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sobre Parets del Vallès
Municipio industrial y deportivo con un circuito de velocidad cercano
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Parets del Vallès aparece en documentos ya en el año 878. No ha cambiado el curso de la historia desde entonces, pero el pueblo sigue ahí, pegado a la llanura del Vallès y rodeado de polígonos y carreteras.
Si vienes en coche, lo más práctico suele ser aparcar cerca de la plaza de la Vila. A partir de ahí te mueves andando sin problema. Las calles del centro son estrechas y el término municipal está muy ocupado por zonas industriales. En fin de semana verás vida de barrio: gente haciendo recados, familias paseando y poco movimiento turístico.
Lo que encontrarás (y lo que no)
La iglesia de Sant Esteve es el edificio más antiguo que se puede visitar. La quemaron tropas borbónicas en 1706 y lo que ves hoy es, en gran parte, reconstrucción posterior. La torre campanario es del siglo XVIII y se distingue desde bastantes puntos del pueblo. Si está abierta, entra un momento. No hay grandes tesoros dentro: es una iglesia de pueblo, cuidada y funcional.
La Torre de Cellers queda a unos dos kilómetros del centro. Es una torre de defensa medieval restaurada hace unas décadas. El conjunto está bien mantenido, aunque hablamos de una torre aislada, no de un castillo. Se ve por fuera en cualquier momento. Para entrar normalmente hay que informarse antes en el ayuntamiento porque suele permanecer cerrada. La historia del tesoro y la vaca que aparece en algunos carteles es más bien folclore local.
Comer sin complicaciones
La coca de recapte paretsenca se encuentra en varias panaderías del pueblo. Lleva escalivada y butifarra. Nada raro. Si tienes hambre, cumple.
También es fácil encontrar “bombas”. No son exclusivas de aquí, pero se preparan desde hace años en bares del centro. Básicamente: patata, carne, rebozado y fritura. Son grandes; con un par normalmente basta.
Fiestas que no alteran el tráfico
La Festa Major de Sant Pere suele celebrarse el último fin de semana de junio. Escenario en la plaza, sardanas por la mañana y fuegos artificiales por la noche. La gente del pueblo participa, pero no es algo que atraiga a mucha gente de fuera.
El Carnaval de febrero mantiene el desfile y el entierro de la sardina. La Fira de Sant Andreu se organiza a finales de noviembre con puestos de productos de la zona en varias calles. Y en mayo el barrio de Can Volart celebra la Festa de la Rosa, que queda bastante localizada en esa parte del municipio.
Rutas para pasar el rato
La llamada Ruta de les Torres suma unos ocho kilómetros ida y vuelta hasta la Torre de Malla. Se puede hacer andando o en bici por pista ancha. Lleva agua: no siempre hay fuentes en el camino.
El Camí de la Riera de Tenes es un paseo llano que conecta con Granollers en unos cinco kilómetros. Si no te apetece regresar andando, puedes volver en tren; la línea que pasa por Parets tiene bastante frecuencia.
También pasa por aquí un pequeño tramo señalizado de la Via Augusta adaptado como carril bici. Son unos tres kilómetros que permiten ir hacia Lliçà d’Amunt sin meterte en la carretera. No es una ruta espectacular, pero sirve para pedalear un rato sin coches.
Consejo directo
Parets del Vallès funciona sobre todo como pueblo residencial con industria alrededor. Tiene historia, sí, pero lo que se ve se recorre rápido. Calcula una hora: iglesia, plaza y poco más.
Si vienes desde Barcelona con idea de pasar el día, compénsalo con Granollers o la Garriga. Parets da para una parada corta y seguir. Aquí hay lo justo.