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sobre Vidreres
Municipio con tradición corchera y muchas urbanizaciones; castillo de Sant Iscle
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En el corazón de la comarca de La Selva, a medio camino entre el mar y la montaña, Vidreres se presenta como uno de esos pueblos catalanes que han sabido preservar su carácter tranquilo sin renunciar a una ubicación privilegiada. Con sus 8.339 habitantes y situada a 93 metros de altitud, esta villa gerundense ofrece al viajero la posibilidad de descubrir la Cataluña más auténtica, lejos de las aglomeraciones turísticas pero cerca de todo.
Vidreres es territorio de bosques de alcornoques y paisajes que invitan a caminar sin prisa. Su posición estratégica, a escasos kilómetros de la Costa Brava y del Parque Natural del Montseny, la convierte en un punto de partida ideal para quienes buscan una base tranquila desde la que explorar la provincia de Girona. Aquí, el tiempo parece transcurrir de otra manera, al ritmo de las estaciones y las tradiciones que se repiten año tras año.
El pueblo conserva ese aire de autenticidad que caracteriza a los municipios del interior catalán, donde la vida cotidiana se mezcla con el patrimonio histórico y las nuevas propuestas de turismo activo y gastronómico que han florecido en los últimos años.
Qué ver en Vidreres
El patrimonio arquitectónico de Vidreres se articula alrededor de su iglesia parroquial de Sant Esteve, un templo de origen medieval que ha sido transformado a lo largo de los siglos. Su estructura actual combina elementos románicos con ampliaciones posteriores, creando un conjunto de gran interés para los amantes del arte sacro catalán.
Paseando por el núcleo antiguo, descubrirás casas señoriales que hablan del pasado próspero de la villa, con portales de piedra y detalles arquitectónicos que merecen una mirada atenta. El Can Trullàs, antigua masía fortificada, es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura rural de la zona, aunque se encuentra en propiedad privada.
El entorno natural de Vidreres constituye uno de sus mayores atractivos. Los bosques de alcornoques que rodean el municipio forman parte del paisaje característico de La Selva, una comarca donde la industria corchera tuvo gran importancia. Estos bosques ofrecen numerosas rutas de senderismo que permiten adentrarse en un ecosistema mediterráneo de gran valor ecológico.
No podemos olvidar que Vidreres alberga en su término municipal el Sot de les Granotes, un espacio natural de gran belleza donde los arroyos y la vegetación de ribera crean rincones de notable encanto.
Qué hacer
Las posibilidades de senderismo y cicloturismo en Vidreres son amplias. Varias rutas señalizadas recorren el término municipal, atravesando bosques de alcornoques y conectando con masías históricas dispersas por el territorio. Estas excursiones permiten disfrutar de la naturaleza mediterránea y observar la fauna local, especialmente aves forestales.
La gastronomía local forma parte esencial de la experiencia. La cocina de La Selva destaca por sus productos de huerta, las carnes de calidad y los embutidos artesanos. En Vidreres encontrarás propuestas que recuperan recetas tradicionales catalanas, desde los platos de cuchara hasta las elaboraciones con setas en temporada otoñal.
La proximidad a la Costa Brava (a unos 15 kilómetros) y a poblaciones como Tossa de Mar, Lloret de Mar o Blanes permite combinar jornadas de playa con el descanso en un entorno más tranquilo. Del mismo modo, el Parque Natural del Montseny está a menos de 30 kilómetros, ofreciendo posibilidades para excursiones de montaña.
Para las familias, la zona cuenta con varias opciones de ocio en los alrededores, incluyendo parques acuáticos y centros de aventura que complementan la oferta cultural y natural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vidreres mantiene vivas las tradiciones catalanas. La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto, con varios días de actividades que incluyen verbenas, actos religiosos, pasacalles y actividades para todos los públicos. Es el momento del año en que el pueblo se viste de gala y recibe a visitantes y vidrerencs ausentes.
En enero, la festividad de Sant Antoni recupera las bendiciones de animales y las tradicionales hogueras, una costumbre profundamente arraigada en los pueblos catalanes. Durante la primavera, en mayo, las celebraciones de Sant Esteve, patrón del municipio, reúnen a la comunidad en torno a actos religiosos y populares.
La Castañada y las celebraciones de Todos los Santos, a finales de octubre y principios de noviembre, marcan la llegada del otoño con degustaciones de castañas y panellets según la tradición catalana.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Vidreres se encuentra a unos 30 kilómetros por la carretera C-25 y la GI-540, un trayecto de aproximadamente 30 minutos en coche. También existe conexión en autobús regular desde Girona. Desde Barcelona, la distancia es de unos 80 kilómetros por la autopista AP-7 y después la C-35, con un tiempo de viaje cercano a la hora y cuarto.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para disfrutar de las rutas de senderismo y el entorno natural. El verano permite combinar la tranquilidad del pueblo con excursiones a la costa cercana, mientras que el invierno ofrece temperaturas suaves mediterráneas.
Consejo viajero: Vidreres es un excelente campamento base para explorar La Selva sin las prisas turísticas. Aprovecha para perderte por sus caminos rurales y descubrir el paisaje del alcornocal, cada vez más raro en el Mediterráneo.