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sobre La Torre d'En Besora
Pequeño municipio con restos de su antiguo castillo y una iglesia parroquial destacada; entorno rural tranquilo con vistas al Maestrat
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En el interior del Alt Maestrat, a unos 647 metros de altitud, La Torre d'En Besora mantiene el aspecto de los pueblos que han vivido durante siglos de la tierra y, en menor medida, de la minería. Con una población que ronda los 164 habitantes, el paisaje inmediato lo explican bien: olivos, bancales sostenidos por piedra seca y algunos restos de antiguas explotaciones mineras en las lomas cercanas. El caserío se adapta a la pendiente con naturalidad, sin grandes expansiones modernas.
La iglesia y el origen del núcleo
El centro del pueblo se organiza alrededor de la iglesia de Sant Miquel. El edificio actual se levantó en el siglo XVI y fue reformado en el XVIII, algo habitual en muchas parroquias del Maestrat que se ampliaron cuando la población creció. El campanario, sobrio y visible desde varios puntos del término, sigue funcionando como referencia para orientarse dentro del casco urbano.
En el interior se conserva un retablo barroco de dimensiones modestas. No es una pieza excepcional dentro del barroco valenciano, pero ayuda a entender cómo también a los pueblos pequeños llegaban las corrientes artísticas del momento, aunque fuera con medios más discretos.
Calles, piedra y adaptación al terreno
El casco urbano se recorre rápido. Las calles siguen la pendiente sin un trazado regular, con pequeños tramos empedrados y curvas cortas que responden más a la topografía que a un plan previo.
Las casas, muchas rehabilitadas, mantienen volúmenes tradicionales: muros de piedra, portales de arco y ventanas relativamente pequeñas. Son soluciones sencillas para protegerse del frío del invierno y del viento que suele barrer estas zonas altas del Maestrat.
Bancales y paisaje agrícola
Al salir del núcleo aparecen enseguida los bancales de piedra seca. Delimitan parcelas donde todavía se cultivan olivos, almendros y pequeños huertos. Este tipo de paisaje escalonado es muy característico del interior castellonense y habla de siglos de trabajo acumulado.
Según la estación el aspecto cambia bastante. En primavera la vegetación cubre parcialmente los muros y aparecen flores silvestres entre las piedras. En invierno el terreno queda más desnudo y se aprecia mejor la estructura de los bancales.
Caminos tradicionales del Alt Maestrat
Desde el pueblo parten varios caminos rurales que comunican con otros puntos de la comarca. Muchos siguen trazados antiguos utilizados para el paso de carros o para acceder a campos y masías.
Al caminar por ellos todavía aparecen tramos empedrados, muros de piedra seca y, en algunos puntos, restos vinculados a antiguas explotaciones mineras. No son recorridos de gran desnivel, pero ayudan a entender cómo se ha organizado históricamente el territorio en esta parte del Maestrat.
Fiestas y vida local
Las fiestas patronales se celebran en honor a Sant Miquel, normalmente en verano. Durante esos días el pueblo cambia de ritmo: procesiones, actos populares y encuentros entre vecinos y familiares que regresan unos días al lugar donde crecieron.
En pueblos de este tamaño, las fiestas siguen teniendo un carácter muy comunitario. Más que un programa pensado para visitantes, son el momento en que el pueblo vuelve a llenarse.
Cómo llegar y moverse
El acceso desde Castellón de la Plana se hace por carreteras del interior del Alt Maestrat. El último tramo discurre por una vía secundaria con curvas, habitual en esta comarca. La distancia no es grande, pero el tiempo de trayecto depende bastante del ritmo que permitan las carreteras.
Dentro del pueblo lo más práctico es moverse a pie. Las calles tienen pendientes suaves pero el pavimento puede ser irregular en algunos puntos. Conviene llevar calzado cómodo si se piensa salir también por los caminos que rodean el núcleo.