carretera que conecta Vic con la Costa Brava, Espinelves es también conocido como el "pueblo de los abetos de Navidad", una tradición comercial que ha marcado su identidad durante décadas y que atrae a visitantes cada diciembre en busca del árbol perfecto para sus hogares.
Qué ver en Espinelves
El corazón del pueblo late en torno a la iglesia parroquial de San Vicente, un templo de origen románico que, aunque reformado en siglos posteriores, conserva elementos arquitectónicos de gran interés. Su campanario de piedra es visible desde varios puntos del valle y marca el perfil característico de Espinelves. El interior, de una sola nave, guarda la serenidad típica de las iglesias rurales catalanas.
Pasear por el núcleo antiguo es como retroceder en el tiempo. Las calles estrechas se abren en pequeñas plazas donde los vecinos aún se reúnen para conversar. Las casas tradicionales de piedra, con sus fachadas robustas y sus tejados de teja árabe, muestran la arquitectura popular del Montseny. Destacan algunas masías fortificadas en los alrededores, testimonio de épocas menos pacíficas.
El verdadero tesoro de Espinelves es su entorno natural. El pueblo está rodeado de bosques frondosos que forman parte del espacio natural del Montseny, declarado Reserva de la Biosfera. Los campos de cultivo en terrazas y los prados donde pasta el ganado completan un paisaje de postal que cambia radicalmente con cada estación: verde intenso en primavera, dorado en otoño, y ocasionalmente nevado en invierno.
Qué hacer
Espinelves es un paraíso para los amantes del senderismo. Varias rutas señalizadas parten del pueblo y se adentran en los bosques del Montseny. Una de las más accesibles conduce hasta el Coll de Bracons, un puerto de montaña con vistas espectaculares que sirve de mirador natural sobre la comarca. Los más experimentados pueden enlazar con rutas más largas que llevan hasta las cumbres del Montseny.
La gastronomía local merece una atención especial. La cocina de montaña está presente en establecimientos del pueblo y de la zona, donde podrás degustar platos contundentes como la escudella, las judías del ganxet o la carne a la brasa. Los embutidos artesanales, elaborados siguiendo métodos tradicionales, son otro de los productos estrella de la zona.
En diciembre, el pueblo cobra especial vida con la venta de abetos navideños, una tradición que se ha convertido en un atractivo turístico. Los campos cercanos se transforman en viveros donde familias enteras acuden a elegir su árbol, creando un ambiente festivo único.
Para los aficionados a la fotografía, Espinelves ofrece encuadres magníficos en cualquier época del año, pero especialmente al amanecer cuando la niebla envuelve las montañas, o en otoño cuando los bosques se tiñen de ocres y rojizos.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a San Vicente, con actos religiosos, sardanas, comidas populares y verbenas que reúnen a vecinos y visitantes. Es una excelente oportunidad para conocer las tradiciones locales y la hospitalidad de los espinelvenses.
En septiembre, el pueblo participa en las celebraciones de la comarca con eventos relacionados con la cultura y las tradiciones catalanas. Durante el otoño se organizan jornadas gastronómicas centradas en los productos de temporada, especialmente las setas, que abundan en los bosques cercanos.
La época navideña transforma Espinelves con la venta de abetos y un ambiente especial que atrae a numerosos visitantes desde noviembre hasta diciembre.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona (a unos 50 km), se accede por la C-25 dirección Vic y luego por carreteras comarcales bien señalizadas. Desde Barcelona (aproximadamente 80 km), la mejor opción es la C-17 hasta Vic y después las carreteras locales. El acceso en coche propio es prácticamente imprescindible, ya que el transporte público es limitado.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para disfrutar del senderismo y los paisajes. El verano ofrece temperaturas agradables que contrastan con el calor de la llanura. El invierno tiene su encanto especial, sobre todo en la época navideña, aunque conviene estar preparado para el frío.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y rutas naturales. En invierno, ropa de abrigo. Consulta la previsión meteorológica, ya que en montaña el tiempo puede cambiar rápidamente. Respeta el entorno natural y las propiedades privadas durante las excursiones.