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sobre Olost
Pueblo del Lluçanès conocido por la leyenda del bandolero Perot Rocaguinarda
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En el corazón de la comarca de Osona, donde las últimas estribaciones del Moianès se funden con la llanura de Vic, se encuentra Olost, un municipio de apenas 1.218 habitantes que conserva intacto el sabor de la Cataluña interior más auténtica. A 669 metros de altitud, este pueblo se extiende tranquilo entre campos de cultivo y bosques de encinas, ofreciendo ese ritmo pausado que tanto se agradece cuando buscamos desconectar del bullicio urbano.
Olost no es uno de esos destinos que aparecen en las guías turísticas masivas, y precisamente ahí radica su mayor encanto. Aquí el tiempo parece transcurrir de otra manera, entre calles que conservan la arquitectura tradicional catalana, masías centenarias diseminadas por el territorio y una comunidad local que mantiene vivas las tradiciones de Osona. Es un lugar perfecto para quienes buscan el turismo rural en su versión más genuina, sin artificios ni sofisticaciones innecesarias.
Qué ver en Olost
El patrimonio de Olost es discreto pero significativo. La iglesia parroquial de Sant Esteve preside el núcleo antiguo del pueblo, un templo con elementos que nos hablan de su larga historia. Aunque ha sufrido diversas reformas a lo largo de los siglos, conserva la esencia de las construcciones religiosas de la zona.
Más allá del núcleo urbano, el verdadero tesoro de Olost son sus masías tradicionales, algunas de las cuales datan de los siglos XVI y XVII. Estas construcciones rurales, con sus muros de piedra y tejados de teja árabe, salpican el paisaje y nos recuerdan la importancia histórica de la agricultura y la ganadería en esta comarca. Muchas de ellas todavía están en funcionamiento, manteniendo vivas las tradiciones agrícolas catalanas.
El entorno natural de Olost invita a perderse por caminos rurales que atraviesan campos de cereales, bosques de encinas y robles, y pequeños torrentes que bajan de las colinas cercanas. Desde algunos puntos elevados del término municipal se obtienen vistas panorámicas de la llanura de Vic, con el macizo del Montseny recortándose al fondo en los días claros.
No hay que perderse el Clot de Susqueda, una zona húmeda de gran interés ecológico que atrae a diversas especies de aves y que constituye un pequeño refugio de biodiversidad en medio del paisaje agrícola.
Qué hacer
Olost es territorio ideal para los amantes del senderismo tranquilo. Varios itinerarios señalizados recorren el municipio, permitiendo descubrir el mosaico de paisajes de la zona: desde los campos cultivados hasta los bosques mediterráneos de montaña media. Estas rutas son perfectas para hacer en familia, sin grandes desniveles pero con suficiente interés paisajístico.
Para los aficionados al cicloturismo, las carreteras secundarias que enlazan Olost con los pueblos vecinos ofrecen recorridos agradables por la Cataluña interior, con el aliciente añadido de atravesar pequeños núcleos con encanto y disfrutar de vistas amplias sobre la comarca.
La gastronomía local merece una atención especial. Estamos en tierra de embutidos artesanales, donde la tradición chacinera tiene siglos de historia. Los productos de proximidad, elaborados según recetas tradicionales, son el alma de la cocina de la zona. En época de setas, los bosques cercanos ofrecen ejemplares que terminan en guisos y platos típicos de temporada.
Las masías agroturísticas de los alrededores permiten conocer de primera mano cómo se trabaja en el campo, comprar productos directamente al productor y, en algunos casos, participar en experiencias relacionadas con la vida rural tradicional.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Olost se celebra alrededor del 3 de agosto, en honor a Sant Esteve. Durante estos días, el pueblo se llena de actividad con verbenas populares, competiciones deportivas, actuaciones musicales y los tradicionales pasacalles. Es el momento del año en que la comunidad se reúne y las calles recuperan la animación de antaño.
En invierno, las celebraciones navideñas mantienen vivas tradiciones como el pessebre vivent (belén viviente) o las cantadas de nadales, momentos en que los vecinos se reúnen para celebrar las fiestas según la costumbre catalana.
Como en toda la comarca de Osona, también se celebran ferias tradicionales dedicadas a productos locales, especialmente en otoño, cuando la matanza del cerdo y la elaboración de embutidos marcan el calendario rural.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Olost se encuentra a unos 80 kilómetros. La mejor opción es tomar la C-17 (Eix del Congost) dirección Vic y, antes de llegar a la capital de comarca, desviarse por la C-25 y posteriormente por carreteras locales siguiendo las indicaciones. El trayecto dura aproximadamente una hora y cuarto. Desde Vic, la capital comarcal que se encuentra a apenas 15 kilómetros, el acceso es sencillo y rápido.
Mejor época: La primavera y el otoño son especialmente recomendables, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje rural luce en todo su esplendor. El verano también es agradable, con temperaturas más moderadas que en la costa gracias a la altitud. El invierno puede ser frío, pero ofrece esa atmósfera recogida tan característica de los pueblos de interior.
Consejo: Aprovecha la visita a Olost para explorar otros pueblos cercanos de Osona y el Moianès, creando una ruta por esta Cataluña interior menos conocida pero llena de autenticidad.