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sobre Tossa de Mar
Icono de la Costa Brava con su recinto amurallado junto al mar; Vila Vella
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En Tossa de Mar el elemento decisivo fue el puerto. Este entrante de la Costa Brava ofrecía abrigo a las embarcaciones mucho antes de que el pueblo tuviera la forma actual. En la Edad Media se levantó un recinto amurallado para vigilar la costa y proteger ese pequeño punto de atraque. Las casas quedaron dentro, apretadas entre la pendiente y el mar. La Vila Vella que se ve hoy responde a esa lógica defensiva. Es, además, el único recinto medieval fortificado que se conserva en la costa catalana.
El tiempo en la Vila Vella
La Vila Vella no es grande. Se recorre en poco rato, pero el trazado explica bien cómo funcionaba un enclave costero medieval. Las murallas se levantaron a finales del siglo XII. Quedan varios torreones y el perímetro principal, que rodea la colina junto al mar.
En lo alto estuvo el castillo. Hoy quedan restos y la torre donde más tarde se instaló el faro. Desde allí se entiende la posición del lugar: control visual de la bahía y de las rutas que bordean la costa.
Las calles interiores son estrechas y con bastante pendiente. Muchas casas actuales son posteriores, aunque el parcelario es antiguo. En algunos muros aparecen reaprovechadas piedras de construcciones anteriores. Son detalles pequeños, pero ayudan a leer las capas del lugar.
La Turissa romana bajo el pueblo actual
Mucho antes del recinto medieval existió aquí un asentamiento romano. Turissa es el nombre que aparece en algunas fuentes. A pocos minutos del centro se conservan los restos de la villa romana dels Ametllers.
Era una residencia acomodada junto al mar. Se han documentado mosaicos, estancias con calefacción por hipocausto y zonas agrícolas asociadas a la casa principal. La cronología llega hasta época tardorromana, ya en torno al siglo IV.
Lo llamativo es la cercanía con el tejido urbano actual. Los restos aparecen entre edificios modernos y huertos. Ese contraste ayuda a entender cuánto tiempo lleva habitado este tramo de costa.
El episodio del cine y la mirada exterior
A mediados del siglo XX Tossa empezó a aparecer en circuitos culturales y artísticos. Algunos pintores y escritores pasaron temporadas aquí antes de la gran transformación turística del litoral.
También hubo rodajes de cine. Uno de ellos, a comienzos de los años cincuenta, atrajo bastante atención internacional. Las imágenes de la bahía y de la muralla circularon fuera de España y contribuyeron a que el nombre del pueblo empezara a sonar más allá del entorno catalán.
Ese momento coincide con los primeros cambios urbanísticos del frente marítimo. A partir de entonces el turismo comenzó a organizarse de forma estable.
El plato local: cim i tomba
El cim i tomba suele mencionarse cuando se habla de la cocina de Tossa. Es un guiso de pescado con patata y un alioli ligado al caldo. La preparación tiene relación con la pesca costera tradicional.
El nombre alude al movimiento de la cazuela al guisar. No se remueve con cuchara; se sacude ligeramente para que el conjunto ligue sin romper el pescado. Era una forma práctica de cocinar a bordo o en tierra con lo que hubiera llegado en la red.
Hoy sigue preparándose en casas y durante algunas jornadas gastronómicas del municipio.
Los caminos de ronda
Desde Tossa parten varios tramos de camino de ronda. Estos senderos costeros existían para vigilar la costa y comunicar calas pequeñas entre sí. En algunos periodos también sirvieron para controlar el contrabando.
El recorrido hacia Lloret de Mar sigue la línea de los acantilados. Hay zonas estrechas donde la roca cae directamente al mar. El trazado no siempre es cómodo, pero permite entender bien la geografía de esta parte de la Costa Brava.
Para situarse al llegar
El núcleo histórico está junto a la playa principal. Conviene recorrer primero el perímetro de la muralla y después entrar en las calles interiores.
Si interesa la historia del lugar, la visita a la villa romana dels Ametllers completa bien el recorrido medieval. Está a pocos minutos caminando del centro.
En invierno el ritmo del pueblo cambia bastante. Algunas celebraciones locales, vinculadas a antiguos votos religiosos contra epidemias, todavía se recuerdan con peregrinaciones entre ermitas cercanas. No son actos pensados para visitantes, sino tradiciones que el municipio ha mantenido con el tiempo.