Artículo completo
sobre Vilanova Descornalbou
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón del Baix Camp, a 226 metros de altitud y rodeado de un paisaje mediterráneo de suaves colinas cubiertas de avellanos y olivos, Vilanova d'Escornalbou es uno de esos pueblos catalanes que conservan intacta su esencia rural. Con apenas 594 habitantes, este pequeño municipio tarraconense se extiende tranquilo bajo la sombra protectora de la Serra de l'Argentera, ofreciendo a quien lo visita un viaje al tiempo donde el ritmo pausado de la vida rural se convierte en su mayor atractivo.
El nombre del municipio está indisolublemente ligado al imponente Monasterio de Escornalbou, una joya arquitectónica que corona uno de los cerros cercanos y que ha marcado la historia y la identidad de este territorio durante siglos. Vilanova nació precisamente como villa dependiente de este cenobio medieval, y todavía hoy su silueta domina el horizonte y define el carácter de toda la comarca.
Visitar Vilanova d'Escornalbou es descubrir la Cataluña más auténtica, alejada de las multitudes turísticas, donde los caminos entre campos de cultivo invitan al paseo tranquilo y donde cada rincón habla de una tradición agrícola que se mantiene viva generación tras generación.
Qué ver en Vilanova d'Escornalbou
La estrella indiscutible del municipio es el Monasterio de Escornalbou, situado a escasos kilómetros del núcleo urbano. Este conjunto monástico, con orígenes en el siglo XII, fue restaurado a principios del siglo XX por el arquitecto y coleccionista Eduard Toda, quien lo convirtió en su residencia particular dotándolo de un rico patrimonio artístico. Hoy es un espacio visitable que permite recorrer sus estancias medievales, la iglesia románica, el claustro y disfrutar de unas vistas panorámicas excepcionales sobre el Camp de Tarragona y el Mediterráneo.
En el núcleo urbano, la iglesia parroquial de Sant Jaume merece una visita pausada. Este templo conserva elementos que hablan de la larga historia del pueblo, con una arquitectura sobria característica de las construcciones religiosas rurales catalanas.
Paseando por las calles del pueblo, se pueden apreciar las casas tradicionales de piedra, algunas con portales de arco de medio punto, que configuran un entramado urbano típicamente mediterráneo. El entorno natural que rodea Vilanova es también un atractivo en sí mismo: los campos de avellanos y almendros, especialmente hermosos en época de floración, y los bosques de pino que trepan por las laderas cercanas crean un mosaico paisajístico de gran belleza.
Qué hacer
El senderismo es sin duda la actividad estrella en Vilanova d'Escornalbou. Varios caminos y rutas circulares permiten explorar el territorio, siendo especialmente recomendable la subida al Monasterio de Escornalbou, que puede hacerse a pie desde el pueblo. El recorrido, de dificultad media, atraviesa bosques y ofrece vistas cada vez más espectaculares a medida que se gana altura.
Para los amantes del cicloturismo, las carreteras secundarias que conectan Vilanova con los pueblos vecinos de la comarca son ideales para realizar rutas en bicicleta de carretera, con desniveles moderados y muy poco tráfico.
La gastronomía local merece una atención especial. La avellana es el producto estrella de la zona, y en otoño es posible adquirir este fruto directamente a productores locales. La cocina tradicional del Camp de Tarragona está presente en las mesas del pueblo, con platos como la coca de recapte, los calçots en temporada, y el aceite de oliva virgen extra de producción propia.
El municipio también sirve como excelente punto de partida para explorar otras localidades cercanas del Baix Camp, como Riudoms, donde nació el arquitecto Antoni Gaudí, o adentrarse en las Montañas de Prades, declaradas Parque Natural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vilanova d'Escornalbou se articula en torno a las celebraciones tradicionales catalanas. La Festa Major se celebra a finales de julio, con actividades para todos los públicos, verbenas, comidas populares y los elementos típicos de la fiesta catalana como castellers o bailes tradicionales.
En enero tiene lugar la celebración de Sant Antoni, con la tradicional bendición de animales y hogueras, una festividad que conecta directamente con el pasado rural del municipio. Durante la primavera, alrededor del mes de abril o mayo, se organizan actividades vinculadas al mundo de la avellana y los productos locales, aunque el calendario puede variar cada año.
La verbena de Sant Joan, en la noche del 23 de junio, es otra de las fechas señaladas, con hogueras y celebraciones que marcan el inicio del verano.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, Vilanova d'Escornalbou se encuentra a unos 25 kilómetros. La forma más cómoda de llegar es en vehículo particular, tomando la carretera N-420 en dirección a Reus y luego la T-702. El trayecto dura aproximadamente 30 minutos. Desde Reus, la distancia es de apenas 15 kilómetros.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas agradables y la naturaleza en su mejor momento. En primavera, la floración de los almendros aporta un toque especial al paisaje, mientras que en otoño se puede disfrutar de la recolección de la avellana.
Consejos útiles: Aunque Vilanova es pequeño, merece la pena dedicarle una jornada completa, especialmente si se incluye la visita al Monasterio de Escornalbou (conviene consultar horarios de apertura). Llevar calzado cómodo es fundamental si se piensa hacer alguna ruta a pie. El pueblo cuenta con servicios básicos, pero para una oferta más amplia de alojamiento y restauración, las vecinas Reus o Cambrils están a pocos kilómetros.