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sobre Reus
Ciudad natal de Gaudí y capital del modernismo y el vermut con gran actividad comercial
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La primera vez que se llega a Reus cuesta encajar la ciudad con la idea que muchos tienen del interior del Camp de Tarragona. Durante el siglo XIX fue uno de los grandes centros comerciales de Cataluña. No tenía puerto, pero sí una red de comerciantes que movían aguardiente, aceite y frutos secos hacia medio mundo. De ese momento de prosperidad quedaron las casas burguesas, las antiguas fábricas de licor y una cultura urbana poco habitual en ciudades de su tamaño. También es la ciudad donde nació Antoni Gaudí.
El modernismo que aparece al girar la esquina
Reus conserva una concentración notable de arquitectura modernista. No está reunida en un solo paseo monumental, como ocurre en Barcelona, sino dispersa por el centro histórico. Basta caminar un rato alrededor de la plaza del Mercadal para ir encontrándola.
La Casa Navàs, terminada a comienzos del siglo XX, suele considerarse la pieza más completa. El interior mantiene buena parte de su decoración original: mosaicos, vitrales y mobiliario diseñados para la propia casa. La sensación es más doméstica que museística; se entiende bien cómo vivía la burguesía comercial que impulsó la ciudad en aquella época.
A un paseo del centro está el Institut Pere Mata, obra de Domènech i Montaner. Se construyó a finales del siglo XIX como hospital psiquiátrico siguiendo el modelo de pabellones separados. El conjunto llama la atención por el cuidado decorativo: cerámica, hierro trabajado y vidrieras en edificios que, en teoría, estaban destinados a la reclusión. Parte del complejo sigue teniendo uso sanitario, y otro sector se puede visitar.
La cultura del vermut
Reus arrastra desde el siglo XIX una fuerte tradición licorera. Durante décadas funcionaron aquí numerosas bodegas y almacenes vinculados a la producción de vermut y otros destilados que luego se distribuían por toda España.
Esa herencia sigue presente en una costumbre muy arraigada: salir a tomar el vermut antes de comer. Alrededor del Mercadal y en varias calles del centro, a media mañana empiezan a llenarse las terrazas. El ritual es sencillo: una copa de vermut servido del barril, algo salado para acompañar y conversación sin prisa. Más que una moda reciente, forma parte del ritmo cotidiano de la ciudad.
El mercado y la vida diaria
El Mercado Central ocupa desde el siglo XIX el mismo punto del casco urbano. El edificio actual, de estructura metálica y grandes ventanales, responde al modelo de mercado cubierto que muchas ciudades españolas adoptaron en aquella época.
A primera hora se mezclan vecinos que hacen la compra diaria con pequeños restauradores y gente de paso. El pescado llega de la costa cercana, sobre todo de Cambrils, y convive con puestos de verdura del interior del Baix Camp. En la planta superior se aprecia bien la estructura de hierro del edificio y el movimiento constante del mercado debajo.
Más que un lugar pensado para el visitante, sigue funcionando como mercado de barrio. Eso es precisamente lo que le da interés.
Una ciudad interior con vocación comercial
Reus está a unos quince kilómetros del Mediterráneo. Históricamente dependió de los puertos cercanos para exportar sus productos, pero desarrolló una identidad propia como ciudad de comerciantes y fabricantes.
Esa condición todavía se percibe en el trazado del centro: calles relativamente amplias, edificios burgueses de finales del XIX y plazas donde se concentra la vida social. A lo largo del año se mantienen celebraciones muy arraigadas, especialmente las fiestas dedicadas a la Mare de Déu de Misericòrdia, patrona de la ciudad, cuando aparecen los elementos habituales de la cultura festiva catalana: gigantes, castellers y bailes tradicionales.
Cómo orientarse al llegar
El centro histórico es manejable a pie. Desde la estación de tren se llega caminando en unos minutos por el Passeig de Mata, una avenida amplia que conecta con la zona más antigua.
Si interesa entender la figura de Gaudí, en el centro de la ciudad hay un espacio expositivo dedicado al arquitecto que explica su obra y su relación con Reus.
La visita se puede resolver en una mañana o una tarde tranquila. Lo más interesante suele ser caminar sin rumbo fijo por el entorno del Mercadal y dejar que aparezcan, entre tiendas y viviendas, las fachadas modernistas que recuerdan el momento en que Reus fue uno de los motores comerciales de Cataluña.