Artículo completo
sobre Tarragona
Capital provincial con impresionante legado romano Patrimonio de la Humanidad junto al Mediterráneo
Ocultar artículo Leer artículo completo
Bañada por el Mediterráneo y con más de dos mil años de historia escrita en cada piedra, Tarragona es una ciudad que seduce desde el primer momento. Capital de la antigua Tarraco romana, esta urbe de 138.262 habitantes conserva uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Situada a 68 metros sobre el nivel del mar, combina magistralmente el peso de su pasado imperial con la vitalidad mediterránea de una ciudad costera moderna.
Pasear por Tarragona es viajar en el tiempo sin perder de vista el presente. Sus calles del casco antiguo se abren a plazas llenas de vida, donde los restos romanos conviven naturalmente con terrazas y comercios. El azul intenso del mar acompaña muchas de las vistas desde el centro histórico, recordándonos que estamos en una ciudad privilegiada donde la cultura y el Mediterráneo se dan la mano.
La brisa marina, el aroma a calçots en temporada y el bullicio de una capital de provincia dinámica crean una atmósfera única. Tarragona no es solo un destino de playa o de monumentos: es una experiencia completa que invita tanto a perderse entre ruinas milenarias como a disfrutar de largas sobremesas mirando al mar.
Qué ver en Tarragona
El conjunto arqueológico romano es, sin duda, la joya de la corona. El Anfiteatro Romano, construido en el siglo II junto al mar, fue escenario de combates de gladiadores y espectáculos públicos. Su ubicación es espectacular, con el Mediterráneo como telón de fondo. Muy cerca, el Circo Romano sorprende por su estado de conservación y por cómo se integra en el tejido urbano actual, con galerías subterráneas visitables bajo edificios modernos.
La Muralla Romana, con más de mil metros de perímetro conservado, permite rodear parte del casco antiguo y ofrece magníficas panorámicas. El Pretorio y el Foro Colonial completan este viaje a la época imperial, mostrando cómo era la vida administrativa y religiosa en la capital de la Hispania Citerior.
Pero Tarragona no es solo romana. La Catedral de Santa María, de estilo gótico con elementos románicos, se alza majestuosa en el punto más alto de la ciudad. Su claustro, del siglo XII, es uno de los más hermosos de Cataluña. El Balcón del Mediterráneo, en la Rambla Nova, ofrece vistas privilegiadas al mar y es punto de encuentro tradicional de tarraconenses y visitantes.
En la Part Alta (parte alta), el barrio histórico, merece la pena perderse entre callejuelas medievales, descubrir rincones con encanto y visitar el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona, que alberga una excepcional colección de piezas romanas.
Para quienes buscan costa, las playas de Tarragona como la Playa del Miracle o la Playa Larga ofrecen varios kilómetros de arena dorada con servicios completos. El Puerto Deportivo es ideal para pasear al atardecer.
Qué hacer
Recorrer el Paseo Arqueológico bordeando las murallas romanas es una actividad imprescindible que combina historia y vistas panorámicas. La experiencia se enriquece con las audioguías disponibles que explican cada tramo y construcción.
Los amantes del senderismo pueden seguir la Vía Augusta, antigua calzada romana que conectaba Roma con Cádiz, en los tramos conservados cerca de la ciudad. También resulta agradable el paseo costero que une las diferentes playas y calas.
La gastronomía tarraconense merece atención especial. Los calçots (entre enero y marzo) son protagonistas de verdaderas celebraciones culinarias, acompañados de salsa romesco. El pescado fresco del puerto, el romesco de peix (guiso marinero tradicional) y los vinos de la DO Tarragona configuran una propuesta gastronómica de primer nivel. Visitar el Mercado Central un sábado por la mañana es sumergirse en los sabores y aromas locales.
Para una experiencia única, asistir a un ensayo o actuación de castellers (torres humanas) permite conocer esta tradición catalana declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Tarragona cuenta con varias collas castelleras muy activas.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas de Santa Tecla, patrona de la ciudad, se celebran en torno al 23 de septiembre y son el evento festivo más importante del año. Durante más de una semana, Tarragona se llena de gigantes, cabezudos, correfocs (pasacalles con fuego y petardos) y, por supuesto, impresionantes exhibiciones de castells.
A finales de enero o principios de febrero llega la temporada de calçotadas, cuando los restaurantes de los alrededores se llenan de comensales dispuestos a disfrutar de esta cebolla dulce asada.
La Semana Santa tiene arraigo especial, con procesiones que recorren el casco antiguo. En junio, la noche de San Juan convierte las playas en escenario de celebraciones nocturnas frente al mar.
El Concurso de Castells de Tarragona, que se celebra cada dos años en octubre, reúne a las mejores collas castelleras de Cataluña en la plaza de toros.
Información práctica
Cómo llegar: Tarragona está perfectamente comunicada. Por carretera, la AP-7 y N-340 la conectan con Barcelona (100 km al norte) y Valencia (260 km al sur). En tren, las líneas de Cercanías y Media Distancia enlazan con Barcelona en menos de una hora, mientras que el AVE conecta con Madrid en apenas dos horas y media. Dispone también de estación de autobuses con conexiones regulares.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables y menos masificación turística. El verano es ideal para playa pero más concurrido. El invierno es suave y perfecto para disfrutar del patrimonio con tranquilidad.
Consejo: Adquiere la Tarragona Card si piensas visitar varios monumentos, incluye acceso a los principales sitios arqueológicos y transporte público. Calzado cómodo es imprescindible para recorrer el casco antiguo con sus subidas y bajadas.