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sobre Amer
Villa histórica con una plaza porticada monumental; conocida por sus fuentes y pasado monástico
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Enclavado en un valle de la comarca de La Selva, Amer es uno de esos pueblos catalanes que parecen haberse detenido en el tiempo. Con sus 2.423 habitantes y situado a 186 metros de altitud, este municipio gerundense se extiende entre bosques de encinas y campos de cultivo, donde el sonido del agua del río Brugent acompaña el día a día de sus calles empedradas. La piedra dorada de sus construcciones medievales y el verde intenso de su entorno natural componen una postal que invita a desconectar del ritmo frenético de las ciudades cercanas.
El corazón de Amer late al compás de su impresionante legado medieval. El pueblo creció al amparo de su monasterio benedictino, una joya del románico catalán que todavía hoy marca el perfil urbano y el carácter del municipio. Pasear por sus calles es como hojear un libro de historia viva, donde cada piedra cuenta siglos de tradición y cada rincón esconde una historia por descubrir.
Pero Amer no es solo patrimonio histórico. Su ubicación en un entorno montañoso lo convierte en un destino ideal para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y experiencias auténticas. Aquí, el turismo rural se vive sin prisas, entre senderos que serpentean por bosques mediterráneos y propuestas gastronómicas que recuperan los sabores de siempre.
Qué ver en Amer
El Monasterio de Santa María de Amer es, sin duda, la visita imprescindible. Fundado en el siglo IX y reconstruido en época románica, este conjunto monumental conserva una iglesia de tres naves con una majestuosa bóveda de cañón y un claustro gótico del siglo XIV que invita al recogimiento. Los capiteles historiados y las columnas del claustro son un verdadero tesoro artístico. El campanario, visible desde varios puntos del pueblo, se ha convertido en el símbolo de Amer.
Junto al monasterio, la iglesia parroquial de Santa María, de origen románico pero con modificaciones posteriores, merece una visita tranquila. Su interior guarda retablos de interés y una atmósfera de serenidad que caracteriza a los templos de la época.
El casco antiguo conserva el trazado medieval, con calles estrechas y casas de piedra que configuran un conjunto urbano de notable armonía. Perderse por estas callejuelas es un placer, descubriendo plazas recogidas, portales antiguos y rincones con vistas al valle. El puente medieval sobre el río Brugent es otro de los elementos patrimoniales que no debes perderte, una construcción de piedra que ha resistido el paso de los siglos.
Para los amantes de la naturaleza, los alrededores de Amer ofrecen paisajes de media montaña con bosques de encinas, alcornoques y pinos. La font de la Teula y la font dels Pins son dos espacios naturales muy frecuentados por lugareños y visitantes, perfectos para un picnic o una pausa refrescante.
Qué hacer
Amer es un destino ideal para el senderismo. Varios caminos parten del pueblo hacia las montañas circundantes, ofreciendo rutas de diferente dificultad. Una de las más populares es la que condiciones hasta el Puig de les Ànimes, que ofrece vistas panorámicas sobre la comarca de La Selva. Otra opción interesante es seguir el curso del río Brugent, un paseo suave y agradable especialmente en los meses más calurosos.
Los aficionados al cicloturismo también encontrarán en Amer un punto de partida perfecto para explorar la zona, con carreteras secundarias poco transitadas que atraviesan paisajes de gran belleza.
La gastronomía local es otro de los atractivos. La cocina de La Selva destaca por sus productos de la huerta, los embutidos de la zona y platos tradicionales como la escudella, el arroz de montaña o las patatas con costillas. No faltan los postres caseros, con el recuit y la mel como protagonistas.
El entorno de Amer permite también visitas a pueblos cercanos con encanto, formando una ruta por la Catalunya más auténtica. Angles, con su casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, o Santa Coloma de Farners, conocida por sus aguas termales, están a pocos kilómetros.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a San Bartolomé, con verbenas, actividades populares y el típico ambiente festivo de los pueblos catalanes. Es un momento excelente para conocer las tradiciones locales y disfrutar de la hospitalidad de los vecinos.
En septiembre tiene lugar la Feria Medieval, que recrea el pasado glorioso del pueblo con mercados de época, exhibiciones de oficios antiguos y ambiente de gran animación. Es una de las citas más esperadas del año.
La celebración de San Antonio, en enero, mantiene viva la tradición con la bendición de animales y las tradicionales fogatas.
Información práctica
Amer se encuentra a unos 25 kilómetros al norte de Girona, accesible por la carretera N-260 en dirección a Olot. Desde Barcelona, se tarda aproximadamente una hora y cuarto por la autopista AP-7 hasta Girona y después por carreteras comarcales. También existe conexión en autobús regular desde Girona.
La mejor época para visitar Amer es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables y los bosques muestran su mejor cara. El verano puede ser caluroso, aunque el entorno natural ofrece sombra y frescor. El invierno es tranquilo, perfecto para quienes buscan silencio y autenticidad.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y, si planeas hacer senderismo, equipamiento adecuado para la montaña. El pueblo cuenta con servicios básicos y alojamientos rurales en el mismo municipio y alrededores.