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sobre Vilobí d'Onyar
Municipio donde se ubica el aeropuerto de Girona; paisaje volcánico de la Crosa
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En Vilobí d'Onyar lo primero que notas es el aeropuerto. Los aviones pasan muy bajos y el ruido forma parte del paisaje. El aeropuerto de Girona está pegado al pueblo y se oye a cualquier hora. Aquí se convive con eso desde hace años. A cambio hay trabajo y movimiento puntual de gente que duerme cerca del aeropuerto cuando la costa está llena.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
La C‑25 y la C‑65 pasan cerca y en pocos minutos entras al pueblo. No suele haber problema para aparcar. Hay zonas amplias cerca del ayuntamiento y del campo de fútbol donde normalmente se deja el coche sin dar vueltas.
Si vienes desde el aeropuerto, el trayecto es corto en coche o taxi. El tren no llega hasta aquí; la estación más cercana queda en otros municipios de la zona.
Qué ver (se recorre rápido)
Vilobí no es grande. En una mañana ya lo has visto.
La iglesia de Sant Esteve es el edificio más reconocible. El campanario tiene aspecto de torre antigua y se ve desde varios puntos del pueblo.
A las afueras está el volcán de la Crosa. Es lo más singular del término. El cráter es enorme y hoy está ocupado por campos de cultivo. Desde arriba cuesta imaginar que aquello fue un volcán. Hay caminos que rodean la zona y se pueden recorrer andando; algunos tramos tienen poca sombra, así que conviene llevar agua si aprieta el sol.
El resto del pueblo son calles tranquilas, casas bajas y poco tráfico. El río Onyar pasa cerca, pero no hay un paseo largo junto al agua ni nada especialmente preparado para detenerse.
Cuándo ir y qué ambiente hay
Entre semana el ambiente es el de un pueblo que trabaja. Mucha gente se mueve entre el aeropuerto, los polígonos cercanos y el campo.
En verano suele haber algo más de actividad en la plaza con fiestas locales y música por la noche, como en muchos pueblos de la comarca. El resto del tiempo es bastante tranquilo.
En invierno es normal encontrarse niebla por la mañana. Y, claro, los aviones despegando temprano.
Caminar por los alrededores
Si te gusta andar, en la comarca hay rutas señalizadas que pasan cerca de Vilobí. Algunas se relacionan con historias del bandolero Serrallonga, bastante presente en esta parte de Girona. Son caminos rurales, sin grandes desniveles pero con tramos de piedra y barro cuando ha llovido.
También se puede caminar por pistas agrícolas alrededor del volcán y los campos.
Consejo claro
Vilobí d'Onyar no es un pueblo de postal. Es un lugar práctico, pegado a un aeropuerto y con vida diaria bastante normal. Si pasas cerca, puedes parar, ver el volcán de la Crosa y estirar las piernas un rato.
Y si vienes en verano a media mañana, busca sombra: en los caminos abiertos el sol cae directo.