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sobre Seva
Pueblo a los pies del Montseny conocido por su fiesta de la seta
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En el corazón de la comarca de Osona, donde las montañas del Montseny comienzan a dibujar el horizonte, se encuentra Seva, un municipio de 3.798 habitantes que respira tranquilidad a 663 metros de altitud. Este pueblo catalán, estratégicamente situado entre el llano de Vic y las estribaciones montañosas, ofrece ese equilibrio perfecto entre naturaleza y patrimonio que buscan quienes desean desconectar sin alejarse demasiado de Barcelona.
Seva es un destino que invita a caminar con calma, a perderse por sus calles empedradas y a respirar el aire puro de montaña. Aquí el tiempo parece transcurrir de otra manera, marcado por el ritmo de las estaciones y las tradiciones que se mantienen vivas generación tras generación. Es tierra de masías centenarias, de bosques frondosos y de ese patrimonio rural catalán que habla de siglos de historia.
Para el viajero que busca autenticidad, Seva representa una puerta de entrada a la Cataluña interior más genuina, donde la gastronomía local, los senderos que serpentean entre encinas y robles, y la hospitalidad de sus gentes conforman una experiencia turística alejada de las rutas masificadas.
Qué ver en Seva
El patrimonio arquitectónico de Seva se concentra en su núcleo histórico, donde destaca la iglesia parroquial de Sant Julià, un templo que combina elementos de diferentes épocas y que preside la vida del pueblo desde hace siglos. Su campanario es visible desde varios puntos del municipio y constituye un referente visual para los visitantes.
El entorno natural es, sin duda, uno de los principales atractivos. Seva se encuentra en la zona de transición hacia el Parque Natural del Montseny, Reserva de la Biosfera, lo que significa que sus alrededores están salpicados de bosques mediterráneos y espacios naturales de gran valor ecológico. Los hayedos y robledales que rodean el término municipal ofrecen paisajes especialmente bellos en otoño, cuando los colores ocres y dorados tiñen las laderas.
Merece la pena explorar el sistema de masías tradicionales dispersas por el territorio. Aunque muchas son propiedades privadas, desde los caminos públicos se pueden admirar estas construcciones centenarias de piedra que muestran la arquitectura rural catalana en su máxima expresión.
La Riera de Seva, que atraviesa el municipio, configura un paisaje fluvial de gran belleza, especialmente en primavera cuando lleva más caudal. Los parajes junto al curso de agua son ideales para una tarde de picnic o simplemente para observar la fauna local.
Qué hacer
Las rutas de senderismo constituyen la actividad estrella en Seva. Existen varios itinerarios señalizados que permiten adentrarse en los bosques circundantes, con diferentes niveles de dificultad. Una opción muy recomendable es la ruta que conecta Seva con el cercano municipio de Vilanova de Sau, ofreciendo vistas panorámicas de la comarca.
Para los aficionados al ciclismo de montaña, las pistas forestales y caminos rurales proporcionan numerosas posibilidades. El desnivel de la zona añade un punto de exigencia que agradecen los ciclistas más experimentados, aunque también hay rutas más suaves aptas para todos los públicos.
La gastronomía local merece una mención especial. Seva forma parte de la tradición culinaria de Osona, conocida por sus embutidos artesanales, especialmente la longaniza y el fuet. Los establecimientos locales suelen ofrecer menús basados en productos de temporada: setas en otoño, calçots en invierno, y siempre la presencia de la carne de proximidad y las legumbres de la tierra.
En los alrededores, a pocos kilómetros, se encuentra el Pantano de Sau, uno de los embalses más fotografiados de Cataluña gracias a su campanario sumergido que emerge cuando baja el nivel del agua. Es una excursión perfecta desde Seva para completar una jornada al aire libre.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Seva mantiene vivas las tradiciones populares catalanas. La Fiesta Mayor se celebra en agosto, coincidiendo con la festividad de Sant Julià, el patrón del pueblo. Durante estos días, las calles se llenan de actividades: verbenas, actuaciones musicales, comidas populares y los tradicionales correfocs.
En invierno, concretamente a mediados de enero, tiene lugar la Festa dels Tres Tombs, una celebración dedicada a los animales de labor que incluye una bendición de animales y una cabalgata por las calles del pueblo. Es una festividad que conecta con el pasado agrícola del municipio.
Durante el otoño, Seva participa en las Jornadas Micológicas que se organizan en varios pueblos de Osona, aprovechando la abundancia de setas en los bosques de la zona. Es una buena ocasión para conocer las especies locales y degustar platos elaborados con estos productos del bosque.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Seva se encuentra a unos 70 kilómetros por la C-17 (Eix del Congost) en dirección a Vic. Tras pasar Vic, hay que tomar la carretera comarcal BV-5303. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora y cuarto. También existe conexión mediante transporte público con autobuses desde Vic, que a su vez está conectada con Barcelona por tren.
Mejor época: La primavera y el otoño son las estaciones ideales para visitar Seva. En primavera, los bosques están en pleno esplendor y las temperaturas son suaves para hacer senderismo. El otoño ofrece el espectáculo cromático de los árboles de hoja caduca y la temporada de setas. El verano es perfecto para quienes buscan temperaturas más frescas que en la costa, mientras que el invierno tiene su encanto, especialmente si nieva.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para la montaña, ya que el tiempo puede cambiar. Si visitas en temporada de setas, infórmate bien sobre las especies antes de recolectar. El pueblo cuenta con servicios básicos, pero es recomendable planificar las comidas con antelación, especialmente entre semana.