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sobre Vallgorguina
Municipio boscoso en el parque del Montnegre con el dolmen de Pedra Gentil
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En el corazón del Vallès Oriental, donde las últimas estribaciones del Montseny se funden con los suaves valles mediterráneos, se encuentra Vallgorguina, un pueblo de apenas 3.200 habitantes que conserva intacto el espíritu de la Cataluña rural. A 222 metros de altitud, este municipio es un remanso de tranquilidad donde el verde de los bosques de encinas y alcornoques se mezcla con viñedos centenarios y masías de piedra que parecen detenidas en el tiempo.
Vallgorguina es uno de esos destinos que invitan a desconectar sin renunciar a la cercanía de Barcelona. Su ubicación privilegiada, a medio camino entre la capital catalana y la costa maresmeña, lo convierte en el refugio perfecto para quienes buscan autenticidad. Aquí no encontrarás aglomeraciones ni prisas, sino caminos rurales, aire puro y la posibilidad de redescubrir el placer de las cosas sencillas.
El pueblo mantiene viva la tradición agrícola y vinícola que ha marcado su identidad durante siglos. Pasear por sus calles es sumergirse en una atmósfera donde el tiempo parece fluir a otro ritmo, donde el saludo de los vecinos y el sonido de las campanas de la iglesia son la mejor banda sonora para una escapada rural.
Qué ver en Vallgorguina
El patrimonio de Vallgorguina se caracteriza por su arquitectura rural catalana, con la iglesia parroquial de Sant Martí como principal referente histórico. Este templo, de origen románico pero con reformas posteriores, preside el núcleo urbano y constituye un buen punto de partida para conocer el pueblo. Sus piedras guardan siglos de historia local y su interior conserva elementos de interés para los amantes del arte sacro.
El verdadero tesoro de Vallgorguina se encuentra disperso por su término municipal: las masías tradicionales. Construcciones centenarias de piedra y tejados de teja árabe que salpican el paisaje, muchas de ellas todavía en uso. Can Bosc, Can Llobet o Can Bruguera son ejemplos de esta arquitectura vernácula que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.
El entorno natural es, sin duda, uno de los mayores atractivos. La Vall de Sant Miquel ofrece paisajes de bosque mediterráneo que invitan a perderse. Los bosques de alcornoques, especialmente abundantes en esta zona, crean un paisaje característico donde históricamente se ha extraído el corcho. En primavera y otoño, estos parajes se transforman en un festival de colores y aromas.
No puedes dejar de visitar la ermita de Sant Miquel del Torn, situada en un enclave natural privilegiado. El camino hasta ella es ya toda una experiencia, y las vistas desde este punto elevado recompensan el esfuerzo del paseo.
Qué hacer
Vallgorguina es territorio de senderismo por excelencia. Diversos senderos señalizados recorren el municipio, conectando masías, ermitas y miradores naturales. La ruta circular del Turó de l'Home Mort es una de las más populares, con un recorrido de dificultad media que permite disfrutar de vistas panorámicas sobre el Vallès y, en días claros, hasta el mar.
Para los aficionados al ciclismo, tanto de carretera como de montaña, las carreteras secundarias y caminos forestales ofrecen múltiples posibilidades. El desnivel moderado de la zona la hace ideal para rutas familiares o entrenamientos tranquilos.
La tradición vinícola es otro de los atractivos. Aunque el pueblo no es tan conocido como otras zonas vinícolas catalanas, aquí se produce vino desde hace siglos. Algunas bodegas familiares mantienen la producción tradicional y ocasionalmente abren sus puertas para visitas, especialmente durante la época de vendimia en septiembre.
La gastronomía local refleja la cocina tradicional catalana de interior: platos contundentes donde las verduras de temporada, las carnes a la brasa y los embutidos artesanos son protagonistas. Los productos de proximidad, como las setas en otoño o los calçots en invierno, definen una cocina de temporada auténtica.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major se celebra a mediados de agosto en honor a Sant Martí, y concentra las principales actividades festivas del año. Durante varios días, el pueblo se llena de música, actividades culturales, sardanas y los tradicionales "correfocs" que iluminan las noches de verano.
En enero, alrededor del día 17, se celebra Sant Antoni, con la tradicional bendición de animales, una fiesta que mantiene vivo el vínculo del pueblo con sus raíces agrícolas y ganaderas.
La Castañada, en noviembre, es otra cita señalada en el calendario, cuando se celebra la llegada del otoño con castañas asadas, boniatos y los panellets típicos de estas fechas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (a unos 50 km), se accede por la autopista AP-7 o por la C-60 dirección Granollers, continuando después por la BV-5107. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. También existe servicio de autobús desde Mataró y Sant Celoni, aunque es recomendable consultar horarios ya que la frecuencia es limitada.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves y los paisajes especialmente coloridos. El verano puede ser caluroso, aunque la altitud modera las temperaturas. El invierno es tranquilo y perfecto para quienes buscan máxima tranquilidad.
Consejos prácticos: Vallgorguina es un destino para disfrutar con calma. Lleva calzado cómodo para caminar, consulta previamente si las bodegas admiten visitas y no olvides la cámara: los amaneceres sobre el valle son espectaculares.