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sobre Beneixama
Municipio agrícola con un valle fértil; conserva tradiciones y una arquitectura rural bien cuidada
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Enclavado en las suaves colinas del Alt Vinalopó, Beneixama se alza como un remanso de tranquilidad a 592 metros de altitud, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado. Este pequeño municipio alicantino de apenas 1.697 habitantes conserva intacto el encanto de la España rural mediterránea, ofreciendo a sus visitantes una experiencia auténtica alejada del bullicio turístico de la costa.
El pueblo se extiende por un paisaje de transición entre la montaña y la llanura, donde los campos de almendros y olivos dibujan un mosaico de verdes y ocres que cambia con las estaciones. Sus calles estrechas y casas encaladas guardan siglos de historia, mientras que el horizonte se abre hacia los viñedos que han dado fama a esta comarca del interior valenciano.
La riqueza de Beneixama no reside únicamente en su patrimonio edificado, sino también en esa atmósfera genuina que solo se encuentra en los pueblos que han sabido preservar su identidad sin renunciar a la modernidad. Aquí, cada rincón cuenta una historia y cada piedra es testigo de una tradición que se mantiene viva.
Qué ver en Beneixama
El corazón monumental de Beneixama gira en torno a su iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, un templo que combina elementos de diferentes épocas arquitectónicas y que presidia la vida religiosa y social del municipio. Sus muros han sido testigos de generaciones de beneixameros, y su campanario se convierte en punto de referencia para orientarse por las calles del pueblo.
Paseando por el casco histórico, descubrirás la arquitectura tradicional valenciana en estado puro: casas de una y dos plantas con fachadas encaladas, rejas de hierro forjado y pequeños patios que se entreabren al visitante curioso. La Plaza Mayor constituye el núcleo social del pueblo, donde confluyen las principales arterias y donde aún se mantiene esa costumbre mediterránea de la tertulia al atardecer.
Los alrededores de Beneixama ofrecen un paisaje agrícola de gran belleza, especialmente durante la floración de los almendros en febrero y marzo, cuando el término municipal se tiñe de blanco y rosa. Los bancales tradicionales y las acequias de riego muestran un sistema agrícola milenario perfectamente adaptado al clima mediterráneo de interior.
La ermita rural del municipio, situada en las afueras del núcleo urbano, ofrece una perspectiva privilegiada del valle del Vinalopó y constituye un excelente punto de partida para rutas de senderismo por los cerros circundantes.
Qué hacer
Beneixama es un destino ideal para los amantes del turismo rural tranquilo. Las rutas de senderismo por los alrededores permiten descubrir paisajes de suaves colinas cubiertas de vegetación mediterránea, donde es posible avistar fauna local como perdices, zorros y diversas rapaces.
La gastronomía local refleja la riqueza de la huerta del Vinalopó. Los restaurantes familiares del pueblo sirven platos tradicionales elaborados con productos de temporada: arroces secos, gazpachos manchegos, gachas dulces y repostería casera. Los vinos de la denominación de origen Alicante acompañan perfectamente estas propuestas culinarias.
Durante la vendimia, entre septiembre y octubre, es posible participar en actividades de enoturismo visitando algunas de las bodegas familiares que conservan métodos tradicionales de elaboración. Estas experiencias incluyen catas comentadas y paseos por viñedos centenarios.
Los aficionados a la fotografía rural encontrarán en Beneixama motivos únicos: desde los contrastes lumínicos del amanecer sobre los campos hasta las texturas de las paredes encaladas al mediodía. Los atardeceres desde los cerros próximos ofrecen panorámicas espectaculares del valle.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Beneixama mantiene vivas las tradiciones valencianas con celebraciones que involucran a toda la comunidad. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio con procesiones, música tradicional y actividades para todas las edades.
En agosto tiene lugar la Fiesta de la Juventud, una celebración más moderna pero que conserva elementos tradicionales como la paella popular y los bailes regionales. Durante estos días, el pueblo se llena de actividad y las calles se engalanan con decoraciones festivas.
La Semana Santa se vive con particular intensidad en Beneixama, con procesiones que recorren las calles principales y tradiciones culinarias específicas como la elaboración de monas y dulces artesanales.
Las fiestas del Rollo de San Blas en febrero marcan el final del invierno con bendiciones de animales y productos agrícolas, una tradición que conecta directamente con el pasado rural del municipio.
Información práctica
Beneixama se encuentra a 65 kilómetros de Alicante capital, accesible por la autovía A-31 y posteriormente la CV-81. El trayecto en coche dura aproximadamente 50 minutos por carreteras en buen estado que atraviesan paisajes de gran belleza.
La mejor época para visitar Beneixama es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el campo muestra sus mejores colores. Los inviernos son frescos pero soleados, perfectos para caminatas, mientras que los veranos pueden resultar calurosos para actividades al aire libre.
El pueblo cuenta con servicios básicos y pequeños comercios tradicionales donde abastecerse. Para alojamiento, es recomendable explorar opciones en municipios cercanos o buscar casas rurales en los alrededores que ofrezcan una experiencia más auténtica del turismo interior valenciano.