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sobre La Torre de les Maçanes
Pueblo de montaña alto y boscoso; famoso por su torre almohade y almendras
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Encaramado a 788 metros de altitud en las estribaciones de la Sierra de Aitana, La Torre de les Maçanes es uno de esos pequeños tesoros valencianos que invitan a desconectar del ritmo acelerado de la costa. Este diminuto municipio de apenas 714 habitantes se alza como un mirador natural sobre la comarca del Alacantí, ofreciendo una perspectiva completamente distinta de la provincia de Alicante, lejos del mar y en pleno corazón montañoso.
Sus calles empedradas y casas de piedra tradicional parecen detenidas en el tiempo, creando una atmósfera de autenticidad que resulta cada vez más difícil de encontrar. Desde sus miradores naturales, la vista se extiende hasta el Mediterráneo en los días despejados, convirtiendo cada paseo en una experiencia contemplativa única.
Qué ver en La Torre de les Maçanes
El patrimonio arquitectónico del pueblo refleja siglos de historia rural valenciana. La iglesia parroquial, dedicada a la Natividad de Nuestra Señora, constituye el corazón religioso y social de la localidad. Su estructura, aunque modesta, conserva elementos tradicionales que hablan del pasado agrícola de la zona.
Los vestigios de antiguos bancales y terrazas de cultivo que rodean el núcleo urbano forman parte del paisaje cultural de la zona, testimonio de la secular adaptación humana al terreno montañoso. Estas construcciones tradicionales, junto con los muros de piedra seca que delimitan parcelas, conforman un museo al aire libre de la ingeniería agrícola tradicional valenciana.
El entorno natural constituye sin duda el mayor atractivo de La Torre de les Maçanes. La proximidad a la Sierra de Aitana abre un abanico de posibilidades para los amantes del senderismo y la naturaleza. Los bosques de pino carrasco y la vegetación mediterránea de montaña crean un ecosistema rico en flora y fauna autóctona.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en La Torre de les Maçanes. Las rutas que parten del pueblo conectan con la extensa red de senderos de la Sierra de Aitana, permitiendo desde paseos familiares hasta excursiones más exigentes hacia las cumbres cercanas. Los aficionados a la fotografía de naturaleza encontrarán aquí paisajes de gran belleza, especialmente durante el amanecer y el atardecer.
La observación de aves cobra especial relevancia en esta zona de transición entre la llanura costera y la montaña. Especies típicamente mediterráneas conviven con otras más propias de ambientes montanos, creando una diversidad ornitológica notable para los observadores más experimentados.
La gastronomía local mantiene viva la tradición culinaria de interior de la provincia de Alicante. Los platos elaborados con productos de la huerta y la montaña, como las gachas, los embutidos caseros y los guisos de caza, ofrecen una experiencia gastronómica auténtica y alejada de los tópicos costeros. Los productos de la matanza del cerdo y los derivados lácteos artesanales forman parte de esta cocina de raíces profundas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de La Torre de les Maçanes gira en torno a las celebraciones religiosas tradicionales y las fiestas relacionadas con el ciclo agrícola. Las fiestas patronales en honor a la Natividad de Nuestra Señora se celebran en septiembre, coincidiendo con el final del verano y el inicio de las tareas otoñales del campo.
Durante estos días, el pueblo recupera su ambiente más festivo con procesiones, música tradicional y comidas populares que reúnen tanto a los vecinos como a los hijos del pueblo que regresan para la ocasión. La romería hasta la ermita local constituye uno de los momentos más emotivos de estas celebraciones.
Las fiestas de San Antón en enero mantienen viva la tradición de las hogueras y la bendición de animales, recordando la importancia histórica de la ganadería en la economía local. Aunque más modesta en participación, conserva el sabor auténtico de las tradiciones rurales valencianas.
Información práctica
Para llegar a La Torre de les Maçanes desde Alicante, hay que tomar la carretera CV-70 en dirección a Alcoy durante aproximadamente 35 kilómetros. El trayecto, de unos 45 minutos, discurre por paisajes de gran belleza que ya anticipan el carácter montañoso del destino.
una de las mejores época para visitar el pueblo se extiende desde octubre hasta mayo, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra sus mejores colores. En invierno, ocasionalmente, es posible disfrutar de paisajes nevados que transforman completamente la fisonomía del entorno.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas del pueblo y ropa de abrigo durante los meses más fríos, ya que la altitud hace que las temperaturas sean considerablemente más bajas que en la costa. Para las rutas de senderismo, resulta imprescindible contar con equipamiento adecuado y consultar las condiciones meteorológicas antes de partir.