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sobre Salou
Capital turística de la Costa Daurada con PortAventura y playas de arena dorada
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El 5 de septiembre de 1229, Jaime I embarcó desde la playa de Salou rumbo a Mallorca con una gran flota. No era turismo, era conquista. Desde esta costa partió la expedición que abrió la expansión de la Corona de Aragón hacia las Baleares. La elección del lugar no fue casual: la bahía forma un abrigo natural donde las naves podían fondear con cierta protección. Ocho siglos después, el mismo tramo de costa se ha convertido en uno de los centros turísticos más conocidos del Tarragonès.
De asentamiento antiguo a destino turístico
El territorio donde hoy está Salou no empezó con los hoteles. En distintos puntos del municipio han aparecido restos de época romana, entre ellos la llamada villa de Barenys. Las excavaciones sacaron a la luz estructuras relacionadas con la producción agrícola —hornos cerámicos y elementos asociados al prensado de vino— que apuntan a una explotación activa entre finales de la República romana y los primeros siglos del Imperio.
Durante siglos el lugar funcionó sobre todo como punto de salida marítima para el interior de Tarragona. El puerto natural permitía cargar mercancías y embarcar tropas, como ocurrió en la expedición de Jaime I.
El cambio radical llegó ya en el siglo XX. El turismo empezó a transformar la franja litoral y, con él, la economía local. Salou se constituyó como municipio independiente de Vila‑seca a finales de los años ochenta, tras un largo proceso administrativo y judicial. Desde entonces el crecimiento urbano y turístico ha marcado el carácter actual del municipio.
El paseo litoral y las calas
Buena parte de la costa se puede recorrer a pie siguiendo tramos del antiguo camino de ronda. Son varios kilómetros de sendero que conectan playas y pequeñas calas a través de escaleras, pasarelas y tramos entre pinos.
La playa de Levante es la más amplia y urbana. Desde ahí el recorrido va enlazando con calas más pequeñas, algunas encajadas entre roca caliza y vegetación mediterránea. El contraste entre las grandes playas de arena y estas pequeñas entradas de mar tiene mucho que ver con la geología de la zona: donde la roca resiste, la costa se rompe en calas; donde la arena se deposita, aparecen playas largas.
Hacia el extremo oriental se encuentra el faro de Salou, construido en el siglo XIX para señalizar este tramo del litoral. Desde esa zona la línea de costa cambia de orientación y el paisaje se abre hacia el Cap de Salou.
Cocina de costa
La tradición pesquera del entorno sigue presente, aunque el peso económico del turismo sea hoy mucho mayor. En los puertos cercanos —especialmente en Cambrils— continúa llegando pescado y marisco del Mediterráneo.
En las mesas de la zona aparecen con frecuencia arroces caldosos con marisco, platos que mezclan pescado y carne, o preparaciones sencillas de pescado a la plancha. También es habitual el xató en temporada, una ensalada ligada a la cultura del vino del Camp de Tarragona y del Penedès.
Son platos que nacieron en una costa de pescadores y agricultores, y que aún se reconocen en muchas cartas, aunque el entorno haya cambiado bastante.
Fiestas ligadas al mar
A mediados de julio se celebra la festividad de Sant Elm, tradicionalmente vinculada a la gente de mar. Suele incluir actos religiosos y una procesión marítima en la zona del puerto, además de comidas populares organizadas por entidades locales.
La noche de San Juan marca el inicio simbólico del verano. Las playas se llenan de hogueras y grupos que pasan la noche junto al mar, siguiendo una costumbre muy extendida en toda la costa mediterránea.
En invierno, el carnaval mantiene cierta actividad cuando la afluencia de visitantes es menor, con desfiles y el habitual entierro de la sardina.
Cómo orientarse al visitar Salou
El municipio es bastante accesible a pie o en bicicleta, sobre todo a lo largo del paseo marítimo y del frente litoral. El terreno es mayoritariamente llano en la zona central, aunque el Cap de Salou tiene más desniveles.
Tarragona queda a pocos kilómetros y se llega con facilidad por carretera o transporte público. El aeropuerto más cercano está en Reus.
Si se recorren las calas del Cap de Salou conviene llevar calzado que agarre bien: en varios puntos hay roca y senderos estrechos. Fuera de los meses centrales del verano el ambiente cambia bastante, y es cuando resulta más fácil ver el lugar con algo de calma.