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sobre Sils
Conocido por su estanque recuperado; municipio con muchas urbanizaciones
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Enclavado en el corazón de la comarca de La Selva, Sils es uno de esos municipios catalanes que sorprenden por su capacidad de conjugar tradición y modernidad sin perder su esencia. A apenas 76 metros de altitud y con una población de más de 6.600 habitantes, este municipio gerundense se extiende entre suaves colinas y llanuras que fueron testigos del paso de la antigua Vía Augusta romana. Su ubicación estratégica, a medio camino entre la Costa Brava y las comarcas del interior, lo convierte en un punto de partida ideal para explorar la provincia de Girona.
Pasear por Sils es descubrir un pueblo vivo, donde las masías tradicionales conviven con servicios modernos, y donde la agricultura y la industria han sabido crecer respetando el paisaje. Sus calles tranquilas invitan a disfrutar del ritmo pausado de la Cataluña interior, lejos del bullicio turístico de la costa, pero con la ventaja de tenerla a un suspiro.
Quien visita Sils encuentra un destino perfecto para desconectar sin renunciar a la comodidad, con una gastronomía auténtica y un entorno natural que invita al paseo y la contemplación.
Qué ver en Sils
El patrimonio de Sils habla de siglos de historia rural y agrícola. La iglesia parroquial de Santa Maria preside el núcleo urbano con su silueta característica. Este templo, cuya estructura actual data principalmente de los siglos XVIII y XIX, conserva elementos anteriores que nos recuerdan el pasado medieval del municipio. Su interior sobrio y luminoso merece una visita para admirar los retablos y la atmósfera de recogimiento que se respira.
Pero el verdadero encanto de Sils reside en su arquitectura rural dispersa. El término municipal está salpicado de antiguas masías catalanas, algunas de ellas magníficamente conservadas, que testimonian la importancia histórica de la agricultura en la zona. Estas construcciones de piedra, con sus característicos tejados de teja árabe y sus muros robustos, configuran un paisaje de postal especialmente fotogénico al atardecer.
No hay que olvidar que Sils fue un punto importante en la Vía Augusta, la calzada romana que unía Roma con Cádiz. Aunque los vestigios visibles son escasos, saber que se camina sobre una ruta milenaria añade un valor histórico especial a cualquier paseo por el municipio.
Los amantes de la naturaleza encontrarán en los alrededores de Sils un entorno de bosques de encinas y alcornoques, junto a campos de cultivo que cambian de color según la estación. Los pequeños torrentes y rieras que cruzan el término municipal ofrecen rincones frescos y sombreados, ideales para disfrutar en los meses más cálidos.
Qué hacer
Sils es un destino para los que buscan turismo tranquilo y experiencial. Las rutas de senderismo y cicloturismo por los caminos rurales permiten descubrir el territorio a ritmo pausado, atravesando campos, bosques y conectando con pueblos vecinos como Riudellots de la Selva o Maçanet de la Selva.
Para los aficionados al ciclismo, la orografía suave de la zona resulta perfecta para rutas familiares o de nivel medio, con la ventaja de contar con carreteras secundarias poco transitadas y carriles acondicionados en algunos tramos.
La gastronomía local merece una atención especial. Los productos de la tierra, desde las verduras de las huertas hasta los embutidos artesanales, forman la base de una cocina catalana honesta y sabrosa. Es habitual encontrar establecimientos que sirven platos tradicionales de la comarca, donde las brasas, el arroz y las carnes guisadas tienen protagonismo. No hay que perderse las preparaciones con setas en otoño, cuando los bosques cercanos ofrecen sus mejores ejemplares.
Los mercados locales son una excelente forma de acercarse a la vida cotidiana del pueblo y hacerse con productos frescos y de proximidad. Además, algunas masías de los alrededores han abierto sus puertas al turismo rural, ofreciendo experiencias de agroturismo donde conocer de primera mano el trabajo del campo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Sils refleja la vitalidad de una comunidad que mantiene vivas sus tradiciones. La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto, coincidiendo con las festividades de verano, y es el momento álgido del año con verbenas, actividades populares, música y los tradicionales correfocs.
En enero, como en muchos pueblos catalanes, se celebra Sant Antoni, con la bendición de animales y hogueras que atraen tanto a vecinos como a visitantes de poblaciones cercanas.
La Feria de Octubre es otra cita destacada en el calendario, con un marcado carácter agrícola y ganadero que recuerda la vocación rural del municipio. Es una oportunidad perfecta para conocer los productos locales y el ambiente festivo de La Selva.
Información práctica
Cómo llegar: Sils se encuentra a unos 20 kilómetros al sur de Girona capital. Desde Girona, se accede fácilmente por la AP-7 (salida 9) o por la N-II, con un trayecto de apenas 15-20 minutos en coche. También cuenta con estación de tren en la línea de cercanías que conecta Girona con Barcelona, lo que facilita el acceso en transporte público.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son especialmente recomendables, con temperaturas suaves que invitan a caminar y disfrutar del paisaje. El verano puede ser caluroso, pero las noches son agradables. El invierno es templado, aunque más lluvioso.
Consejos: Sils es un excelente campamento base para explorar la comarca de La Selva y acercarse tanto a la Costa Brava como a zonas del interior como el Montseny. Conviene llevar calzado cómodo para caminar y, si se visita en otoño, prismáticos para observar las aves migratorias que atraviesan la zona.