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sobre Montesquiu
Conocido por su castillo fortificado rodeado de jardines y bosques
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Enclavado en el corazón de la comarca de Osona, a 578 metros de altitud, Montesquiu es uno de esos pequeños tesoros del Prepirineo catalán que invita a desconectar del ritmo frenético de la ciudad. Este municipio de poco más de mil habitantes se despliega en un paisaje de suaves colinas y bosques frondosos, donde el verde intenso de los prados contrasta con el cielo despejado de la montaña catalana.
El nombre del pueblo evoca su posición estratégica: "monte exquisito", un lugar privilegiado que durante siglos ha sido punto de paso y de defensa. Hoy, lejos de batallas medievales, Montesquiu ofrece al visitante la calma de sus calles empedradas, el aire puro de montaña y un patrimonio histórico sorprendente que justifica una escapada de varios días. Su situación, a medio camino entre el llano de Vic y las montañas del Ripollès, lo convierte en un destino perfecto para quienes buscan naturaleza sin renunciar a la historia.
Pasear por Montesquiu es como hojear un libro de historia natural: cada rincón cuenta algo, desde los vestigios medievales hasta las masías de piedra que salpican el término municipal, testimonios de una forma de vida rural que aún late en estas tierras.
Qué ver en Montesquiu
La joya indiscutible de Montesquiu es su castillo medieval, uno de los mejor conservados de la comarca. Esta fortaleza del siglo XI se alza orgullosa sobre un promontorio rocoso, dominando el valle del río Ter. El castillo, que ha sido restaurado con esmero, conserva sus murallas, torres y dependencias nobles, ofreciendo una ventana excepcional a la vida medieval catalana. El conjunto está rodeado por un parque natural que invita a largos paseos entre hayedos y encinas centenarias.
El Parc del Castell de Montesquiu merece una visita aparte. Este espacio natural protegido combina bosques autóctonos, jardines románticos del siglo XIX y miradores con vistas panorámicas espectaculares. Los senderos señalizados permiten descubrir rincones de gran belleza, como el puente medieval sobre el torrente de Sorreigs o las antiguas fuentes que abastecían al castillo.
En el núcleo antiguo del pueblo, la iglesia parroquial de Sant Pere muestra elementos románicos en su estructura, aunque ha sido modificada a lo largo de los siglos. Merece la pena perderse por las calles empedradas del centro, donde las casas de piedra conservan balcones de madera y portales señoriales que hablan de tiempos de mayor esplendor.
Diseminadas por el territorio municipal, varias masías tradicionales representan el patrimonio rural de la zona. Aunque muchas son propiedades privadas, su presencia en el paisaje configura una estampa típicamente catalana de gran valor arquitectónico.
Qué hacer
Montesquiu es un paraíso para los amantes del senderismo. La red de caminos permite rutas de diferentes niveles, desde paseos familiares por el parque del castillo hasta excursiones más exigentes que conectan con los municipios vecinos. Una ruta clásica es la que sigue el curso del río Ter, ofreciendo vistas cambiantes del paisaje osones.
La observación de aves encuentra aquí un escenario privilegiado, especialmente en las zonas boscosas del parque natural, donde habitan especies propias del Prepirineo catalán. En otoño, los bosques de hayas se tiñen de colores ocres y dorados, convirtiendo cualquier paseo en una experiencia sensorial.
Para los aficionados al ciclismo de montaña, las pistas forestales ofrecen rutas técnicas con desniveles moderados y paisajes cambiantes. La carretera que conecta Montesquiu con Sant Quirze de Besora es también muy apreciada por los ciclistas de carretera.
La gastronomía local se basa en productos de proximidad: carnes de ganado de la zona, setas en temporada, y la tradicional cocina catalana de montaña. Los embutidos artesanales, especialmente la longaniza y el bull, son protagonistas de muchas mesas. Aunque el pueblo es pequeño, en la zona hay establecimientos donde degustar la cocina tradicional osones.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major se celebra el fin de semana más próximo al 29 de junio, en honor a Sant Pere. Durante estos días, el pueblo se llena de actividades populares, sardanas, conciertos y los tradicionales "correfocs" que iluminan las noches de verano.
En agosto, coincidiendo con las vacaciones estivales, se organiza una fiesta menor con actividades culturales y deportivas que recuperan juegos tradicionales catalanes.
Las festividades de Navidad tienen un encanto especial en Montesquiu, con el mercado de productos artesanales y el belén viviente que se instala en los alrededores del castillo, aprovechando el marco medieval.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (120 km), se toma la C-17 hasta Vic y después la C-17 dirección Ripoll, desviándose por la BV-5225. El trayecto dura aproximadamente hora y media. Desde Vic, la capital comarcal, apenas hay 30 kilómetros por carretera comarcal.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales por la suavidad del clima y los colores del paisaje. El verano, aunque más caluroso, mantiene temperaturas agradables gracias a la altitud. El invierno puede ser frío, con posibles nevadas que añaden encanto al castillo.
Consejos: Es recomendable reservar la visita al castillo con antelación, especialmente en temporada alta. Llevar calzado cómodo para caminar es imprescindible si se quiere disfrutar de las rutas naturales. El pueblo tiene servicios básicos, pero para mayor oferta comercial conviene acercarse a Vic.