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sobre El Masroig
Pueblo conocido por su excelente vino y aceite y por albergar un poblado protohistórico importante
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Enclavado en el corazón del Priorat, El Masroig se alza como uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo, donde el ritmo pausado de la vida rural convive armoniosamente con una creciente tradición vitivinícola. Con apenas 492 habitantes, este pequeño municipio tarraconense situado a 192 metros de altitud conserva la autenticidad de los pueblos del interior catalán, lejos de las masificaciones turísticas pero rico en paisajes de viñedos, olivos centenarios y arquitectura de piedra.
El Masroig, cuyo nombre podría derivar del catalán antiguo "mas roig" (masía roja), forma parte de una comarca legendaria donde cada rincón respira historia y tradición vinícola. Aquí, las empinadas laderas cubiertas de cepas dibujan un mosaico de colores cambiantes según la estación: verde intenso en primavera, dorado en verano y ocre en otoño. Es un destino ideal para quienes buscan desconexión, naturaleza y el placer de descubrir la cultura del vino en su estado más puro.
Visitar El Masroig es sumergirse en la esencia del Priorat rural, donde cada calle empedrada cuenta historias de generaciones dedicadas a trabajar la tierra. Un lugar donde la hospitalidad mediterránea se respira en cada esquina y donde el visitante descubre que el verdadero lujo está en la sencillez.
Qué ver en El Masroig
El patrimonio de El Masroig, aunque modesto en dimensiones, refleja siglos de historia. La iglesia parroquial de Sant Jaume, de estilo neoclásico, preside el núcleo urbano con su sobria fachada de piedra. Construida sobre los restos de un templo anterior, conserva elementos interesantes en su interior que merecen una visita tranquila.
Pasear por el casco antiguo es un placer para los sentidos. Las calles estrechas y sinuosas, las casas de piedra con portales de medio punto y los pequeños rincones floridos ofrecen múltiples oportunidades para la fotografía y el paseo contemplativo. Destaca especialmente la Plaza Mayor, punto de encuentro de los vecinos y testigo silencioso de la vida cotidiana del pueblo.
Los alrededores de El Masroig regalan paisajes vitivinícolas excepcionales. Los viñedos en terrazas, algunos con cepas centenarias, configuran un paisaje agrícola de gran belleza que ha sido modelado por generaciones de viticultores. Las vistas desde las elevaciones cercanas permiten contemplar todo el valle con la sierra del Montsant como telón de fondo.
No hay que perderse un recorrido por los caminos rurales que serpentean entre campos de olivos y almendros. Estos senderos antiguos, utilizados tradicionalmente por agricultores y pastores, conectan el pueblo con masías dispersas y ofrecen perspectivas únicas del territorio del Priorat.
Qué hacer
El Masroig es territorio de enoturismo por excelencia. La Cooperativa Agrícola, fundada en 1917, es una visita imprescindible para comprender la tradición vinícola local. Muchas pequeñas bodegas de la zona organizan visitas y catas donde descubrir los vinos de denominación de origen Montsant, caracterizados por su carácter mediterráneo y la mineralidad del suelo de licorella.
El municipio es punto de partida para rutas de senderismo de dificultad baja y media que recorren el entorno rural. Caminos señalizados permiten adentrarse en paisajes de viñedos, descubrir antiguos refugios de piedra seca y llegar hasta miradores naturales con vistas panorámicas sobre la comarca.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán en las carreteras secundarias que unen El Masroig con poblaciones vecinas como El Molar o Falset un auténtico paraíso. Las rutas presentan desniveles moderados y permiten combinar deporte con paisaje y cultura.
La gastronomía es otro de los grandes atractivos. La cocina tradicional del Priorat, basada en productos de temporada, aceite de oliva virgen extra local y vinos de la tierra, se puede degustar en establecimientos que mantienen las recetas de siempre: conejo con caracoles, arroces de montaña, embutidos artesanales y, por supuesto, el aceite de la cooperativa local.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de julio en honor a Sant Jaume, patrón del pueblo. Durante varios días, el municipio se llena de actividad con verbenas populares, comidas comunitarias, actos religiosos y actividades para todas las edades que recuperan tradiciones ancestrales.
En septiembre, coincidiendo con la época de vendimia, se organizan actividades relacionadas con la cultura del vino. Es un momento especial para visitar El Masroig, cuando los viñedos están cargados de uvas y las bodegas inician el proceso de elaboración del vino nuevo.
Durante el año, el calendario festivo incluye celebraciones tradicionales catalanas como la Castañada y Todos los Santos a finales de octubre, cuando las familias se reúnen para degustar castañas, boniatos y panellets.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital (unos 55 km), se accede por la autovía A-7 hasta Reus, y desde allí por la T-702 y la T-710 que atraviesa el Priorat. El trayecto dura aproximadamente una hora. Desde Barcelona (unos 130 km), se puede tomar la AP-7 hasta Reus o la A-2 hasta Lleida y después las carreteras comarcales.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar El Masroig. Las temperaturas son agradables, los paisajes están en su máximo esplendor y se puede disfrutar de las actividades al aire libre sin el calor estival.
Consejos: Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos rurales. Si se visita en vendimia, conviene contactar previamente con las bodegas para organizar visitas. El pueblo no dispone de grandes infraestructuras turísticas, por lo que es aconsejable planificar el alojamiento en localidades cercanas como Falset o Gratallops.