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sobre Renau
Pueblo minúsculo y encantador con una ermita barroca de Jujol muy apreciada
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En el corazón del Tarragonès, lejos del bullicio costero que caracteriza buena parte de la provincia, se encuentra Renau, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 158 habitantes y situada a 175 metros de altitud, esta localidad representa la esencia más auténtica de la Cataluña rural, donde el ritmo pausado de la vida campesina contrasta con la cercanía a la capital provincial.
Renau es uno de esos lugares que invitan a desconectar de verdad. Sus calles tranquilas, sus casas de piedra y su entorno agrícola conforman un escenario perfecto para quienes buscan experiencias turísticas alejadas de las rutas masificadas. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni infraestructuras turísticas convencionales, pero precisamente esa sencillez es su mayor atractivo.
El municipio se extiende por un territorio de suaves colinas donde los campos de cultivo dibujan un mosaico de colores cambiantes según la estación. Es un destino ideal para una escapada de día desde Tarragona o para incluir en una ruta más amplia por el interior de la comarca, descubriendo la cara menos conocida de una provincia famosa por sus playas.
Qué ver en Renau
El patrimonio de Renau es modesto pero genuino. La iglesia parroquial de Sant Miquel preside el núcleo urbano con su arquitectura tradicional, siendo el edificio más emblemático de la localidad. Aunque no cuenta con elementos monumentales de gran envergadura, el templo refleja la historia religiosa y social de estas pequeñas comunidades agrícolas catalanas.
Pasear por el casco antiguo permite apreciar la arquitectura popular de la zona: construcciones de piedra, portales antiguos y rincones que conservan el sabor de la Cataluña rural. Las calles estrechas invitan a caminar sin prisas, observando los detalles de las fachadas y los pequeños huertos que rodean algunas viviendas.
El verdadero atractivo de Renau está en su entorno natural. Los alrededores del municipio ofrecen paisajes agrícolas mediterráneos con olivares, almendros y campos de cereal que cambian de aspecto con las estaciones. Desde diversos puntos elevados del término municipal se pueden contemplar vistas panorámicas que abarcan desde las sierras del interior hasta, en días claros, la franja costera mediterránea.
Qué hacer
Renau es un destino perfecto para practicar senderismo y cicloturismo por caminos rurales poco transitados. Los antiguos caminos que conectaban las masías dispersas por el territorio constituyen hoy excelentes rutas para recorrer a pie o en bicicleta, permitiendo descubrir el paisaje agrícola tradicional y disfrutar de la tranquilidad del campo.
La observación de aves y la fotografía de naturaleza encuentran aquí un escenario propicio, especialmente en primavera y otoño, cuando los campos muestran sus colores más vivos. Los amantes de la micología también pueden explorar la zona en temporada, siempre respetando la normativa local sobre recolección.
En cuanto a gastronomía, aunque Renau no cuenta con restaurantes propios debido a su reducido tamaño, la proximidad a otras localidades del Tarragonès permite degustar la cocina tradicional catalana de interior. Los productos de la huerta, el aceite de oliva de la comarca y los vinos de la Denominación de Origen Tarragona son elementos imprescindibles de esta gastronomía.
La cercanía a Tarragona también facilita combinar la visita a Renau con el descubrimiento del impresionante patrimonio romano de la capital: el anfiteatro, el circo, las murallas o el acueducto de les Ferreres (conocido como el Pont del Diable) están a menos de 15 kilómetros.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de municipios catalanes de pequeño tamaño, el calendario festivo de Renau se estructura en torno a las celebraciones tradicionales. La fiesta mayor suele celebrarse en verano, generalmente en agosto, cuando muchos antiguos residentes regresan al pueblo y se organizan actividades que mantienen vivas las tradiciones locales.
Las celebraciones religiosas vinculadas a Sant Miquel, patrón de la localidad, también forman parte del calendario anual. Estas festividades, aunque sencillas, representan momentos importantes de encuentro comunitario donde se mantienen costumbres que se transmiten de generación en generación.
Información práctica
Cómo llegar: Renau se encuentra a aproximadamente 12 kilómetros al noroeste de Tarragona. Desde la capital provincial, se accede por la carretera N-420 en dirección a Reus, tomando después el desvío correspondiente. El trayecto en coche no supera los 20 minutos. El transporte público es limitado, por lo que se recomienda disponer de vehículo propio para visitar la zona.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales para visitar Renau. Las temperaturas son agradables para caminar y el paisaje ofrece colores especialmente atractivos. El verano puede ser caluroso, aunque las mañanas y atardeceres siguen siendo agradables.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por caminos rurales, agua y protección solar. Consulta previamente el estado de los caminos si planeas hacer rutas largas. Respeta las propiedades privadas y las zonas de cultivo. Combina la visita con otros pueblos del interior del Tarragonès para aprovechar mejor la escapada.