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sobre Flix
Villa situada en un meandro del Ebro con un castillo carlista y una reserva natural de fauna salvaje
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A orillas del majestuoso Ebro, allí donde el río traza uno de sus meandros más espectaculares, se encuentra Flix, una población de 3.343 habitantes que guarda siglos de historia industrial y fluvial. Este municipio de la Ribera d'Ebre, a apenas 47 metros de altitud, ha sabido reinventarse manteniendo la esencia de los pueblos ribereños catalanes, donde el agua ha marcado el ritmo de vida durante generaciones.
El perfil de Flix contra el cielo está dominado por su castillo medieval y la silueta de sus puentes, que conectan las dos orillas del Ebro en un abrazo de hierro y piedra. Pasear por sus calles es descubrir un pueblo que vivió épocas de esplendor gracias a la industria química y la navegación fluvial, y que hoy ofrece al viajero una experiencia auténtica lejos de los circuitos turísticos masificados.
La luz del Ebro baña las fachadas del casco antiguo, especialmente al atardecer, cuando el río se tiñe de tonos dorados y la localidad cobra una dimensión casi pictórica. Es un destino perfecto para quienes buscan tranquilidad, historia y naturaleza en estado puro.
Qué ver en Flix
El Castillo de Flix es sin duda el emblema de la población. Esta fortaleza de origen árabe, reconstruida en época medieval, corona el cerro del Castellot y ofrece unas vistas panorámicas excepcionales del meandro del Ebro. Aunque no siempre está abierto al público, merece acercarse hasta sus murallas para contemplar el pueblo desde las alturas.
En el núcleo urbano destaca la iglesia parroquial de Sant Pau, un templo de estilo barroco del siglo XVIII que conserva un interesante retablo mayor. Paseando por el casco antiguo se pueden descubrir rincones con sabor a otros tiempos, especialmente en las calles que descienden hacia el río.
El meandro del Ebro es el gran protagonista natural de Flix. Este espectacular giro del río crea un paraje de gran belleza que puede contemplarse desde diferentes miradores. El antiguo azud del Ebro, una presa construida en 1948 para desviar el agua hacia la industria química, forma parte del paisaje industrial que caracteriza la zona.
No hay que perderse los puentes sobre el Ebro: el antiguo puente colgante (actualmente no transitable) y el moderno viaducto son testimonios de la importancia estratégica de este cruce fluvial. Las riberas del río conservan vegetación autóctona y son refugio de aves acuáticas, ideales para los amantes de la ornitología.
Qué hacer
La principal actividad en Flix es disfrutar del Ebro y sus riberas. Existen rutas de senderismo que recorren las márgenes del río, permitiendo descubrir rincones de gran valor paisajístico. Una caminata popular es la que lleva hasta el meandro, ofreciendo perspectivas cambiantes del cauce.
Para los aficionados al cicloturismo, Flix forma parte de la ruta del Ebro en bicicleta, un itinerario que conecta diferentes poblaciones ribereñas. El terreno llano de la zona hace que sea accesible para todos los niveles.
La pesca es otra actividad tradicional que sigue practicándose en el Ebro. El río alberga diversas especies y existen zonas habilitadas para esta práctica, siempre respetando la normativa vigente.
En cuanto a la gastronomía, Flix ofrece la cocina tradicional de la Ribera d'Ebre, donde el pescado de río (principalmente carpa y siluro) tiene protagonismo. El aceite de oliva de la zona, los arroces y los embutidos artesanales completan una oferta culinaria auténtica y sabrosa.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Bartomeu, patrón de Flix. Durante varios días, el pueblo se llena de actividades, conciertos, bailes tradicionales y actos religiosos que congregan tanto a vecinos como a visitantes.
En enero tiene lugar la festividad de Sant Antoni, con la tradicional bendición de animales y hogueras que mantienen viva una costumbre ancestral de los pueblos mediterráneos.
La Semana Santa se vive con intensidad, con procesiones que recorren las calles del casco antiguo, especialmente el Viernes Santo.
Durante el verano, suelen organizarse actividades culturales y festivas relacionadas con el río, aprovechando el buen tiempo para celebrar conciertos al aire libre y veladas populares junto al Ebro.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona, capital de provincia, Flix se encuentra a unos 80 kilómetros por la C-12 en dirección a Lleida. El trayecto dura aproximadamente una hora en coche. También hay conexión mediante transporte público con autobuses que enlazan las principales poblaciones de la comarca.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves y la luz especial sobre el río. El verano puede ser caluroso, aunque las noches junto al Ebro resultan muy agradables.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por las riberas del río y no olvides los prismáticos si te interesa la observación de aves. Consulta los horarios de apertura del castillo si deseas visitarlo. La localidad cuenta con opciones de alojamiento rural y varios establecimientos donde degustar la gastronomía local.