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sobre Culla
Uno de los pueblos más bonitos de España con un casco medieval impecable; situado en lo alto de una muela con vistas impresionantes y mucha historia templaria
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Encaramado a más de mil metros de altitud en la comarca del Alt Maestrat, Culla emerge como uno de esos pueblos que parecen suspendidos en el tiempo. Con apenas 480 habitantes, este pequeño municipio castellonense se alza sobre un promontorio rocoso, ofreciendo unas vistas espectaculares de las montañas que conforman el interior de la provincia de Castellón. Sus calles empedradas y su arquitectura de piedra hablan de siglos de historia, mientras que el silencio que envuelve sus rincones invita a desconectar del mundo moderno.
La singularidad de Culla radica en su perfecta integración con el paisaje montañoso que la rodea. Las casas de piedra se funden con la roca madre, creando un conjunto urbano de gran belleza que ha merecido su inclusión en la red de los pueblos más bonitos de España. Aquí, el tiempo transcurre a otro ritmo, marcado por el sonido del viento entre las calles y el tintineo ocasional de las campanas de su iglesia parroquial.
Qué ver in Culla
El patrimonio arquitectónico de Culla se concentra en su casco histórico, perfectamente conservado y declarado Bien de Interés Cultural. La Iglesia Parroquial del Salvador, de origen románico pero con importantes reformas góticas, domina la silueta del pueblo con su imponente torre campanario. Su interior alberga valiosos retablos barrocos y una pila bautismal románica que testimonia la antigüedad del templo.
Los restos del Castillo templario coronan la parte más alta del municipio, ofreciendo las mejores vistas panorámicas de la comarca. Aunque de la fortificación original solo quedan algunos lienzos de muralla y la base de lo que fue la torre del homenaje, el lugar conserva toda su carga histórica y permite comprender la importancia estratégica que tuvo Culla durante la Reconquista.
Paseando por las calles del centro histórico, destacan las casas señoriales de los siglos XVI y XVII, con sus portadas de piedra labrada y escudos heráldicos. La Plaza Mayor constituye el corazón del pueblo, rodeada de edificios con soportales que recuerdan su función como centro comercial en épocas pasadas.
En los alrededores del municipio, la naturaleza ofrece paisajes de gran belleza. Las formaciones calizas que rodean Culla han dado lugar a barrancos, cuevas y formaciones rocosas que constituyen un verdadero paraíso para los amantes de la geología y la espeleología.
Qué hacer
Culla es punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo que recorren los paisajes montañosos del Alt Maestrat. El Sendero de los Molinos conduce hasta antiguas instalaciones molineras, mientras que la Ruta del Agua permite descubrir los manantiales y fuentes que han abastecido históricamente al pueblo.
Para los aficionados a la escalada, las paredes rocosas que rodean el municipio ofrecen vías de diferente dificultad, siempre con el telón de fondo de las montañas castellonenses. La espeleología es otra de las actividades estrella, ya que la zona cuenta con varias cuevas de interés, algunas de ellas visitables con guía especializado.
La gastronomía local constituye otro de los alicientes de la visita. En los pocos restaurantes del pueblo es posible degustar platos tradicionales elaborados con productos de la tierra: cordero, cabrito, embutidos artesanos y quesos de la zona. La trufa negra, que se recolecta en los montes cercanos entre diciembre y marzo, es uno de los productos gastronómicos más apreciados.
Los talleres de artesanía permiten conocer oficios tradicionales como la alfarería, la forja o la elaboración de productos textiles, manteniendo vivas técnicas ancestrales que forman parte del patrimonio inmaterial del pueblo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Culla mantiene vivas tradiciones que se remontan siglos atrás. Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran en agosto, con procesiones, música tradicional y actividades que congregan tanto a vecinos como a visitantes.
En septiembre tiene lugar la Feria de la Trufa y Productos de la Tierra, un evento que pone en valor los productos gastronómicos locales y atrae a numerosos aficionados a la micología y la gastronomía de montaña.
Las celebraciones de Semana Santa revisten especial solemnidad, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico, creando una atmósfera de profundo recogimiento.
Información práctica
Para llegar a Culla desde Castellón de la Plana, se debe tomar la CV-15 en dirección a Ares del Maestre y posteriormente la CV-166. El recorrido, de aproximadamente 70 kilómetros, discurre por carreteras de montaña que ofrecen paisajes espectaculares pero requieren precaución, especialmente en épocas de niebla o hielo.
La mejor época para visitar Culla es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus colores más atractivos. El invierno puede presentar nevadas ocasionales que, aunque hermosas, pueden dificultar el acceso.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo, ya que la altitud hace que las temperaturas sean más frescas que en la costa. La oferta de alojamiento es limitada, por lo que es aconsejable reservar con antelación, especialmente durante las fiestas y los fines de semana.