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sobre El Molar
Pueblo minero y vinícola con un centro de interpretación sobre la mina l'Eugenia cercano
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Enclavado en el corazón de la comarca del Priorat, El Molar es uno de esos pequeños municipios tarraconenses que guardan la esencia más auténtica de la Cataluña interior. Con apenas 296 habitantes y situado a 228 metros de altitud, este tranquilo pueblo se despliega entre viñedos centenarios y paisajes de suave orografía mediterránea, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
Visitar El Molar es adentrarse en el universo del Priorat más genuino, alejado de las rutas masificadas pero con todo el carácter de una tierra marcada por la viticultura y la tradición. Sus calles estrechas y empinadas, sus casas de piedra y las vistas panorámicas sobre el valle del Ebro crean un escenario perfecto para quienes buscan desconectar y descubrir la cara más auténtica de Tarragona.
Este pequeño núcleo rural conserva el encanto de los pueblos que viven al ritmo de las estaciones, donde cada época del año trae consigo sus propios colores: el verde intenso de primavera, los ocres del verano, los tonos cobrizos del otoño en los viñedos y la calma del invierno mediterráneo.
Qué ver en El Molar
El patrimonio de El Molar es discreto pero significativo, típico de los pequeños municipios del Priorat. La iglesia parroquial de San Juan Bautista preside el conjunto urbano, un templo que refleja las reformas y ampliaciones realizadas a lo largo de los siglos y que constituye el principal punto de referencia arquitectónico del pueblo.
Pasear por el casco antiguo es una experiencia en sí misma. Sus calles conservan la estructura medieval típica de los pueblos de montaña catalana, con casas de piedra que se adaptan a la topografía del terreno. Los pequeños rincones, portales antiguos y balcones con flores crean un ambiente pintoresco ideal para perderse sin prisas.
Los alrededores de El Molar ofrecen paisajes de viñedos característicos del Priorat, esa comarca vitivinícola de prestigio internacional conocida por sus vinos de licorella. Aunque El Molar es más discreto que otros municipios vecinos, forma parte de este territorio donde la vid se cultiva en terrazas de piedra seca llamadas "costers", creando un paisaje cultural único.
Desde diversos puntos del municipio se pueden disfrutar vistas panorámicas sobre el valle y las montañas circundantes, especialmente espectaculares al atardecer, cuando la luz dorada baña los viñedos y las sierras del horizonte.
Qué hacer
El Molar es punto de partida para diversas rutas de senderismo que recorren la comarca del Priorat. Los caminos entre viñedos permiten descubrir el paisaje agrícola tradicional y conectar con municipios vecinos a través de antiguos caminos rurales. La red de senderos señalizados invita a caminatas de distintos niveles de dificultad.
La cultura del vino es ineludible en El Molar. Aunque es un municipio pequeño, su pertenencia a la DO Priorat permite explorar la tradición vitivinícola de la zona. Los viñedos rodean el pueblo y en temporada de vendimia, habitualmente en septiembre, la actividad vitivinícola marca el ritmo de la vida local.
Para los amantes del cicloturismo, las carreteras secundarias que conectan El Molar con otros pueblos del Priorat ofrecen rutas con desniveles moderados y poco tráfico, ideales para descubrir el territorio sobre dos ruedas. La comarca es cada vez más popular entre ciclistas que buscan paisajes rurales auténticos.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: aceite de oliva, vino, frutos secos y platos tradicionales catalanes como la coca, los embutidos artesanos y las conservas caseras. La cocina del Priorat es contundente y sabrosa, perfecta para reponer fuerzas tras una jornada de actividades.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas mayores de El Molar se celebran en honor a San Juan Bautista, patrón del municipio, generalmente a finales de junio. Estos días el pueblo se llena de actividad con actos tradicionales, verbenas y comidas populares que reúnen a vecinos y visitantes.
En agosto suele haber actividades festivas complementarias, aprovechando el periodo estival cuando muchos descendientes de familias del pueblo regresan para pasar las vacaciones, revitalizando temporalmente la vida del municipio.
Como en toda la comarca, la vendimia en septiembre marca un momento especial en el calendario local, aunque la celebración es más familiar y menos turística que en otros municipios prioratinos de mayor tamaño.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, El Molar se encuentra a unos 45 kilómetros por la carretera N-420 en dirección a Falset, continuando después por carreteras comarcales. El trayecto dura aproximadamente 50 minutos en coche. El vehículo propio es prácticamente imprescindible, ya que las conexiones de transporte público son limitadas en esta zona rural del Priorat.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar El Molar. Las temperaturas son agradables para caminar y los paisajes muestran su mejor cara. El otoño tiene el añadido de los colores de la vendimia y los viñedos en tonos rojizos.
Consejos: El Molar es un pueblo muy pequeño y tranquilo, ideal como base para explorar el Priorat rural o como parada en una ruta por la comarca. Conviene aprovisionarse en poblaciones cercanas como Falset. Lleva calzado cómodo para callejear y recorrer caminos rurales, y no olvides la cámara para capturar los paisajes de viñedos y las vistas panorámicas.