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sobre Vallromanes
Pueblo tranquilo con campo de golf y entorno natural cuidado
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Vallromanes queda a pocos minutos de Barcelona, subiendo por la BV-5001 entre pinos y alguna masía suelta. El municipio ronda los 2.700 habitantes y funciona más como zona residencial que como destino de fin de semana. Se nota en las calles tranquilas y en que casi todo gira alrededor de urbanizaciones y del golf.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
La forma práctica de llegar a Vallromanes es en coche. El transporte público existe, pero no es especialmente útil si vienes de visita.
La BV-5001 es estrecha y los fines de semana se mueve bastante tráfico hacia el campo de golf. Si vienes por la mañana, intenta aparcar cerca de la plaza Mayor antes del mediodía. Después toca dar vueltas.
El resto del municipio son calles residenciales, muchas sin salida. No cuentan como zona de paseo ni como aparcamiento fácil.
Lo que hay (y lo que no)
Vallromanes no es un casco antiguo al uso. Hay una plaza, la iglesia de Sant Vicenç —con partes que se remontan al románico— y poco más concentrado en el centro. El resto del término está ocupado por urbanizaciones.
La iglesia suele cerrar por las tardes. Si te interesa ver la parte románica con calma, conviene informarse antes.
La construcción que más llama la atención es la Torre Tavernera, una antigua masía fortificada que hoy queda rodeada de chalets. Es propiedad privada, así que se ve desde fuera y poco más.
El golf y lo demás
Gran parte de la actividad del municipio gira alrededor del golf y de los clubes deportivos de la zona. Muchos visitantes vienen desde Barcelona a jugar o a pasar el día.
Si no practicas golf o tenis, lo único que notarás es más movimiento de coches y gente los fines de semana.
También hay un pequeño museo dedicado a la baldosa catalana tradicional. Abre de forma irregular y la visita es corta. Si te interesa la cerámica histórica tiene sentido; si no, se ve rápido.
Caminar sin perderse
La caminata más clara sale hacia el castillo de Montornès. Es una subida corta por pista de tierra hasta una torre circular en ruinas que se suele fechar en la Edad Media. Aproximadamente un kilómetro y medio.
Desde arriba, cuando el día está limpio, se llega a ver el mar. No hay fuentes en el camino.
Más lejos queda el dolmen de Roca Foradada. El acceso no siempre está bien señalizado. Es un bloque de piedra con un hueco natural utilizado como monumento megalítico. Interesa sobre todo si te atrae la arqueología.
Comer y beber
El centro tiene algunos bares y sitios sencillos donde comer. Lo habitual: bocadillos, platos combinados y menú cuando toca.
El vino de la zona suele venir de la DO Alella, bastante cercana. El blanco se bebe fácil cuando aprieta el calor.
Los sábados suele montarse un pequeño mercadillo en la plaza con fruta, verdura y algo de ropa.
Cuándo venir y cuándo no
Entre semana el pueblo está muy tranquilo. Los fines de semana hay más movimiento por el golf y las segundas residencias, pero rara vez se llena.
Las fiestas de Sant Vicenç se celebran en enero y la fiesta mayor de verano suele caer a finales de septiembre. Son celebraciones locales, centradas en la plaza.
Si coincide con torneos o competiciones de golf, verás más coches y carritos eléctricos de lo habitual.
Último consejo
Vallromanes se recorre rápido. Un paseo por el centro, subir al castillo y poco más. Si vienes desde Barcelona para tomar aire una mañana, cumple.
Si buscas un casco histórico amplio o muchos monumentos, hay pueblos más interesantes hacia el interior del Vallès. Aquí lo normal es parar un rato y seguir.