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sobre Miravet
Uno de los pueblos más bonitos de Cataluña con un castillo templario sobre el Ebro y casas colgantes
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Encaramado en un meandro del río Ebro, Miravet emerge como una postal del Medievo catalán. Este pequeño municipio de la Ribera d'Ebre, con apenas 690 habitantes, ha sabido preservar su esencia histórica casi intacta. Su silueta, dominada por una imponente fortaleza templaria, se refleja en las aguas del Ebro creando una estampa que ha cautivado a viajeros, pintores y fotógrafos durante generaciones.
El pueblo trepa por la ladera desde la orilla del río hasta los pies del castillo, siguiendo un entramado de calles empinadas y estrechas que parecen detenidas en el tiempo. Caminar por Miravet es sumergirse en la historia viva de las órdenes militares, los barqueros del Ebro y la cerámica tradicional que aún se trabaja en sus talleres. A solo 43 metros sobre el nivel del mar, este rincón del interior catalán combina paisaje fluvial, patrimonio monumental y tradiciones artesanales de forma magistral.
La tranquilidad de Miravet contrasta con su turbulento pasado. Fue escenario de batallas decisivas y último bastión templario en la Corona de Aragón. Hoy, sin embargo, invita al sosiego, al paseo pausado y al descubrimiento de un modo de vida que ha sabido adaptarse sin perder su autenticidad.
Qué ver en Miravet
El Castillo de Miravet es, sin discusión, el protagonista absoluto del pueblo. Esta fortaleza de origen andalusí, conquistada en el siglo XII y posteriormente cedida a la Orden del Temple, es uno de los conjuntos templarios mejor conservados de Europa. Sus muros de sillería, sus torres defensivas y su iglesia románica dentro del recinto ofrecen una lección de arquitectura militar medieval. Las vistas desde sus almenas abarcan el sinuoso cauce del Ebro y las tierras de cultivo que lo flanquean, un espectáculo especialmente hermoso al atardecer.
Descendiendo hacia el núcleo antiguo, las calles empedradas del casco histórico revelan la estructura medieval del pueblo. Casas de piedra con portales góticos, placetas recónditas y rincones donde aún pervive el encanto de otros siglos. La Iglesia Parroquial de la Natividad, situada en la parte baja, merece una visita por su sencilla elegancia.
No hay que perderse los talleres de cerámica tradicional, donde familias de alfareros mantienen viva una tradición centenaria. Miravet es conocido por sus piezas de terracota, especialmente los cántaros y la alfarería de uso cotidiano elaborada con técnicas ancestrales. Algunos talleres permiten ver a los artesanos trabajando el torno.
El río Ebro configura el paisaje y la identidad de Miravet. Desde el embarcadero tradicional parten las típicas llaüts, barcas de fondo plano que durante siglos fueron el principal medio de transporte en la zona. El paso del Ebro mediante estas embarcaciones es una experiencia única que conecta las dos orillas y permite apreciar el pueblo desde una perspectiva diferente.
Qué hacer
El senderismo fluvial es una de las actividades estrella. Varias rutas señalizadas recorren las riberas del Ebro, entre campos de frutales y vegetación de ribera. El GR-99 (Camino Natural del Ebro) atraviesa el término municipal ofreciendo itinerarios aptos para todos los niveles.
Para los amantes del ciclismo, las carreteras comarcales que serpentean junto al río son ideales para rutas en bicicleta, combinando tramos llanos con algunas subidas que regalan magníficas panorámicas.
El kayak y el piragüismo encuentran en este tramo del Ebro condiciones perfectas. Empresas locales organizan descensos por el río, una forma relajante de descubrir el entorno natural desde el agua.
La gastronomía local merece atención especial. Los productos de la huerta regada por el Ebro —melocotones, ciruelas, aceite— y el pescado de río forman parte de una cocina tradicional sencilla pero sabrosa. Los arroces, preparados al estilo de la Ribera d'Ebre, son protagonistas en muchas mesas.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra en septiembre, coincidiendo con la festividad de la Natividad de la Virgen María. Durante varios días, el pueblo se llena de actividades tradicionales, bailes y actos religiosos que mantienen vivo el espíritu comunitario.
En Semana Santa, Miravet vive una celebración especialmente sentida, con procesiones que recorren las empinadas calles del casco antiguo creando un ambiente de gran recogimiento.
A lo largo del año, diversos mercados artesanales y ferias locales permiten descubrir los productos de la tierra y la artesanía cerámica que caracteriza al municipio.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital (unos 85 kilómetros), se toma la autopista AP-7 dirección Barcelona hasta la salida de L'Aldea, continuando por la carretera C-12 y posteriormente la TV-3541. El trayecto dura aproximadamente una hora. La carretera comarcal que desciende hasta Miravet ofrece vistas espectaculares del pueblo y el castillo.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales, con temperaturas agradables para caminar y disfrutar del aire libre. Los veranos pueden ser calurosos, aunque el río proporciona frescor.
Consejos prácticos: Calzado cómodo es imprescindible para subir al castillo y recorrer el casco antiguo. Conviene consultar horarios de apertura del castillo antes de la visita. Si se desea cruzar el río en llaüt tradicional, es recomendable informarse previamente sobre disponibilidad, especialmente fuera de temporada alta.