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sobre Santa Maria de Besora
Pueblo de montaña con el espectacular salto del Mir y castillo
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Enclavada en el corazón de la comarca de Osona, a 866 metros de altitud, Santa Maria de Besora es uno de esos secretos bien guardados del Pirineo catalán que todavía conserva intacta su esencia rural. Con apenas 165 habitantes, este pequeño núcleo montañoso se extiende por un territorio de verdes valles, bosques frondosos y caseríos desperdigados que parecen detenidos en el tiempo.
Rodeada por las estribaciones del Prepirineo, Santa Maria de Besora forma parte de un paisaje donde la naturaleza manda y el silencio es el protagonista. Aquí, lejos del ruido de las ciudades, los visitantes encuentran un refugio perfecto para desconectar, respirar aire puro y sumergirse en la vida de la Cataluña más auténtica. Sus caminos rurales, sus bosques de hayas y robles, y sus vistas panorámicas sobre el valle la convierten en un destino ideal para quienes buscan turismo de montaña en estado puro.
Este municipio, aunque modesto en tamaño, guarda el encanto de los pueblos que han sabido preservar su arquitectura tradicional y su ritmo pausado. Cada masía, cada camino vecinal y cada rincón cuenta la historia de generaciones que han vivido en armonía con este territorio montañoso.
Qué ver en Santa Maria de Besora
El patrimonio de Santa Maria de Besora se encuentra disperso por todo su término municipal, caracterizado por sus masías tradicionales catalanas de piedra y las pequeñas ermitas que jalonan el paisaje. La iglesia parroquial de Santa Maria, de origen románico aunque modificada a lo largo de los siglos, constituye el núcleo histórico del pueblo. Su sobria arquitectura refleja la austeridad de la vida en estas montañas.
El verdadero atractivo de este municipio reside en su entorno natural privilegiado. Los bosques de la zona, especialmente densos y bien conservados, ofrecen parajes de gran belleza donde predominan las hayas, los robles y los pinos. Durante el otoño, el paisaje se tiñe de colores ocres y rojizos que convierten cualquier paseo en una experiencia visual memorable.
Las masías dispersas por el territorio municipal son auténticos testimonios de la arquitectura rural catalana. Muchas de ellas siguen habitadas y en activo, manteniendo las tradiciones ganaderas y agrícolas de la zona. Algunas conservan elementos defensivos y estructuras que datan de varios siglos atrás.
Desde diversos puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas espectaculares hacia el valle del Ter y las montañas circundantes, especialmente hacia el macizo del Montseny al sur y hacia las cumbres prepirenaicas al norte.
Qué hacer
Santa Maria de Besora es un paraíso para los amantes del senderismo y el excursionismo. Numerosos caminos rurales y senderos forestales atraviesan el municipio, conectando las diferentes masías y permitiendo descubrir rincones de gran belleza paisajística. Las rutas varían en dificultad, desde paseos suaves por los valles hasta ascensiones más exigentes hacia las zonas altas.
La observación de la naturaleza encuentra aquí un escenario privilegiado. Los bosques albergan una rica fauna que incluye jabalíes, corzos, ardillas y una interesante variedad de aves rapaces. En primavera y verano, la flora de montaña explota en colores, mientras que en otoño el bosque ofrece un espectáculo cromático único.
Para los aficionados a la fotografía de paisaje, este territorio ofrece infinitas posibilidades, tanto en sus panorámicas amplias como en los detalles de la arquitectura rural, los bosques o las escenas de la vida campestre.
La gastronomía de la zona se basa en productos de proximidad: embutidos artesanos, carne de ternera y cordero de las granjas locales, setas en temporada y los quesos elaborados en las masías cercanas. Aunque Santa Maria de Besora es un núcleo muy pequeño, en las poblaciones vecinas de la comarca de Osona se puede disfrutar de la cocina tradicional catalana de montaña.
Fiestas y tradiciones
Como ocurre en muchos pueblos pequeños, las fiestas mayores se celebran en verano, generalmente en agosto, coincidiendo con el regreso de los vecinos que emigraron y de los veraneantes. Son celebraciones íntimas donde predomina la convivencia y las tradiciones populares.
La festividad de Santa Maria, patrona del pueblo, se celebra en torno al 15 de agosto con actos religiosos y festivos que reúnen a toda la comunidad. Es una ocasión perfecta para conocer la vida social del municipio y su carácter acogedor.
Durante el invierno, especialmente en torno a Navidad, se mantienen algunas tradiciones populares catalanas que refuerzan el sentido de comunidad de este pequeño núcleo rural.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (a unos 100 kilómetros), se accede por la C-17 (Eix del Congost) hasta Vic. Desde allí, se toma la carretera C-153 en dirección a Ripoll y, posteriormente, carreteras comarcales que ascienden hasta Santa Maria de Besora. El trayecto total dura aproximadamente hora y media. Es recomendable llevar GPS o mapas actualizados, ya que las indicaciones en la zona pueden ser escasas.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor. El verano ofrece temperaturas agradables a pesar de la altitud. En invierno, la zona puede recibir nevadas que añaden belleza al paisaje pero dificultan el acceso.
Consejos prácticos: Lleva calzado adecuado para caminar por senderos de montaña y ropa de abrigo, ya que a 866 metros de altitud las temperaturas pueden ser frescas incluso en verano. No hay comercios en el núcleo principal, por lo que conviene aprovisionarse en Vic o en poblaciones cercanas. El móvil puede tener cobertura limitada en algunas zonas.