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sobre Vilalba Sasserra
Pequeño municipio de paso con un dolmen prehistórico
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Hay pueblos a los que llegas con una lista mental de cosas que ver. Y luego están los otros, los que no salen en listas. Vilalba Sasserra pertenece claramente a ese segundo grupo. No tiene monumentos de esos que obligan a parar el coche ni miradores que llenen Instagram. Lo que tiene es otra cosa: campo alrededor, masías dispersas y la sensación de que la vida aquí va un poco más despacio que en el resto del Vallès.
Está en el Vallès Oriental y ronda los 700 y pico habitantes. A unos 200 metros de altitud, más o menos, en un paisaje bastante abierto: campos de cultivo, pequeños bosquetes y caminos de tierra que van conectando masías. El nombre del municipio explica bastante bien cómo se organiza el lugar: Vilalba es el pequeño núcleo donde se concentran las casas y Sasserra hace referencia a la iglesia que queda algo apartada, en una ligera elevación desde la que se ve buena parte del entorno.
Un núcleo pequeño y bastante tranquilo
El centro de Vilalba Sasserra se recorre en nada. No hay una gran plaza ni calles comerciales. Más bien un puñado de casas agrupadas, fachadas sencillas, alguna puerta grande de madera y ese silencio típico de los pueblos donde, entre semana, apenas pasa un coche.
Es ese tipo de sitio donde ves a alguien regando el huerto pegado a casa o arreglando algo en el portal mientras el perro anda suelto por la calle. Si vienes de una ciudad cercana como Granollers o Barcelona, el contraste se nota bastante.
La iglesia de Sant Genís de Sasserra
Uno de los puntos más reconocibles del municipio es la iglesia de Sant Genís de Sasserra, situada en una pequeña colina cerca del núcleo. No es un edificio monumental ni mucho menos, pero tiene presencia: una estructura sobria, de piedra, con un campanario bastante visible desde los caminos de alrededor.
Desde esa zona se entiende bien el paisaje de Vilalba Sasserra: parcelas agrícolas bastante regulares, masías dispersas y, al fondo, el perfil suave de las montañas del Vallès. No es un mirador oficial ni nada parecido, pero si te acercas andando por los caminos cercanos verás buenas vistas del entorno.
Caminos entre campos y masías
Lo que más sentido tiene aquí es caminar un rato sin demasiada prisa. Alrededor del pueblo salen varios caminos rurales que atraviesan campos y conectan antiguas explotaciones agrícolas. Muchas de las masías que verás por el camino tienen siglos de historia, aunque algunas están reformadas y otras parecen llevar tiempo sin uso.
No esperes rutas señalizadas cada pocos metros ni paneles explicativos. Es más bien terreno para pasear, orientarte con calma y seguir los caminos principales. En bici también se puede recorrer bien porque el terreno es bastante suave, sin grandes pendientes.
Si te gusta la fotografía rural, hay bastantes detalles curiosos: eras antiguas junto a algunas masías, hileras de olivos o campos que cambian bastante de color según la época del año. Eso sí, conviene mantenerse en los caminos públicos porque muchas de esas fincas siguen siendo privadas.
Un buen punto de paso por el Vallès Oriental
Vilalba Sasserra no suele ser un destino al que se venga expresamente desde lejos. Funciona mejor como parada tranquila dentro de una ruta por el Vallès Oriental. Desde aquí tienes relativamente cerca el Montseny, y también otros pueblos de la comarca a los que llegar en pocos minutos en coche.
Dicho de otra manera: es de esos lugares donde paras un rato, das una vuelta, respiras un poco de campo y sigues camino.
Fiestas y vida local
Las celebraciones del pueblo suelen concentrarse a finales de agosto, cuando llega la fiesta mayor. En pueblos de este tamaño el ambiente es bastante cercano: actividades organizadas por los vecinos, comidas populares y actos sencillos alrededor de la iglesia y las calles del núcleo.
No hay grandes montajes ni escenarios gigantes. Más bien reuniones que recuerdan que, al final, Vilalba Sasserra sigue siendo sobre todo un lugar donde vive gente, no un decorado para visitantes.
Qué esperar (y qué no)
Vilalba Sasserra no es un sitio al que venir buscando grandes monumentos ni una agenda llena de cosas que hacer. Si vienes con esa idea, probablemente te sabrá a poco.
Ahora bien, si te gustan los pueblos pequeños del Vallès donde todavía se ve el paisaje agrícola de siempre, aquí vas a encontrar justo eso: caminos tranquilos, masías antiguas y un trozo de territorio que sigue funcionando a su ritmo, sin demasiadas prisas. A veces, para una mañana de paseo, no hace falta mucho más.