Artículo completo
sobre Polinyà
Municipio industrial con una iglesia románica de interés
Ocultar artículo Leer artículo completo
Turismo en Polinyà no es un plan largo. El pueblo ronda los 8.500 vecinos y ocupa poco más de 9 km². No hay casco antiguo que marque la visita ni grandes monumentos. Lo que hay es un municipio del Vallès Occidental rodeado de polígonos y algunas huertas que aún resisten. Con una mañana llega.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
La C‑58 lo deja cerca de Barcelona y de Sabadell. El acceso es rápido.
Aparcar suele ser fácil alrededor de la plaza Mayor y en calles cercanas. Si coincide con el mercado semanal, habrá más furgonetas y menos huecos. En ese caso toca dar una vuelta o dejar el coche un poco más lejos y bajar andando. El pueblo es pequeño.
Qué ver
La iglesia de Santa Eulàlia domina el centro. Es grande para un municipio de este tamaño. El edificio actual es del siglo XVIII, aunque el lugar de culto es más antiguo. Dentro se conserva una talla gótica de la Virgen que los vecinos llaman «la Moreneta de Polinyà».
A unos diez minutos a pie está la ermita de Sant Jaume. Es mucho más sencilla. Piedra, tejado a dos aguas y poco más. Se ve rápido.
Algo menos conocido es la antigua estación de Serra‑Maurina. Era una parada del tren entre Barcelona y Sabadell que dejó de funcionar en los años ochenta. El edificio es pequeño, de ladrillo rojo. Hoy se usa para actividades del pueblo. En un panel exterior se recuerda el hallazgo, en los años sesenta, de restos de mastodonte en la zona.
Judías del ganxet
Si Polinyà aparece a veces en conversaciones gastronómicas es por la judía del ganxet. En los alrededores todavía se cultiva. Es blanca, pequeña y bastante fina de piel.
A finales de marzo suele celebrarse una feria dedicada a esta legumbre. No es grande. Algunas paradas, productores locales y demostraciones de cocina. El precio de la judía suele ser alto porque la producción es limitada.
El primer domingo de mayo también se organiza una muestra de entidades locales en el centro del pueblo. Es más bien un encuentro vecinal con paradas y actuaciones.
Caminar sin más
Desde el núcleo urbano salen caminos hacia el espacio rural de Gallecs. Uno de los recorridos más conocidos enlaza varias ermitas del entorno. Son pistas anchas, sin mucha sombra y con poco desnivel.
El paisaje mezcla campos que quedan en cultivo con naves logísticas y carreteras cercanas. Es el Vallès actual: agricultura residual y mucha industria. No es un paseo espectacular, pero sirve para estirar las piernas un par de horas.
También hay rutas más largas que conectan con municipios vecinos como Mollet. En algunos tramos toca cruzar infraestructuras grandes, así que conviene ir con atención.
Consejo directo
Venga por la mañana. Dé una vuelta por el centro, pase por la iglesia y acérquese a la antigua estación. Si quiere caminar, salga hacia Gallecs un rato.
Con eso habrá visto Polinyà. Luego continúe hacia Sabadell u otro pueblo cercano. Aquí la visita es corta y no pasa nada por decirlo.