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sobre Caldes de Montbui
Villa termal histórica famosa desde época romana por sus aguas calientes
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En el corazón del Vallès Oriental, a tan solo 30 kilómetros de Barcelona, se encuentra uno de los tesoros termales más antiguos de Cataluña. Caldes de Montbui no es un municipio cualquiera: sus aguas termales brotan a 74 grados centígrados, las más calientes de Europa, y han sido valoradas desde tiempos de los romanos. Con más de 18.000 habitantes, esta villa conserva el equilibrio perfecto entre tradición termal y vida moderna, ofreciendo al visitante un viaje en el tiempo sin renunciar a las comodidades del presente.
Pasear por Caldes de Montbui es descubrir a cada paso vestigios de su glorioso pasado. Las termas romanas, las fuentes humeantes en plena calle y el casco antiguo medieval crean una atmósfera única que invita a reducir el ritmo y disfrutar de la calma. A 203 metros de altitud, el clima mediterráneo acompaña durante todo el año, convirtiendo este rincón del Vallès en un destino ideal para escapadas de fin de semana o estancias más prolongadas.
El agua termal es, sin duda, la protagonista absoluta de Caldes. Pero más allá de sus propiedades curativas, este municipio ofrece patrimonio histórico, gastronomía tradicional catalana y una tranquilidad que se ha convertido en un bien escaso en la frenética área metropolitana de Barcelona.
Qué ver en Caldes de Montbui
El recorrido por Caldes debe comenzar obligatoriamente en las Termas Romanas, uno de los conjuntos termales mejor conservados de la península. Estas termas del siglo I d.C. son testimonio vivo del aprecio que ya tenían los romanos por estas aguas mineromedicinales. El edificio, que puede visitarse, muestra la sofisticación de la ingeniería romana aplicada al disfrute del baño.
En pleno centro urbano, la Font del Lleó es el símbolo más reconocible de la villa. Esta fuente pública de agua termal, donde el agua mana a su temperatura natural de 74 grados, sorprende a locales y visitantes que se acercan a llenar garrafas o simplemente a contemplar el vapor que emana constantemente. Es uno de los pocos lugares de Europa donde se puede tocar agua termal en plena calle.
El casco antiguo medieval merece un paseo sin prisas. La iglesia de Santa Maria, de origen románico aunque muy reformada, preside la plaza del pueblo. Callejuelas estrechas, edificios señoriales y rincones con encanto transportan a épocas pasadas. No hay que perderse el Museo Thermalia, dedicado a la historia del termalismo y que ofrece una perspectiva fascinante sobre la relación entre Caldes y sus aguas a lo largo de los siglos.
La Casa de la Vila, de estilo renacentista, y diversos edificios modernistas testimonian la prosperidad que trajo el turismo termal a finales del siglo XIX y principios del XX. Un paseo por la avenida de Caldes permite admirar estas construcciones que hablan de un pasado burgués y elegante.
Qué hacer
La experiencia termal es, lógicamente, la actividad estrella. Aunque no mencionaremos nombres específicos, Caldes cuenta con establecimientos termales que ofrecen tratamientos y circuitos de aguas. Es la oportunidad perfecta para disfrutar de las propiedades relajantes y terapéuticas que ya conocían nuestros antepasados.
Para los amantes del senderismo, los alrededores de Caldes ofrecen diversas rutas que permiten descubrir el paisaje del Vallès Oriental. La proximidad al Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac abre infinitas posibilidades de excursiones, desde paseos suaves hasta ascensiones más exigentes. Las rutas por los alrededores del municipio permiten descubrir masías tradicionales y cultivos que mantienen el carácter rural de la zona.
La gastronomía local merece atención especial. La cocina catalana tradicional se encuentra en diversos establecimientos del casco antiguo, con productos de proximidad y guisos de temporada. Los calçots en invierno, las habas tiernas en primavera y las setas en otoño marcan el calendario gastronómico.
El municipio organiza visitas guiadas que permiten conocer en profundidad el patrimonio termal y medieval. Es una forma excelente de no perderse ningún detalle histórico y comprender mejor la importancia de Caldes en la historia de Cataluña.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Caldes está marcado por celebraciones de larga tradición. La Fiesta Mayor se celebra en septiembre y es el momento álgido del año, con actividades tradicionales catalanas, correfocs, castellers y verbenas que llenan las calles de vida y color.
En enero, la festividad de San Sebastián mantiene tradiciones centenarias con actos religiosos y populares. Durante la primavera, diversas actividades culturales animan el pueblo, aprovechando el buen tiempo.
La Feria de Navidad transforma el centro en un mercado tradicional donde encontrar productos artesanos y propuestas gastronómicas típicas de la época.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Caldes de Montbui está a unos 35 kilómetros por la C-59. En transporte público, hay servicios regulares de autobús que conectan con Barcelona y otros municipios del Vallès. La proximidad a la AP-7 facilita el acceso desde otras provincias.
Mejor época: Caldes se puede visitar durante todo el año. El otoño y la primavera ofrecen temperaturas agradables para combinar termalismo con senderismo. El invierno es perfecto para disfrutar de las aguas calientes, mientras que el verano permite aprovechar las fiestas y el ambiente mediterráneo.
Consejos: Reserve con antelación si planea visitar en fin de semana, especialmente los servicios termales. El casco antiguo es peatonal, ideal para recorrerlo con calma. Lleve calzado cómodo si piensa hacer alguna ruta por los alrededores.