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sobre Campins
Puerta del Montseny ideal para disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad
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Enclavado en las estribaciones del Montseny, a 320 metros de altitud, Campins es uno de esos pueblos catalanes que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas 589 habitantes, este pequeño municipio del Vallès Oriental ofrece al visitante la oportunidad de desconectar del bullicio metropolitano sin alejarse demasiado de Barcelona. Sus calles tranquilas, sus bosques de encinas y robles, y ese aire puro de montaña lo convierten en un destino perfecto para una escapada de fin de semana.
El término municipal de Campins se extiende por un territorio accidentado, salpicado de masías centenarias y rodeado por el Parque Natural del Montseny, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Aquí, el patrimonio natural compite con el cultural, y la gastronomía de montaña con la hospitalidad de sus gentes. Es un lugar donde todavía se respira esa esencia de la Cataluña rural, donde los vecinos se saludan por la calle y donde el ritmo lo marcan las estaciones.
Visitar Campins es adentrarse en un paisaje de contrastes, donde los hayedos conviven con los bosques mediterráneos, y donde cada sendero cuenta una historia diferente. Un pueblo pequeño, sí, pero con un encanto que conquista a quienes buscan autenticidad.
Qué ver en Campins
El corazón del pueblo lo marca la iglesia parroquial de Sant Cebrià, un templo de origen románico que ha sufrido diversas reformas a lo largo de los siglos. Aunque su estructura actual responde principalmente a reconstrucciones posteriores, conserva elementos que nos recuerdan su antiguo pasado medieval. Su ubicación, en lo alto del núcleo urbano, ofrece además bonitas vistas sobre el valle.
Campins es tierra de masías dispersas, y un paseo por el municipio permite descubrir estas construcciones tradicionales catalanas que han sido durante siglos el centro de la vida agrícola y ganadera de la zona. Muchas de ellas mantienen su arquitectura original, con muros de piedra, tejados de teja árabe y portales de medio punto. Aunque son propiedades privadas, admirarlas desde los caminos forma parte del encanto de recorrer este territorio.
Pero si algo define a Campins es su entorno natural privilegiado. El municipio se encuentra en pleno Parque Natural del Montseny, lo que significa que desde aquí parten numerosas rutas de senderismo que permiten adentrarse en uno de los espacios naturales más valiosos de Cataluña. Los bosques de robles y encinas dominan el paisaje en las zonas más bajas, mientras que en las cotas superiores aparecen los hayedos y abetales característicos de la vertiente norte del macizo.
Qué hacer
El senderismo es, sin duda, la actividad estrella en Campins. Desde el pueblo parten varias rutas de diferente dificultad que permiten explorar el Montseny. Una opción interesante es la ruta hacia el Turó de l'Home, el pico más alto del macizo (1.706 metros), aunque este itinerario requiere buen estado físico y varias horas de marcha. Para quienes prefieren paseos más tranquilos, los caminos que discurren por el fondo del valle, siguiendo antiguos caminos de masía, ofrecen una alternativa perfecta para disfrutar del paisaje sin grandes desniveles.
La observación de la fauna y flora es otra actividad destacada. El Montseny alberga una biodiversidad extraordinaria, con especies propias de ambientes mediterráneos y centroeuropeos. Con suerte y paciencia, se pueden avistar jabalíes, ardillas, y una gran variedad de aves rapaces.
Para los aficionados a la BTT, los caminos forestales de la zona ofrecen rutas técnicas y exigentes que combinan tramos de subida con emocionantes descensos entre el bosque.
La gastronomía local merece también una atención especial. Aunque Campins es un pueblo pequeño, en la zona se pueden degustar los platos típicos de montaña: judías del ganxet, butifarra con mongetes, y los embutidos artesanales de la comarca. La cocina de temporada, con setas en otoño y productos de la huerta en verano, forma parte de la experiencia culinaria.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major de Campins se celebra a finales de enero, en honor a Sant Cebrià, patrón del pueblo. A pesar del frío invernal, los vecinos se reúnen para mantener vivas las tradiciones con actividades culturales y encuentros comunitarios.
En verano, generalmente en agosto, tienen lugar otras celebraciones que animan las calles del pueblo con actividades para todas las edades, música y comidas populares que refuerzan los lazos entre los vecinos y dan la bienvenida a los visitantes.
Como en muchos municipios del Montseny, las castañadas de otoño son una tradición que se mantiene viva, celebrando la llegada de la temporada de castañas con encuentros donde se degustan estos frutos asados acompañados de moscatel.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (a unos 60 kilómetros), se accede a Campins por la C-17 en dirección a Vic, tomando después la salida hacia Sant Celoni y continuando por la BV-5119 y BV-5301. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. También es posible llegar en transporte público hasta Sant Celoni y desde allí tomar un autobús, aunque la frecuencia es limitada, por lo que el coche propio es la opción más recomendable.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son las estaciones ideales, con temperaturas suaves y los bosques en su máximo esplendor. En invierno, aunque hace frío, el paisaje nevado tiene un encanto especial. El verano ofrece un clima agradable, más fresco que en el llano.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, agua y algo de abrigo incluso en verano, ya que en la montaña el tiempo puede cambiar rápidamente. Respeta el entorno natural y sigue las indicaciones del Parque Natural del Montseny.