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sobre Vilagrassa
Pueblo conocido por su feria de la almendra; portal medieval inclinado
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En el corazón de la comarca del Urgell, sobre una suave loma que domina las extensas llanuras cerealistas de Lleida, Vilagrassa se alza como un testimonio vivo de la historia medieval catalana. Este pequeño municipio de 621 habitantes, situado a 355 metros de altitud, conserva intacto el espíritu de las antiguas villas amuralladas que jalonaban el territorio en tiempos de la reconquista cristiana.
Pasear por Vilagrassa es como retroceder varios siglos. Sus calles estrechas y empedradas, sus portales de piedra y el trazado urbano medieval invitan a perderse sin prisas, descubriendo a cada paso rincones que hablan de un pasado de esplendor. Lejos del turismo masivo, este pueblo ofrece una experiencia auténtica de la Cataluña interior, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
La ubicación de Vilagrassa en plena depresión central catalana, rodeada de campos de cereal que se extienden hasta el horizonte, le confiere un carácter particular. Aquí, el paisaje se transforma con las estaciones: dorado en verano durante la cosecha, verde intenso en primavera, y de tonos ocres en otoño. Es el escenario perfecto para quienes buscan desconectar y sumergirse en la esencia rural de Cataluña.
Qué ver en Vilagrassa
El recinto amurallado medieval constituye sin duda el mayor atractivo de Vilagrassa. Aunque el paso del tiempo ha dejado su huella, aún se conservan importantes tramos de la muralla original del siglo XIV, con varios portales de acceso que mantienen su estructura defensiva. El Portal de San Roque y el Portal de Lleida son los más emblemáticos y mejor conservados, permitiendo imaginar cómo era la vida en una villa fortificada.
La iglesia parroquial de San Magí domina la silueta del pueblo. Este templo de origen medieval, aunque reformado en siglos posteriores, presenta elementos arquitectónicos de gran interés. Su campanario se eleva como referencia visual desde cualquier punto de las llanuras circundantes. En el interior se conservan retablos y tallas que merecen una visita pausada.
El casco antiguo es un placer para los sentidos. La Plaza Mayor actúa como centro neurálgico del pueblo, con edificios señoriales que exhiben escudos nobiliarios en sus fachadas. Calles como la del Forn o la del Hospital conservan el encanto de la arquitectura popular catalana, con casas de piedra que se han mantenido habitadas generación tras generación.
No hay que perderse un paseo por el exterior de las murallas, donde se obtienen las mejores vistas panorámicas del Urgell. Desde aquí se comprende la importancia estratégica que tuvo Vilagrassa en la defensa del territorio durante la Edad Media.
Qué hacer
Vilagrassa es punto de partida ideal para rutas de senderismo y cicloturismo por las llanuras del Urgell. Los caminos rurales que conectan con pueblos vecinos como Tàrrega o Anglesola permiten descubrir el paisaje agrícola tradicional, con sus masías dispersas y campos de cultivo que cambian de aspecto según la temporada.
La gastronomía local es otro gran atractivo. El Urgell es tierra de excelentes productos: el aceite de oliva, los cereales, las legumbres y las hortalizas de huerta forman la base de una cocina sincera y sabrosa. Las calçotadas en temporada (entre enero y marzo) son una experiencia imprescindible, y los arroces cocinados a la leña mantienen la tradición culinaria de la zona.
En los alrededores, la Ruta de los Castillos del Urgell permite visitar fortalezas y torres de vigilancia que formaban parte del sistema defensivo medieval. Desde Vilagrassa se puede diseñar una ruta circular que incluya Verdú, con su impresionante castillo, o acercarse hasta Montfalcó Murallat, una joya de villa fortificada.
Para los amantes de la naturaleza, la cercana zona del Secà de Urgell ofrece paisajes esteparios únicos, hábitat de aves como la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo. Es un territorio ideal para la observación ornitológica, especialmente en primavera y otoño.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Vilagrassa se celebra a finales de agosto en honor a San Magí, patrón del pueblo. Durante varios días, las calles se llenan de actividad con verbenas, actos religiosos, comidas populares y actividades para todas las edades. Es el momento perfecto para vivir el ambiente festivo y la hospitalidad de los vilagrassenses.
En invierno, alrededor de mediados de enero, tiene lugar la Fiesta de San Antonio Abad, con la tradicional bendición de animales y hogueras que calientan las frías noches del Urgell. Las fogatas se convierten en punto de encuentro donde compartir conversación y productos típicos.
Como en toda Cataluña, las celebraciones del Corpus y la Diada de Sant Jordi en abril también tienen su reflejo en Vilagrassa, manteniendo las tradiciones que unen al pueblo con su identidad catalana.
Información práctica
Cómo llegar: Vilagrassa se encuentra a unos 30 kilómetros al noreste de Lleida capital. El acceso más directo es por la carretera L-303, que conecta con la N-II y la autopista AP-2. En coche desde Lleida se tarda aproximadamente 25 minutos. También es posible llegar desde Barcelona en algo más de una hora y media por la A-2.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables, con temperaturas suaves ideales para pasear y disfrutar del entorno. El verano puede ser caluroso, típico del clima continental, aunque las noches refrescan. El invierno es frío pero ofrece el encanto de los pueblos sin bullicio turístico.
Consejos: Vilagrassa es un pueblo pequeño, por lo que conviene planificar alojamiento y comidas en la zona del Urgell, siendo Tàrrega (a 10 km) la población de referencia con mayor oferta de servicios. Llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas del casco antiguo es fundamental.