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sobre Vic
Capital de Osona con un templo romano y una plaza mayor emblemática
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En el corazón de la llanura de Osona, rodeada por el perfil azulado del Montseny y las sierras prepirenaicas, se alza Vic, una ciudad medieval que ha sabido conservar su esencia a lo largo de los siglos. Con sus 48.364 habitantes y situada a 498 metros de altitud, esta población combina la monumentalidad de su casco histórico con el dinamismo de una ciudad moderna que mantiene vivas sus tradiciones centenarias.
Pasear por Vic es descubrir una de las plazas mayores más impresionantes de Cataluña, admirar un templo románico de una belleza sobria y rotunda, y dejarse envolver por el aroma del embutido artesano que ha hecho famosa esta tierra. Vic es sinónimo de patrimonio, gastronomía y cultura, un destino perfecto para una escapada que combine historia, paisaje y buenos productos de la tierra.
La ciudad respira historia en cada rincón, desde su trazado romano hasta sus palacios góticos, pasando por uno de los conjuntos episcopales más notables de Cataluña. Y todo ello envuelto en la atmósfera de una comarca que mira al Pirineo y donde el calendario marca el ritmo de la vida con mercados y ferias que se celebran desde hace siglos.
Qué ver en Vic
El epicentro de la ciudad es la Plaza Mayor, una de las más grandes y armoniosas de Cataluña. Este espacio porticado, con soportales de distintas épocas que van del gótico al modernismo, es el alma de Vic y cada sábado acoge uno de los mercados más antiguos y animados del país. Los edificios que la rodean, con sus fachadas pintadas, crean un conjunto arquitectónico que invita a sentarse en una terraza y contemplar el ir y venir de la vida local.
La Catedral de Sant Pere domina la silueta urbana con su imponente campanario románico del siglo XI, uno de los mejores ejemplos de arquitectura lombarda en Cataluña. El templo, reconstruido en estilo neoclásico en el siglo XVIII, alberga las célebres pinturas murales de Josep Maria Sert, un conjunto artístico de impresionante fuerza expresiva que cubre las bóvedas y muros del interior. Junto a la catedral se encuentra el Templo Romano, del siglo II, testimonio de la antigua Ausa romana.
El Museo Episcopal de Vic (MEV) es una parada obligatoria para los amantes del arte medieval. Posee una de las mejores colecciones de arte románico y gótico de Europa, con piezas procedentes de iglesias de toda la comarca. El recorrido por sus salas es un fascinante viaje por la historia del arte catalán desde el medievo hasta la época moderna.
El casco antiguo invita a perderse por sus calles estrechas, donde descubrir casas señoriales, como la Casa Comella o el Palacio de los Montcada, y rincones con encanto como el puente de Queralt o las murallas medievales que aún se conservan en algunos tramos.
Qué hacer
Vic es un excelente punto de partida para explorar la comarca de Osona. Numerosas rutas de senderismo y cicloturismo permiten adentrarse en el paisaje de bosques, prados y masías dispersas que caracterizan esta tierra de transición entre la llanura y la montaña. Las excursiones al Santuario de Bellmunt o al Pantano de Sau, con su famoso campanario emergente, son propuestas populares.
La gastronomía es uno de los grandes atractivos de la visita. Vic es la capital del llonganissa, el embutido curado más emblemático de Cataluña, y aquí encontrarás charcuterías tradicionales donde degustar productos artesanos de máxima calidad. La cocina local también destaca por sus guisos de legumbres, las patatas de Osona y los quesos artesanos.
El mercado de los martes y sábados en la Plaza Mayor es una experiencia en sí misma. Pasear entre los puestos de productos locales, embutidos, quesos, verduras de temporada y flores es la mejor manera de sentir el pulso de la ciudad y su entorno rural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vic gira en torno a celebraciones que se remontan a la Edad Media. El Mercado Medieval, que se celebra a principios de diciembre, transforma la Plaza Mayor y el casco antiguo en un auténtico mercado del siglo XV, con artesanos, músicos y animación de época.
La Fiesta Mayor tiene lugar a principios de septiembre en honor a la Virgen de la Misericordia, patrona de la ciudad. Durante estos días, Vic se llena de gigantes, castillos humanos, conciertos y actos populares que congregan a toda la comarca.
En Semana Santa destaca la procesión del Viernes Santo, una de las más antiguas y sentidas de Cataluña. Y durante todo el año, los mercados semanales mantienen viva una tradición comercial que se remonta a la época medieval, cuando Vic ya era un importante centro de intercambio.
Información práctica
Vic se encuentra a 69 kilómetros al norte de Barcelona, conectada por la autopista C-17 (Eix del Congost). El trayecto en coche desde la capital catalana dura aproximadamente una hora. También existe servicio regular de autobús y tren de cercanías desde Barcelona (línea R3), con un tiempo de viaje similar.
La mejor época para visitar Vic es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables para caminar por la ciudad y explorar los alrededores. Los meses de septiembre y octubre, tras la vendimia y con las primeras ferias de otoño, resultan especialmente atractivos.
Se recomienda dedicar al menos un día completo a Vic para visitar tranquilamente su patrimonio y disfrutar de su ambiente. Si tu visita coincide con sábado, no te pierdas el mercado matinal. Y reserva tiempo para degustar la gastronomía local en alguno de los establecimientos del casco antiguo o los alrededores de la Plaza Mayor.