Artículo completo
sobre Sant Joan de les Abadesses
Villa histórica con importante monasterio; puente viejo y tradición del mito del Conde Arnau
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón del Pirineo catalán, donde el río Ter traza meandros entre montañas boscosas, se encuentra Sant Joan de les Abadesses, una villa medieval que parece detenida en el tiempo. A 773 metros de altitud y rodeada por las cimas del Ripollès, esta población de poco más de 3.000 habitantes conserva uno de los conjuntos monumentales más notables de la Cataluña interior, presidido por un monasterio fundado hace más de mil años.
Pasear por sus calles empedradas es adentrarse en siglos de historia, donde cada piedra cuenta la leyenda de las primeras abadesas que rigieron este territorio con mano firme. El casco antiguo, perfectamente preservado, combina la solemnidad del románico con el encanto de las construcciones góticas y renacentistas, mientras que los puentes medievales sobre el Ter invitan a contemplar el paisaje con la misma serenidad que debieron sentir los monjes benedictinos.
Sant Joan de les Abadesses es también puerta de entrada a algunos de los rincones más espectaculares del Pirineo gerundense, donde la naturaleza se presenta generosa en bosques, cascadas y miradores que quitan el aliento. Un destino perfecto para quienes buscan combinar cultura, gastronomía de montaña y contacto auténtico con el mundo rural catalán.
Qué ver en Sant Joan de les Abadesses
El Monasterio de Sant Joan de les Abadesses es, sin duda, el gran protagonista de la villa. Fundado en el año 887 por el conde Wifredo el Velloso para su hija Emma, conserva una de las obras maestras del arte románico catalán: el Santíssim Misteri, un impresionante conjunto escultórico del siglo XIII que representa el descendimiento de Cristo. La iglesia abacial, con su nave única de proporciones armoniosas y su claustro gótico, merece una visita pausada para apreciar cada detalle arquitectónico.
El Puente Medieval o Pont Vell, del siglo XII, es otro de los símbolos de la población. Esta elegante construcción de piedra de un solo arco sobre el río Ter ha resistido riadas e inundaciones durante novecientos años, y ofrece una de las estampas más fotografiadas del municipio. Muy cerca se encuentra el Palacio de la Abadía, edificio gótico del siglo XIV que albergó la residencia de las abadesas.
No hay que perderse el Museo del Monasterio, que exhibe piezas de orfebrería, esculturas y documentos que ilustran la vida monástica y el poder que ejerció la abadesa sobre estos territorios. Las calles del centro histórico merecen un recorrido tranquilo: la iglesia de Sant Pol, el antiguo hospital de peregrinos y las casas señoriales con sus blasones de piedra completan el conjunto patrimonial.
Los alrededores naturales son igualmente espectaculares. A pocos kilómetros se puede visitar el Salt del Freu, una cascada impresionante en el valle de Ogassa, y el Coll de Condreu, mirador natural sobre los valles pirenaicos con vistas que alcanzan hasta el Canigó en días despejados.
Qué hacer
Sant Joan de les Abadesses es punto de partida de numerosas rutas de senderismo que recorren los bosques de hayas y robles del Ripollès. La ruta del Salt del Freu es especialmente recomendable en primavera, cuando el deshielo aumenta el caudal de la cascada. Para los más entrenados, las cimas de Montgrony y el ascenso al Taga ofrecen jornadas completas de montaña con vistas privilegiadas.
Los amantes del cicloturismo encontrarán en las carreteras secundarias de la comarca trazados de media montaña con desniveles moderados, mientras que la Vía Verde del Carrilet permite pedalear suavemente siguiendo el antiguo trazado del tren de vía estrecha que unía Ripoll con Sant Joan.
La gastronomía local merece atención especial. Los embutidos de montaña, las carnes a la brasa, las setas en temporada y los platos de cuchara como la escudella son protagonistas en los restaurantes del pueblo. No hay que irse sin probar los quesos artesanos de la zona y los yogures de las granjas locales.
En invierno, Sant Joan se convierte en campamento base para acceder a las estaciones de esquí de Vallter 2000 y La Molina, situadas a menos de una hora en coche.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Sant Joan de les Abadesses está profundamente arraigado en su historia monástica. A finales de junio se celebra la Fiesta Mayor de Sant Joan, con verbenas, conciertos y actividades populares que llenan de vida las calles del pueblo durante varios días.
En septiembre, la Festa del Comte Arnau recrea la leyenda del noble medieval con una representación teatral nocturna que recorre los espacios más emblemáticos del monasterio. Esta tradición, recuperada hace décadas, se ha convertido en uno de los eventos culturales más destacados de la comarca.
La Semana Santa tiene especial significación, con procesiones que adquieren un carácter solemne en el marco del conjunto monumental. En diciembre, el mercado navideño y el belén viviente atraen a visitantes de toda la provincia.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital (a unos 90 kilómetros), se accede por la N-260 en dirección a Besalú y posteriormente por la C-26 hasta Camprodon, desviándose hacia Sant Joan. Desde Barcelona (120 kilómetros), se toma la C-17 hasta Ripoll y luego la C-26 durante 10 kilómetros más. Existe servicio regular de autobús desde Ripoll.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para disfrutar del paisaje y caminar sin el calor estival. En verano el clima es agradable gracias a la altitud, mientras que el invierno ofrece el encanto de los paisajes nevados y la proximidad a las estaciones de esquí.
Consejos: Reserva con antelación si visitas durante las fiestas mayores. Lleva calzado cómodo para recorrer el casco histórico y las rutas de senderismo. El horario del monasterio varía según la temporada, consulta antes de la visita.