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sobre Tona
Antigua villa termal con un castillo en la cima de la colina y yacimiento
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En el corazón de la comarca de Osona, a apenas 596 metros sobre el nivel del mar, Tona se despliega como una villa tranquila donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Con sus 8.490 habitantes, este municipio barcelonés ha sabido mantener el equilibrio perfecto entre la tradición de un pueblo arraigado en la Cataluña interior y la modernidad de una población dinámica y bien conectada. Sus calles empedradas, sus masías centenarias y su entorno natural la convierten en un destino ideal para quienes buscan desconectar sin alejarse demasiado de Barcelona.
Pasear por Tona es adentrarse en una historia que se remonta a épocas medievales, con un patrimonio que se descubre a cada paso. El municipio se extiende por un territorio donde los campos de cultivo se alternan con pequeños bosques y rincones que invitan al sosiego. Aquí, la vida transcurre al compás de las estaciones, y el visitante encuentra ese auténtico sabor de la Cataluña rural que cada vez resulta más difícil de hallar.
La proximidad a Vic, capital de comarca, y la buena comunicación con Barcelona hacen de Tona una escapada perfecta para un fin de semana o una jornada de turismo tranquilo. Es el tipo de lugar donde uno viene a respirar aire puro, a caminar sin prisas y a disfrutar de esa gastronomía de producto local que tanto caracteriza a la zona de Osona.
Qué ver en Tona
El patrimonio de Tona se concentra especialmente en su casco antiguo, donde la iglesia parroquial de Sant Andreu preside el núcleo histórico. Este templo de origen románico, aunque reformado en épocas posteriores, conserva elementos arquitectónicos que merecen una visita pausada. Su campanario se alza como referente visual desde distintos puntos del municipio.
Caminando por las calles del centro, se descubren antiguas casas señoriales y construcciones que hablan de un pasado rural próspero. Las masías diseminadas por el término municipal son otro de los atractivos patrimoniales de Tona. Muchas de ellas, aunque de propiedad privada, pueden admirarse desde los caminos rurales, mostrando la arquitectura tradicional catalana con sus muros de piedra y tejados a dos aguas.
El entorno natural de Tona ofrece también sus propios alicientes. Los bosques de Can Tarrés y las zonas verdes que rodean el municipio son perfectos para caminatas suaves. Aunque no estamos en alta montaña, el paisaje de la Plana de Vic se despliega generoso, con campos cultivados que cambian de color según la estación y panorámicas hacia el Montseny y las sierras prepirenaicas.
No hay que olvidar el patrimonio hidráulico de la zona, con fuentes y pequeños cursos de agua que han marcado la vida del municipio a lo largo de los siglos. La Riera de Merlès, aunque modesta, ha sido fundamental en el desarrollo de Tona.
Qué hacer
Tona es territorio de senderismo tranquilo. Varias rutas circulares permiten conocer el entorno rural del municipio, atravesando campos, bosquetes y pequeños núcleos de masías. Estos itinerarios, bien señalizados, son accesibles para familias y ofrecen esa experiencia de caminar por la Cataluña interior más auténtica.
Los amantes del cicloturismo también encontrarán en Tona un punto de partida interesante para recorrer la Plana de Vic en bicicleta. Las carreteras secundarias, con poco tráfico, conectan Tona con otros municipios de Osona, permitiendo descubrir la comarca sobre dos ruedas.
La gastronomía es, sin duda, uno de los grandes atractivos. La cocina de Osona se basa en productos de proximidad: las mongetes del ganxet, los embutidos artesanales, las patatas de la zona y, por supuesto, el pan payés. Visitar Tona es una oportunidad para degustar esta cocina tradicional catalana en un entorno auténtico, lejos de los circuitos más turísticos.
Para los interesados en el patrimonio rural, recorrer el término municipal permite descubrir la arquitectura de las masías y entender cómo se estructuraba la vida agrícola en esta zona de Cataluña. Es un viaje en el tiempo que ayuda a comprender las raíces de la comarca.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Tona mantiene vivas las tradiciones de la Cataluña interior. La Fiesta Mayor se celebra a finales de noviembre, en torno a Sant Andreu, patrón del municipio. Estas jornadas incluyen actos populares, sardanas, actividades culturales y los tradicionales castellers, aunque sin una colla propia establecida.
Durante el verano, generalmente en julio, se organizan las fiestas de verano, con verbenas, conciertos y actividades al aire libre que aprovechan el buen tiempo. Es un momento ideal para visitar el pueblo y vivir el ambiente festivo en las plazas y calles.
Las celebraciones del ciclo de Navidad y Reyes también tienen su importancia, con el tradicional pessebre viviente y las cabalgatas que congregan a toda la población. Estas fiestas permiten conocer las tradiciones catalanas en su versión más familiar y arraigada.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Tona se encuentra a unos 60 kilómetros por la C-17 (Eix del Congost), en dirección a Vic. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. También existe conexión en transporte público mediante autobuses interurbanos que enlazan con Vic, desde donde hay servicios regulares a Barcelona.
Mejor época: La primavera y el otoño son estaciones especialmente recomendables. En primavera, los campos están verdes y floridos; en otoño, los colores del paisaje son espectaculares. El verano puede ser caluroso, pero las temperaturas son más suaves que en la costa. El invierno tiene su encanto, aunque puede hacer frío.
Consejo: Tona es perfecto para combinar con una visita a Vic, a solo 10 minutos en coche, donde el mercado medieval del sábado es imprescindible. También se puede diseñar una ruta por otros municipios de Osona para conocer la comarca en profundidad.