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sobre Santa Maria de Palautordera
Municipio a los pies del Montseny con el Arboretum y entorno verde
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Enclavada en el corazón del Vallès Oriental, entre suaves colinas y bosques de encinas y robles, Santa Maria de Palautordera se presenta como un remanso de tranquilidad a poco más de cincuenta kilómetros de Barcelona. Este municipio de casi 10.000 habitantes, situado a 208 metros de altitud, ha sabido conservar su esencia rural sin renunciar a una cierta modernidad que lo hace especialmente atractivo para quienes buscan desconectar sin alejarse demasiado de la gran ciudad.
El paisaje que rodea Santa Maria de Palautordera forma parte del Montseny, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, lo que confiere a la zona un valor natural excepcional. Sus calles tranquilas, salpicadas de masías tradicionales y casas señoriales, invitan a pasear sin prisas, mientras el rumor del río Tordera acompaña los pasos del visitante.
La privilegiada ubicación del municipio, en la transición entre la llanura del Vallès y las primeras estribaciones del Montseny, le otorga un carácter único: es puerta de montaña y tierra de cultivos, lugar de paso histórico y destino en sí mismo para quienes aprecian el turismo pausado y auténtico.
Qué ver en Santa Maria de Palautordera
El elemento patrimonial más destacado del municipio es la iglesia parroquial de Santa Maria, un templo de origen medieval que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. Su estructura actual conserva elementos románicos y góticos que merecen una visita tranquila, especialmente su campanario, visible desde diversos puntos del pueblo.
El núcleo histórico mantiene el trazado urbano tradicional, con calles estrechas donde aún pueden admirarse antiguas casas señoriales y masías que testimonian la importancia agrícola y ganadera que tuvo la zona. Algunas de estas construcciones datan de los siglos XVII y XVIII, y muestran los característicos elementos arquitectónicos del Vallès: piedra vista, balcones de forja y portales de medio punto.
Para los amantes de la naturaleza, el entorno del río Tordera ofrece rincones de gran belleza, con zonas de ribera bien conservadas donde la vegetación autóctona crea espacios de frescor especialmente agradables en verano. Los bosques circundantes, con predominio de encinas y robles, se tiñen de ocres y rojizos en otoño, creando paisajes de postal.
No hay que perderse el Parque del Castillo, un espacio verde que ocupa lo que fueron los terrenos de una antigua fortificación, desde donde se obtienen excelentes vistas del valle y las montañas del Montseny.
Qué hacer
Santa Maria de Palautordera es punto de partida ideal para rutas de senderismo que se adentran en el Parque Natural del Montseny. Existen itinerarios señalizados de diferentes niveles, desde paseos suaves por la ribera del Tordera hasta ascensiones más exigentes hacia las cumbres del macizo. Una opción muy recomendable es la ruta hacia Santa Fe del Montseny, que permite descubrir ermitas escondidas y fuentes naturales.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán en la zona carreteras secundarias con poco tráfico, perfectas para recorridos tanto de carretera como de montaña. El desnivel moderado de muchos de estos caminos los hace accesibles para ciclistas de nivel medio.
La gastronomía local merece una atención especial. La comarca es conocida por sus embutidos de montaña, las setas en temporada (especialmente rovellones en otoño), y platos tradicionales como la escudella o las judías del ganxet. Los mercados locales, que se celebran semanalmente, son una excelente oportunidad para adquirir productos de proximidad.
Para las familias, el municipio ofrece áreas recreativas bien equipadas donde disfrutar de un día de picnic en contacto con la naturaleza, con zonas infantiles y merenderos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santa Maria de Palautordera refleja las tradiciones catalanas más arraigadas. La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto, con varios días de actividades que incluyen pasacalles, sardanas, conciertos y las tradicionales correfocs. Es el momento en que el pueblo se vuelca en la calle y las tradiciones cobran vida.
En enero, la festividad de Sant Antoni mantiene viva la costumbre de bendecir a los animales, un recordatorio del pasado ganadero de la localidad. Durante la primavera, las celebraciones de Sant Jordi (23 de abril) llenan las calles de rosas y libros, en una de las fiestas más queridas de Cataluña.
El otoño trae las jornadas micológicas, aprovechando la riqueza fúngica de los bosques cercanos, con actividades divulgativas y gastronómicas en torno al producto.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, la mejor opción es tomar la autopista AP-7 o la C-60 en dirección a Granollers, y desde allí seguir por la carretera BV-5301. El trayecto dura aproximadamente una hora. También existe servicio regular de autobús desde Barcelona y desde las principales poblaciones del Vallès.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son ideales por las temperaturas suaves y los colores del paisaje. El verano ofrece la frescura de la montaña, mientras que el invierno, aunque más frío, tiene su encanto para los amantes del senderismo en soledad.
Consejos útiles: Lleva calzado cómodo para caminar, especialmente si planeas hacer rutas. Consulta el estado de los senderos tras días de lluvia, ya que algunos tramos pueden embarrarse. No olvides una cantimplora y protección solar en verano.