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sobre Viladecavalls
Municipio residencial en una carena con buenas vistas
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A poco más de 30 kilómetros de Barcelona, Viladecavalls se despliega como un remanso de tranquilidad en pleno corazón del Vallès Occidental. Con sus 7.809 habitantes y situada a 274 metros de altitud, esta villa catalana ha sabido mantener su esencia de pueblo mientras evoluciona con los tiempos. Rodeada de un paisaje de suaves colinas y bosques mediterráneos, Viladecavalls es ese tipo de destino que conquista precisamente por lo que no tiene: ni el bullicio de las grandes ciudades ni la masificación turística.
El municipio se extiende entre pinares y campos de cultivo que aún recuerdan su pasado agrícola, aunque hoy convive con una realidad más moderna. Lo interesante de Viladecavalls es su capacidad para ofrecer al visitante una experiencia auténtica del Vallès interior, con su patrimonio histórico, sus tradiciones bien conservadas y una naturaleza accesible que invita a desconectar sin alejarse demasiado de la urbe.
Aquí el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Los domingos se llenan de familias que pasean por sus calles, los bares de toda la vida conviven con propuestas más modernas, y los vecinos aún se saludan por su nombre. Es, en definitiva, la Cataluña de interior que muchos viajeros buscan: cercana, auténtica y sorprendentemente acogedora.
Qué ver en Viladecavalls
El corazón histórico de Viladecavalls gravita en torno a la iglesia parroquial de Sant Sadurní, un templo de origen medieval que ha sido objeto de diversas reformas a lo largo de los siglos. Aunque su aspecto actual responde principalmente a intervenciones posteriores, conserva elementos que nos hablan de su pasado románico y del papel central que jugó en la vida del pueblo durante siglos.
Paseando por el núcleo antiguo, merece la pena detenerse en Can Amat, un conjunto de masías tradicionales catalanas que ejemplifican la arquitectura rural de la comarca. Estas construcciones de piedra, con sus característicos tejados de teja árabe, nos transportan a una época en la que la agricultura marcaba el pulso de la vida cotidiana.
El entorno natural de Viladecavalls es uno de sus grandes atractivos. El Parque de Can Cortés se ha convertido en el pulmón verde del municipio, un espacio ideal para paseos tranquilos entre vegetación autóctona. Para los amantes del senderismo, los alrededores ofrecen diversas rutas que serpentean entre pinares y encinas, con vistas panorámicas del Vallès que recompensan el esfuerzo.
No muy lejos del núcleo urbano se encuentra la Torre de Mossèn Homs, una construcción histórica que forma parte del patrimonio arquitectónico de la zona y que recuerda el pasado señorial de estas tierras.
Qué hacer
Viladecavalls es un punto de partida perfecto para explorar el Vallès Occidental a pie o en bicicleta. Las rutas de senderismo que parten del municipio permiten adentrarse en paisajes de bosque mediterráneo, especialmente bellos en primavera y otoño. Una de las más populares conecta con municipios vecinos a través de antiguos caminos rurales que antaño utilizaban los campesinos.
La gastronomía local refleja la tradición culinaria catalana de interior. En el pueblo encontrarás lugares donde degustar platos de temporada elaborados con producto local: calçots en invierno, setas en otoño, y durante todo el año, las propuestas basadas en legumbres, carnes a la brasa y embutidos de la zona. La coca de recapte y los postres tradicionales como la crema catalana son presencias habituales en las mesas.
Para quienes buscan actividades más culturales, el municipio organiza regularmente exposiciones y actividades en sus espacios públicos. El Centre Cívic Can Cortés acoge buena parte de la programación cultural, desde conciertos hasta talleres familiares.
Los amantes del deporte encontrarán instalaciones municipales bien equipadas, y la cercanía a otros municipios del Vallès permite ampliar las opciones de ocio: campos de golf, centros ecuestres y piscinas están a pocos kilómetros.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Viladecavalls mantiene vivas las tradiciones catalanas. La Festa Major se celebra a finales de agosto en honor a Sant Sadurní, patrón del municipio. Durante varios días, el pueblo se llena de actividades: cercaviles con gigantes y cabezudos, habaneras, verbenas populares y los tradicionales castells (torres humanas) que son todo un espectáculo.
En enero, la celebración de Sant Antoni mantiene viva la tradición de las hogueras y la bendición de animales, un evento especialmente entrañable que conecta con el pasado agrícola del pueblo.
Durante el año, diversas celebraciones marcan el ritmo: Sant Jordi en abril, con sus rosas y libros, y La Castanyada en noviembre, cuando las castañas asadas y los panellets endulzan las primeras noches frías del otoño.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, la forma más cómoda es por la C-58 (Autopista de Terrassa) tomando la salida hacia Viladecavalls. El trayecto dura aproximadamente 35 minutos en coche. En transporte público, hay servicios de autobús que conectan con Terrassa, desde donde se accede fácilmente al municipio.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales, con temperaturas suaves perfectas para caminar y disfrutar del entorno natural. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan. Si tu visita coincide con la Festa Major de finales de agosto, podrás conocer el pueblo en su faceta más festiva.
Consejos útiles: Viladecavalls es un destino perfecto para una escapada de fin de semana combinada con otros pueblos del Vallès. Lleva calzado cómodo si piensas hacer senderismo y no olvides que en los restaurantes locales es recomendable reservar, especialmente los fines de semana. El pueblo cuenta con servicios básicos y varios supermercados, pero para compras más específicas, Terrassa está a apenas 10 minutos.