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sobre Sant Julià del Llor i Bonmatí
Municipio formado por colonia industrial y núcleo rural; junto al río Ter
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En el corazón de la comarca de la Selva, donde el río Ter dibuja meandros entre bosques de ribera y campos cultivados, se encuentra Sant Julià del Llor i Bonmatí. Este municipio de 1.359 habitantes, situado a 160 metros de altitud, es uno de esos secretos bien guardados de las comarcas gerundenses que invitan a desconectar del ritmo frenético de la costa. Aquí, el tiempo parece transcurrir a otro compás, entre el murmullo del agua y el verde intenso del paisaje.
El municipio nace de la unión de dos núcleos históricos que conservan su personalidad propia: Sant Julià del Llor, con su imponente patrimonio monástico, y Bonmatí, pueblo de arraigo industrial textil junto al río. Esta dualidad confiere al territorio un carácter singular, donde conviven la espiritualidad medieval con la memoria del mundo fabril catalán. Recorrer sus caminos es adentrarse en una Cataluña interior y auténtica, donde las tradiciones perviven sin artificios.
A poco más de media hora de Girona capital, Sant Julià del Llor i Bonmatí se presenta como el destino perfecto para quienes buscan una escapada tranquila, con opciones para el senderismo, el turismo cultural y el descubrimiento de la gastronomía de interior. Un lugar donde la naturaleza y la historia se dan la mano.
Qué ver en Sant Julià del Llor i Bonmatí
La joya indiscutible del municipio es el Monasterio de Sant Julià del Llor, un conjunto benedictino fundado en el siglo X que conserva elementos románicos de gran valor. Su iglesia, con ábside semicircular y decoración escultórica en los capiteles, es un ejemplo notable del románico rural catalán. El claustro, aunque modificado en épocas posteriores, mantiene el sosiego y la armonía arquitectónica que invita a la contemplación. Las visitas permiten conocer la vida monástica medieval y admirar los espacios restaurados con sensibilidad.
En el núcleo de Bonmatí, el patrimonio industrial merece una atención especial. Las antiguas fábricas textiles junto al Ter testimonian la importancia que tuvo la industria en esta zona durante los siglos XIX y XX. Aunque muchas están en desuso, su arquitectura de ladrillo rojo y grandes ventanales recuerda la época de esplendor fabril que transformó estas comarcas.
El entorno natural es otro de los grandes atractivos. El río Ter a su paso por el municipio crea paisajes de gran belleza, con zonas de ribera perfectas para paseos tranquilos. Los bosques de robles y encinas que rodean los núcleos urbanos ofrecen rincones de sombra y frescor, especialmente apreciados en los meses estivales.
La iglesia parroquial de Bonmatí, de estilo más sencillo pero integrada perfectamente en el paisaje urbano, completa el recorrido patrimonial básico del municipio.
Qué hacer
Sant Julià del Llor i Bonmatí es territorio ideal para los amantes del senderismo suave. Diversos caminos y senderos señalizados recorren el término municipal, conectando los dos núcleos principales y adentrándose en los bosques cercanos. Las rutas junto al Ter son especialmente recomendables, con tramos sombreados donde el canto de los pájaros acompaña la caminata.
Los itinerarios cicloturistas también encuentran aquí un escenario propicio, con carreteras secundarias de escaso tráfico que permiten descubrir el territorio sobre dos ruedas, enlazando con municipios vecinos como Anglès o Sant Martí Sapresa.
La gastronomía local merece dedicarle tiempo y paladar. La cocina de la Selva se caracteriza por productos de temporada, embutidos caseros y platos contundentes de tradición rural. En el municipio y alrededores es posible degustar especialidades como la oca con peras, los guisos de caza en temporada o las setas en otoño.
Para quienes buscan experiencias más contemplativas, simplemente perderse por los caminos rurales, descubrir masías centenarias o sentarse junto al río con un buen libro puede convertirse en el plan perfecto.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo del municipio gira en torno a sus dos núcleos. La Fiesta Mayor de Sant Julià del Llor se celebra tradicionalmente a finales de agosto, con actividades populares, música y actos religiosos en honor al santo patrón. Es una celebración auténtica donde los vecinos se vuelcan en mantener vivas las tradiciones.
Por su parte, Bonmatí tiene su propio calendario festivo, con celebraciones a lo largo del año que reflejan su identidad diferenciada. En primavera y verano, diversas actividades culturales y lúdicas animan las plazas del pueblo.
Como en toda Cataluña, las festividades del ciclo anual catalán (Sant Joan, La Patum, Todos los Santos) se viven con intensidad, adaptadas a las costumbres locales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, se accede por la C-25 en dirección a Vic, tomando luego la salida hacia Sant Julià del Llor. El trayecto dura aproximadamente 35 minutos. Barcelona queda a unos 90 kilómetros, algo más de una hora por autopista.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales, con temperaturas suaves perfectas para caminar y disfrutar del paisaje. El verano, aunque más caluroso, ofrece el atractivo del río. El invierno es tranquilo, ideal para quienes buscan máxima calma.
Consejos: Conviene llevar calzado cómodo para caminar y consultar previamente los horarios de visita del monasterio. El municipio mantiene el ritmo pausado de los pueblos de interior, por lo que es recomendable planificar con cierta flexibilidad y disfrutar de la desconexión que propone este rincón de la Selva.