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sobre Fogars de Montclús
Municipio íntegramente en el Parque Natural del Montseny con gran valor ecológico
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Enclavado en las estribaciones del Montseny, a 386 metros de altitud, Fogars de Montclús es uno de esos tesoros del Vallès Oriental que invitan a desconectar del ritmo frenético de la gran ciudad. Con apenas 482 habitantes, este pequeño municipio catalán ofrece al viajero la posibilidad de sumergirse en un paisaje de bosques frondosos, masías centenarias y horizontes que se pierden entre las montañas.
El nombre del pueblo ya evoca su esencia: Fogars proviene de "fogars" (hogares), mientras que Montclús hace referencia a los recintos cerrados de montaña. Y es que aquí, entre valles tranquilos y senderos ancestrales, el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Las casas de piedra se dispersan por el territorio formando un conjunto de núcleos habitados que conservan la arquitectura tradicional catalana de montaña.
A poco más de una hora de Barcelona, Fogars de Montclús se presenta como el destino perfecto para quienes buscan naturaleza sin renunciar a la proximidad de la capital. Es un lugar donde aún se respira el aire puro de los bosques mediterráneos de montaña y donde cada paseo es una invitación a redescubrir la Cataluña más auténtica.
Qué ver en Fogars de Montclús
El patrimonio arquitectónico de Fogars de Montclús está marcado por su dispersión geográfica y su carácter eminentemente rural. La iglesia parroquial de Sant Martí preside el núcleo principal, un templo de origen románico que ha sido objeto de diversas reformas a lo largo de los siglos pero que conserva elementos de su estructura original. Su ubicación elevada permite disfrutar de vistas panorámicas sobre el valle.
Recorrer el municipio es también descubrir un conjunto de masías tradicionales que hablan del pasado agrícola y ganadero de la zona. Construcciones como Can Coll, Can Montclús o Cal Ferrer son ejemplos de la arquitectura rural catalana, con sus muros de piedra, tejados a dos aguas y balcones de madera. Aunque son propiedades privadas, pueden admirarse desde los caminos que atraviesan el territorio.
El verdadero protagonista de Fogars de Montclús es, sin embargo, su entorno natural. Los bosques de encinas, robles y pinos configuran un paisaje de tonalidades cambiantes según la estación. Las zonas boscosas se alternan con pequeños prados y cultivos que mantienen vivo el carácter agrícola del territorio. Desde diversos puntos del municipio se obtienen vistas hacia las cumbres del Montseny, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Qué hacer
Fogars de Montclús es territorio de senderistas. La red de caminos rurales permite diseñar rutas de diversa dificultad que conectan los diferentes núcleos del municipio y permiten adentrarse en los bosques circundantes. Una opción recomendable es seguir los antiguos caminos de herradura que comunicaban las masías, disfrutando de la tranquilidad del bosque mediterráneo de montaña.
Para los más montañeros, desde Fogars se pueden emprender excursiones hacia las estribaciones del Parque Natural del Montseny, accediendo a rutas que conectan con otros municipios vecinos. El senderismo aquí adquiere un carácter genuino, lejos de las rutas masificadas, donde es posible caminar horas sin cruzarse con apenas nadie.
Los amantes del cicloturismo también encuentran en las carreteras locales un terreno estimulante. Los desniveles y las curvas de montaña, junto con el escaso tráfico, convierten la zona en ideal para salidas en bicicleta de carretera. Las rutas de BTT por los caminos forestales son otra alternativa para los ciclistas más aventureros.
En cuanto a la gastronomía, aunque se trata de un municipio pequeño, la cocina de montaña catalana está presente en la zona. Los platos tradicionales, elaborados con productos locales, reflejan el carácter de temporada de la cocina rural: setas en otoño, embutidos artesanales y carnes de caza. Conviene preguntar en los municipios cercanos más grandes por restaurantes que trabajen producto de proximidad.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Fogars de Montclús se celebra en honor a Sant Martí, alrededor del 11 de noviembre. A pesar del tamaño reducido del municipio, la comunidad mantiene viva esta tradición con actos festivos que incluyen misas, comidas populares y encuentros vecinales que refuerzan los lazos comunitarios.
Durante el verano, habitualmente a finales de agosto, se organizan actividades al aire libre que aprovechan las noches suaves de montaña. Son celebraciones más informales pero que permiten a visitantes y residentes compartir el ambiente festivo en un entorno natural privilegiado.
Como en muchos pueblos de montaña, las tradiciones están vinculadas al ciclo agrícola y ganadero, aunque la despoblación rural ha ido difuminando algunas costumbres ancestrales. Aun así, los vecinos mantienen vivo el espíritu de comunidad que caracteriza estos pequeños núcleos del interior catalán.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, se accede a Fogars de Montclús por la C-17 dirección Vic, tomando después la C-61 hacia Sant Celoni y desde allí las carreteras locales BV-5114 y BV-5115. El trayecto es de aproximadamente 60 kilómetros (poco más de una hora en coche). El transporte público es limitado, por lo que se recomienda vehículo propio para disfrutar de la libertad de movimientos en la zona.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son ideales, con temperaturas suaves perfectas para el senderismo y paisajes especialmente bellos. En primavera el verde de los bosques está en su esplendor, mientras que el otoño ofrece una paleta cromática excepcional con los tonos rojizos y dorados del arbolado. El verano, aunque más cálido, permite disfrutar del frescor relativo de la altitud.
Consejos: Lleva calzado adecuado para caminar, agua y provisiones, especialmente si planeas hacer rutas largas. La cobertura móvil puede ser limitada en algunas zonas. Es recomendable consultar el estado de los caminos antes de aventurarse, especialmente tras episodios de lluvia intensa.