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sobre Vallromanes
Pueblo tranquilo con campo de golf y entorno natural cuidado
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A apenas 20 kilómetros de Barcelona, entre las suaves colinas que unen la llanura del Vallès con la cordillera litoral, Vallromanes se presenta como un refugio de tranquilidad que muchos barceloneses tienen como secreto bien guardado. Este pequeño municipio de poco más de 2.700 habitantes, situado a 153 metros de altitud, conserva ese equilibrio perfecto entre la proximidad a la gran ciudad y el carácter apacible de los pueblos del interior catalán.
El municipio se extiende por un territorio de viñedos, pinares y masías señoriales que hablan de un pasado agrícola aún presente. Paseando por sus calles, descubrirás un núcleo urbano que ha sabido crecer sin perder su esencia: casas tradicionales que conviven con urbanizaciones residenciales, pequeñas plazas donde el ritmo del tiempo parece diferente, y ese aire limpio que invita a respirar hondo y olvidarse del estrés metropolitano.
Vallromanes es también conocido entre los amantes del golf y el senderismo, pues su entorno natural ofrece múltiples posibilidades para disfrutar al aire libre sin alejarse demasiado de la civilización. Un destino ideal para una escapada de fin de semana, una jornada campestre o como punto de partida para explorar el Vallès Oriental.
Qué ver en Vallromanes
El patrimonio arquitectónico de Vallromanes se concentra principalmente en su iglesia parroquial de Sant Genís, un templo que aunque reformado en épocas posteriores, conserva elementos que recuerdan su origen medieval. Su campanario es visible desde varios puntos del municipio y se ha convertido en el símbolo más reconocible del pueblo.
Pero el verdadero tesoro de Vallromanes son sus masías dispersas por el término municipal. Can Folch, Can Vallromanes, Can Caralt... Estas construcciones centenarias, algunas todavía habitadas y otras reconvertidas en espacios privados, representan la arquitectura rural catalana en su máxima expresión. Aunque muchas son de propiedad privada y no se pueden visitar por dentro, recorrer los caminos que las conectan es como hacer un viaje en el tiempo por la historia agraria de la comarca.
El entorno natural del municipio merece una mención especial. Los bosques de pino blanco y encinas que rodean el núcleo urbano forman parte del Parque de la Serralada de Marina, un espacio natural protegido que actúa como pulmón verde entre el Vallès y el Maresme. Desde varios miradores naturales se obtienen vistas panorámicas que en días claros alcanzan hasta el mar Mediterráneo.
No puedes dejar de visitar el Castell de Llió, una antigua fortificación medieval situada en lo alto de una colina cercana, desde donde se domina todo el valle. Aunque quedan pocos restos visibles, el lugar conserva su magnetismo histórico y las vistas justifican sobradamente la caminata.
Qué hacer
Vallromanes es un paraíso para los aficionados al senderismo y el cicloturismo. Numerosas rutas señalizadas recorren el municipio, conectando masías, fuentes naturales y miradores. Una de las más populares es la que sube hasta el Turó de Mongat, con vistas espectaculares sobre toda la comarca. Estas rutas son aptas para todos los niveles y están especialmente bonitas en primavera y otoño.
Los amantes del golf encontrarán en Vallromanes una de las razones para visitarlo, ya que el municipio cuenta con instalaciones deportivas de primer nivel en un entorno privilegiado. Incluso si no practicas este deporte, el paisaje de estos campos, perfectamente integrados en el entorno natural, merece una visita.
La gastronomía local se puede disfrutar en varios establecimientos del pueblo que apuestan por la cocina tradicional catalana con productos de proximidad. Los platos de cuchara, las carnes a la brasa y las verduras de temporada son protagonistas en las mesas. Los fines de semana, muchas familias de la zona acuden a Vallromanes para disfrutar de un buen almuerzo en un ambiente relajado.
Para los más activos, el municipio organiza actividades al aire libre durante todo el año, desde rutas guiadas hasta talleres de conocimiento del medio natural. Es recomendable consultar la agenda cultural del ayuntamiento antes de la visita.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Vallromanes se celebra a finales de agosto en honor a su patrón, Sant Genís. Durante varios días, el pueblo se llena de actividades para todos los públicos: verbenas populares, conciertos, actividades infantiles, competiciones deportivas y la tradicional procesión. Es el mejor momento para conocer el espíritu comunitario de este municipio.
En junio, coincidiendo con la noche de San Juan, se organizan hogueras y actividades que dan la bienvenida al verano con el sabor tradicional de las celebraciones catalanas.
Durante el otoño tienen lugar algunas jornadas gastronómicas que ponen en valor los productos de temporada, especialmente la cocina con setas, muy apreciada en toda la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Vallromanes se encuentra a unos 25 minutos en coche por la C-17 (Eix del Congost) o la B-20. En transporte público, puedes tomar autobuses desde la estación de metro de Fabra i Puig que conectan con el municipio, aunque la frecuencia es limitada, por lo que es recomendable consultar horarios.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves y el verdor del paisaje. El verano puede ser caluroso, pero la altitud moderada hace que las noches sean agradables.
Consejo práctico: Lleva calzado cómodo si piensas hacer alguna ruta de senderismo y consulta previamente qué masías o puntos de interés son de acceso público para evitar confusiones.