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sobre Queralbs
Pueblo de piedra pintoresco; punto de partida del tren cremallera a Núria
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A más de 1.200 metros de altitud, en el corazón del Pirineo catalán, Queralbs se presenta como una auténtica joya de montaña que ha sabido conservar su esencia tradicional. Este pequeño pueblo del Ripollès, con apenas 200 habitantes, es mucho más que un simple punto de paso: es la puerta de entrada al Valle de Núria, uno de los santuarios naturales más venerados de Cataluña.
Pasear por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo. Las casas de piedra con tejados de pizarra se apiñan en torno a la iglesia, mientras el rugido del río Freser acompaña cada paso. Queralbs respira autenticidad pirenaica en cada rincón, con ese aire de montaña que invita a desconectar del bullicio urbano.
Pero lo que convierte a este pueblo en un destino singular es su ubicación privilegiada. Desde aquí parte el cremallera que asciende hasta el Santuario de Núria, un recorrido espectacular que atraviesa bosques, desfiladeros y paisajes de vértigo, convirtiendo el viaje en una experiencia en sí misma.
Qué ver en Queralbs
El patrimonio de Queralbs se concentra en su iglesia de Sant Jaume, un templo de origen románico del siglo XI que ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos. Su campanario cuadrado domina la silueta del pueblo y merece una visita por su retablo barroco y la atmósfera de recogimiento que se respira en su interior.
El casco antiguo es un museo al aire libre de arquitectura tradicional pirenaica. Las casas señoriales con escudos nobiliarios, los estrechos callejones y los portales de piedra cuentan la historia de un pueblo que vivió épocas de mayor esplendor comercial, cuando era paso obligado hacia Francia.
No hay que perderse el Pont de Sant Jaume, un puente medieval que cruza el Freser y ofrece una de las postales más fotografiadas del pueblo. Desde aquí, las vistas del valle son espectaculares, especialmente al atardecer cuando la luz dorada baña las montañas circundantes.
El verdadero tesoro de Queralbs es, sin embargo, su entorno natural. El pueblo está rodeado de bosques de pinos y abetos, con el macizo del Puigmal (2.913 metros) como telón de fondo. Los prados alpinos en primavera se llenan de flores silvestres, creando un tapiz de colores que contrasta con el verde intenso de los bosques.
Qué hacer
La actividad estrella en Queralbs es, sin duda, tomar el tren cremallera hasta Núria. Este ferrocarril de montaña, que salva un desnivel de más de 1.000 metros en apenas 12 kilómetros, es toda una experiencia. El recorrido, que dura unos 40 minutos, atraviesa túneles excavados en la roca, puentes sobre barrancos y ofrece panorámicas impresionantes del valle.
Para los amantes del senderismo, Queralbs es un paraíso. Existen múltiples rutas de diferentes niveles de dificultad. Una de las más populares es la que sigue el antiguo camino de herradura hasta Núria, un recorrido de unas 4 horas que permite disfrutar del paisaje a otro ritmo. También hay rutas hacia los ibones de altura o ascensiones a picos como el Puigmal, aunque estas últimas requieren buena preparación física.
En invierno, la zona se transforma en un destino para los aficionados al esquí de montaña y las raquetas de nieve. Los más atrevidos pueden practicar escalada en hielo en las cascadas congeladas del valle.
La gastronomía local es otro de los atractivos. La cocina pirenaica, con platos contundentes como la escudella, los embutidos de montaña o la carne a la brasa, reconforta después de una jornada al aire libre. Los quesos artesanos y la repostería tradicional merecen también una mención especial.
Fiestas y tradiciones
Las festividades de Queralbs mantienen vivas las tradiciones pirenaicas. La fiesta mayor se celebra en agosto, en honor a Sant Jaume, con sardanas, misa solemne y comida popular que reúne a vecinos y visitantes.
En septiembre tiene lugar la Festa de la Llana, una celebración que recupera los oficios tradicionales relacionados con la lana y la ganadería de montaña, con demostraciones de esquileo y talleres artesanales.
La Navidad también se vive con intensidad, especialmente la celebración del Pessebre Vivent en diciembre, cuando el pueblo se convierte en un belén viviente con vecinos caracterizados de época.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona (unos 120 km), se toma la C-17 dirección Ripoll y después la GI-400 hasta Ribes de Freser, desde donde se continúa por una carretera estrecha y sinuosa de 7 km hasta Queralbs. El trayecto total dura aproximadamente hora y media. También se puede llegar en tren hasta Ribes de Freser y desde allí tomar el cremallera que para en Queralbs.
Mejor época: Primavera y verano (mayo a septiembre) son ideales para el senderismo, con temperaturas agradables. El otoño ofrece paisajes de colores espectaculares. El invierno es perfecto para disfrutar de la montaña nevada, aunque hay que estar preparado para el frío intenso a esta altitud.
Consejos: Lleva calzado apropiado para caminar por terreno irregular. Consulta los horarios del cremallera si planeas subir a Núria. En invierno, verifica el estado de las carreteras antes de salir, ya que pueden quedar cortadas por nieve.