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sobre Fogars de Montclús
Municipio íntegramente en el Parque Natural del Montseny con gran valor ecológico
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Hay pueblos que visitas para pasear y pueblos que visitas para salir a caminar. Fogars de Montclús pertenece claramente al segundo grupo. De hecho, mucha gente llega aquí sin darse cuenta: vienen al Montseny a hacer una ruta y, en algún momento del camino, el mapa dice que estás en Fogars.
Este municipio del Vallès Oriental, con unos 500 habitantes repartidos entre masías y pequeños núcleos, funciona más como puerta de entrada a la parte alta del Montseny que como pueblo para callejear. La carretera ya lo deja claro: curvas, bosque a los lados y la sensación de que cada vez te metes un poco más en la montaña. No hay un casco antiguo compacto ni una plaza con terrazas; el centro real está bastante disperso y gira alrededor de la iglesia parroquial de Sant Martí y algunas casas cercanas.
El resto es paisaje: encinas, robles, pinos y esa mezcla de bosque mediterráneo y de montaña que tiene el Montseny. Si vienes buscando monumentos, te quedarás corto. Si vienes a caminar, la cosa cambia bastante.
Qué ver en Fogars de Montclús
La referencia principal del municipio es la iglesia de Sant Martí. Es románica, bastante sobria, de esas que no llaman la atención por tamaño sino por dónde están colocadas. Aquí ocurre justo eso: alrededor solo hay campo y bosque, así que el conjunto tiene bastante aire.
Cerca aparecen varias masías tradicionales —algunas con siglos de historia— que marcan el carácter del lugar. Muchas siguen habitadas o son fincas privadas, así que lo normal es verlas desde los caminos que pasan cerca. Muros de piedra, tejados inclinados y esos patios donde a veces se oye algún perro antes incluso de ver la casa.
Pero siendo sinceros, lo que realmente define Fogars de Montclús es el entorno. Todo el municipio forma parte del área del Montseny y el bosque manda. Los caminos antiguos que unían masías todavía se usan para caminar, y en muchos tramos da la sensación de que el paisaje ha cambiado poco en décadas.
Si subes un poco de altura, aparecen vistas bastante abiertas hacia las cumbres del parque natural. No hay plataformas ni miradores preparados: a veces basta con una curva del camino o un claro entre los árboles.
Caminar por el Montseny desde Fogars
La mayoría de gente llega a Fogars de Montclús por lo mismo: senderismo. Desde aquí salen o pasan varios caminos que se adentran en el Montseny, algunos suaves y otros con bastante desnivel.
Hay rutas cortas que enlazan masías y tramos de bosque donde caminar sin demasiada complicación. Y luego están los itinerarios que empiezan tranquilos y poco a poco te van metiendo en terreno más serio. Sabes cuando miras el mapa y parece un paseo… y luego llevas media hora subiendo. Aquí pasa bastante.
También hay bastante movimiento de bicicletas de montaña. Las pistas forestales dan juego, aunque no son de esas lisas donde puedes rodar sin mirar: hay piedra suelta, curvas y algún tramo que obliga a bajar el ritmo.
Un detalle práctico: después de días de lluvia algunos caminos pueden estar embarrados o con zonas resbaladizas. En el Montseny el terreno cambia rápido y conviene venir con calzado decente.
Un municipio pequeño que sigue su ritmo
Fogars de Montclús es un municipio pequeño incluso para los estándares rurales del Montseny. No hay demasiados servicios ni ambiente turístico constante. De hecho, entre semana es fácil cruzarte con más ciclistas o excursionistas que vecinos.
La Fiesta Mayor suele celebrarse alrededor de noviembre, vinculada a Sant Martí, el patrón. Por lo que cuentan en la zona, es una celebración bastante local: actos sencillos, vecinos que se conocen todos y poco ruido más allá del propio pueblo.
Y quizá ahí está la gracia del lugar. Fogars no intenta llamar la atención. Es más bien ese punto del mapa desde el que empiezas a andar, aparcas el coche en un lado del camino, miras el bosque y piensas: “vale, hoy toca subir un poco”.